Comiendo tacos en Delhi | Día 19

El plan estaba claro: tomarse el día en Delhi con calma. Por muchas razones. Porque a nuestra visa por la India le resta más de un mes de validez, porque no tenemos reservado nada en ningún sitio, porque nuestra ruta va cambiando sobre la marcha, porque no tenemos prisa por llegar ni por irnos, porque no tenemos billete de vuelta. Y sobre todo, porque necesitábamos dormir largo, descansar mucho y alterarnos poco. Eso hemos hecho. Y ya puestos, hemos degustado los tacos de Delhi. Nos hemos despertado tarde, cuando en la habitación de nuestro dormitorio del hostal ya hacía rato que todo el mundo había despegado con rumbo incierto. Hemos ido al supermercado del barrio. Un supermercado de verdad, como los que existen en Barcelona, como los que existen en Guadalajara. Un lugar donde hay de todo. Los supermercados al uso, los supermercados que nosotros conocemos, son una rareza aquí. Por eso encontrar un supermercado nos hace felices: porque podemos hacer acopio de provisiones de todo tipo. Somos reincidentes: ya tenemos billetes para otro tren Tras el supermercado, un café en una cafetería a la europea con nombre español: Buena tierra. Nos hemos sentado en una especie de terrazita, hemos abierto las madalenas que hemos comprado en el supermercado y nos hemos tomado un café y un té. Somos unos cutres. Las vistas eran fantásticas: una polvorienta calle de Delhi sin mayor encanto que ver cómo aparcaban los coches. Así se nos ha pasado la mañana, procrastinando el gran propósito del día: comprar los billetes de los dos próximos trayectos. Sí, pese a nuestra experiencia precedente en el tren de las cucarachas vamos a volver al tren. Eso sí, trenes diurnos, en los que dejaremos las ventanas bien abiertas para que entre mucha luz y las cucarachas, que estarán ahí seguro, se escondan hasta la noche, cuando ya no estemos ahí. En la estación principal de Delhi hay una oficina de venta de billetes para extranjeros. La visitamos ya al principio del viaje, cuando compramos el trayecto Delhi-Jaipur. Entonces todo fue muy rápido. Hoy hemos tenido que esperar dos horas. La burocracia funcionarial india se parece a la española. Había solo dos personas para atender a un centenar de turistas. Los dos, poco colaborativos y menos diligentes. Al final nos tocó el turno y compramos los dos billetes de tren. ¿Adónde? Habrá que estar pendiente de las próximas entradas del Diario de ruta. Y a nuestro Instagram. El Taco Bell, los tacos de confianza en Delhi Si la oficina de venta de billetes anda corta de efectivos, lo contrario pasa con el resto de establecimientos. Es sorprendente la cantidad de personal que tienen algunas tiendas y la mayoría de restaurantes. En el supermercado, por ejemplo, no exageramos cuando decimos que hemos contado cincuenta trabajadores, uno a cada dos pasos. Todos haciendo que ocupan su tiempo arreglando algo. Lo mismo en el restaurante en el que hemos cenado. Bueno, “restaurante”. Guilty pleasure del día: hemos cenado en un Taco Bell. Había cuatro camareros, tres cajeros, dos supervisores, dos personas sirviendo bebidas y al menos una veintena en la cocina. Esto en un espacio de veinte metros cuadrados. Uno se pregunta cuánto cobrará cada uno de ellos. Si tienen un sueldo digno, el negocio, ningún negocio, puede ser rentable con tanto personal. Lo que en España haría una persona aquí la hacen diez. Si en España somos 40 millones de personas aquí son 1.300 millones. Hay que emplearlos a todos. Nuestra idea preliminar del día incluía la visita a un espectacular templo con forma de flor de loto que se encuentra cerca de la zona del hostal. Sin embargo, donde hemos cenado hemos visto una oferta que no podíamos rechazar: tacos y una jarra de un litro de cerveza por 290 rupias (unos 4 €). La cerveza no es precisamente barata aquí. Así que cuando hemos visto la oferta, y recordando nuestros sufrimientos recientes, hemos optado por pedirnos una. Sabía a agua; a agua caída del cielo. Entonces hemos decidido salir corriendo a ver si llegábamos a ver el templo. Como temíamos, ya estaba cerrado. El error ha sido no pedirnos otra cerveza y otra ronda de tacos en Delhi.