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El restaurante español de Pokhara que cura la nostalgia | Día 9

El lago Phewa de Pokhara con unas rocas bien colocadas

Pokhara es una ciudad que invita al relax, a la distracción de la inacción. La calle principal que acompaña la orilla del lago es una larguísima media hora de continuos restaurantes, terrazas, cafés, bares y pubs. Cada uno mejor equipado y sugerente que el anterior. Los hay con fantásticas vistas al lago en los que te pasarías el día, la tarde y la noche pidiendo una cerveza detrás de otra —si fueran más baratas—. Otros no dan al lago pero sí al Lakeside, a esa calle principal, tan animada y transitada a todas horas. Pero solo hay uno que cura la nostalgia: el restaurante español de Pokhara, El Bocaito Español. Pokhara, paraíso de los amantes de los deportes extremos En lo que a turisteo se refiere Pokhara da poco más de sí, pero ha sabido reivindicarse como uno de los lugares del mundo con mejor oferta para los amantes de los deportes extremos. Más allá de ser la puerta del Annapurna, Pokhara oferta infinidad de actividades como el paracaidismo, el rafting, el senderismo y un larguísimo etcétera. Como nuestro deporte favorito es el de empinar el codo, y como toda esa oferta de aventura está al alcance de bolsillos que no viajan cinco meses, nosotros hemos preferido dedicar nuestro último día en la ciudad a ocupar varios de sus cafés, a pasear de nuevo el lago observando su rutina de perfecta amalgama entre turistas y locales y a darnos un capricho gastronómico. La tortilla de patatas del restaurante español de Pokhara Al llegar a todos los nuevos destinos marcamos en nuestro mapa viajero los lugares que queremos visitar y, no menos importante, los restaurantes y bares en los que más se recomienda comer y beber. Al hacer esta segunda lista en Pokhara descubrimos una deliciosa rareza: había un restaurante español. Regentado por una valenciana y con la tortilla de patatas como plato estrella, iba a ser parada obligatoria en algún momento de nuestra estancia. Y ese momento ha sido este mediodía. Ya nos habíamos regalado invadirnos por la nostalgia comiendo mexicano en Udaipur, en la India, y hoy nos hemos acordado de lo buena que está la comida española. La carta es relativamente extensa y sabe adaptar los productos fáciles de conseguir a la gastronomía española. No esperes encontrar embutidos, quesos o mariscos. En cambio, el surtido de ensaladas y tapas es suficiente para desquitarse la añoranza por la cocina de casa. El Bocaito Español, que es como se llama el restaurante, nos ha servido unas tapas muy generosas de tortilla de patatas, pan con tomate, croquetas, ensaladilla rusa y patatas bravas. Cómo añoramos las patatas bravas con un par de cañas fresquitas para hacer un aperitivo dominguero. La cosa nos ha salido un poco más cara que lo que solemos gastar en comida al día, pero se lo valía. Ahora ya estamos listos para seguir consumiendo arroz, momos y fideos.