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Bhaktapur para celebrar la llegada del año 2076 | Día 13

La Durbar Square de Bhktapur, en el Valle de Katmandú, en Nepal

En Nepal ya estamos en el año 2076. Ayer era el último día del año 2075 y hoy, además de 14 de abril, es 01 de Baisakh, el primer día del primer mes del año en Nepal, que hemos festejado en Bhaktapur. “Feliz año nuevo”, nos saludaban hoy todos los nepalíes, acompañando a su más habitual “Namaste” y seguido, aquí en el barrio donde nos alojamos, de ofertas que te obligas a rechazar: “¿Marihuana? ¿Hachís?”. Esto del año nuevo nepalí ha sido un poco raro: pocos festejos, poca parafernalia, ausencia de tradiciones. O, al menos, no hemos sido capaces de encontrar los festejos ni la parafernalia ni las tradiciones. A lo sumo, aquí en Thamel, el barrio más turístico del país, las calles se llenaron ayer de papelitos de colores y globos, de menús especiales y ofertas en bebidas. Pero sin la esencia ni la importancia que uno le supone al cambio de año, como sí que pasa en el resto del mundo con el calendario gregoriano. El calendario nepalí Esto puede que se deba a muchas cosas. Quizás, puestos a teorizar, a que la oficialidad del calendario nepalí —que se basa en un calendario hindú que sigue el ciclo lunar— es en realidad muy reciente. No fue hasta 2011 —el 2011 de todo el mundo— que el gobierno nepalí decidió cambiar la manera en que se contaban los días, los meses y los años. Y ahora, ocho años después, el uso del calendario local está todavía menos extendido que el otro, el gregoriano, el que se utiliza en el resto de países del mundo. Nepal, pues, tiene dos calendarios: el suyo y el de todos. Será por eso, porque el festejo del año nuevo de todos está todavía reciente, que la fiesta por su año nuevo es casi un teatrillo para invitar a los suyos a que consuman y engañar al turista con la excepcionalidad de la fecha para que se tome tres cervezas en lugar de una. No conseguimos descubrir si hay alguna tradición especial a nivel folclórico o religioso. Nuestros nuevos amigos de Bhaktapur Pese a ello, hoy era de manera evidente día no laborable. La gente ha salido en masa a la calle. No por ser domingo, que también, sino por la notoriedad del día. No se les veía, en cualquier caso, que salieran en dirección a la casa de sus familiares, con la intención de festejar la llegada del 2076. A Bandipur llegaban anteayer muchos nepalíes para celebrar el año nuevo. Nos explicaron que con motivo de fin de año el nepalí acostumbra a moverse, a viajar internamente, para celebrar el cambio de año en un lugar distinto al que pasaron todos los días del año anterior. Por eso, nuestro turisteo del día ha sido el mismo turisteo que el de muchos nepalíes que están de vacaciones y han salido a hacerse fotos. Bhaktapur, una ciudad que se encuentra a trece kilómetros de Katmandú, relevante por su peso histórico y cultural y por la bonita arquitectura tradicional de su centro, estaba abarrotada de gente; de nepalíes y de no nepalíes. Encontrar un hueco en el que hacerse la foto sin nadie alrededor era una quimera. Así que nos hemos sentado a ver cómo los demás se hacían selfis. Hasta que han llegado dos niñas y un niño a interesarse por nuestras cámaras y nuestros móviles. Nos pedían las gafas y reclamaban que les hiciéramos fotos y vídeos. Al preguntarles si hablaban en inglés nos contestaban «One, two, three, four…«, y así hasta el cincuenta. No hemos conseguido entablar una conversación demasiado clara, pero nos hemos divertido un buen rato entre signos. La Durbar Square de Bhaktapur La gran cantidad de gente ha ayudado a que cometiéramos una nueva infracción piadosa: ahorrarnos 1.500 rupias por cabeza por cruzar una plaza pública. Como ya explicábamos en nuestro Diario de Ruta hace algunos días, en Nepal cobran a los extranjeros por casi todo. Pronto nos medirán el aire que respiramos y en función de nuestro consumo de oxígeno tendremos que pagar un recargo. Hoy llegábamos dispuestos a incrustarnos entre la multitud para que no se nos viera mucho, y así evitar pagar; y lo hemos conseguido. Bhaktapur es una ciudad con aire medieval, que conserva el encanto de la arquitectura tradicional newar, el pueblo que históricamente ha habitado la zona del Valle de Katmandú, la región central de Nepal. Los newar se reivindican a ellos mismos como los custodios de los rasgos culturales más característicos e idiosincráticos del país. Como nosotros, muchos locales han venido a ver la maravillosa Durbar Square, con sus monumentos y templos, y los alrededores, llenos de hermosos edificios y plazas. Cuando la lluvia amenazaba con aparecer, hemos acabado de sacar las últimas fotos y nos hemos vuelto a Katmandú en un bus similar al que habíamos llegado: sin espacio para respirar, incrustados en la última fila de asientos.