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El «estrés» del viajero: preparativos para el Holi en India | Día 25

Una pintada de bienvenida en un hostel de Agra

En nuestra rutina paralela, alternativa a la establecida, también nos encontramos con momentos de dificultad. De dificultad relativa. De problemas que lo son solo en nuestro contexto, incomprensible e intransferible. Después de nuestro día de Taj Mahal, tenemos el calendario venidero un poco removido, como nuestro estómago cuando el olor del curry se acerca peligrosamente. Mañana es Holi, la fiesta más internacionalmente conocida de la India. Tanto que se ha exportado a todo el mundo. Estar en la India durante Holi era uno de nuestros objetivos a la hora de diseñar el viaje. ¡Y aquí estamos! Y en esas estamos, en los preparativos para vivir el Holi en India. Después llegó la necesidad de resolver en qué ciudad pasarlo. Tras bastante estudiarlo, llegamos a la conclusión de que Mathura era el lugar donde la tradición adquiría una dimensión superior. Mathura es una ciudad en medio de la nada, a una hora de Agra, a la que los turistas solo se aventuran en Holi. Reservas sin trayectos intermedios Decidido esto, nos dimos cuenta que habíamos decidido demasiado tarde. Todos los alojamientos decentes estaban reservados desde hacía tiempo. Todos los viajeros con los que nos cruzábamos se jactaban de que iban a Mathura a pasar Holi. Entonces tuvimos que considerar si asumíamos pasar dos noches en un cuchitril en el que no sabíamos con cuántas especies de bichos y animales íbamos a dormir, o quedarnos en nuestro hostal de Agra, en el ZigZag Homestay —en el que estamos muy a gusto— e ir a pasar el día a Mathura, saliendo pronto por la mañana y volviendo por la tarde. Los chicos del hostel nos han dicho que es totalmente posible. Es una hora para ir y otra para volver. El problema es que tenemos cómo volver, pero no cómo ir. Bravo por nosotros. El día de hoy había de ser pausado, de gestiones sencillas. Hemos ido a la estación del tren a comprar el billete de vuelta de Mathura a Agra. El de ida no, porque ya no había trenes, y por tanto hemos dicho que iríamos en bus. Pero el de bus no podemos comprarlo, porque la web en la que hemos comprado todos los tickets de bus hasta ahora ha decidido tomarse el Holi por adelantado y no trabajar. Por si fuera poco, también hemos comprado un billete de tren desde otra ciudad hasta Varanasi para dentro de dos días. Pero tampoco tenemos cómo llegar hasta esa ciudad. Confiábamos igual en la web de los buses.  Antes de llenarnos de colores, el atardecer del Taj Mahal A todo esto, mañana nos vamos a llenar de colores. Los preparativos para vivir el Holi en la India empiezan por asumir lo que va a venir: lanzarse agua y polvos de color para celebrar la llegada de la primavera. Lo que implica tener que decir adiós a las prendas de ropa que te vayas a poner. Entre las gestiones del día estaba adquirir una camiseta y un pantalón de usar y tirar. Pero todo estaba cerrado. Todo. Al parecer la festividad del Holi incluye el día de hoy, y por eso la mayoría de comercios cierran. Al final hemos acabado en una tienda de souvenirs comprando una camiseta del Taj Mahal y otra de Ghandi. Mañana por la mañana nos levantaremos pronto e iremos a la estación de tren a tratar de adquirir billetes de segunda clase para viajar con las gallinas hasta Mathura. Todo muy incierto, todo está en el aire. Por suerte, hemos cerrado el día con la certeza de la belleza, apreciando el Taj Mahal desde una nueva perspectiva, justo al atardecer, en un spot escondido que solo conocen los chicos del hostal. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Cultura Nómada (@cultura.nomada)