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Kuala Terengganu, ciudad de paso para un día transitorio | Día 9

Callejón iluminado en Kuala Terengganu, en Malasia

Que no suceda algo remarcable en nuestro viaje es, de hecho, muy remarcable. No va a servir de precedente, sino que es una excepción a la norma de la agitación. Porque los viajes son agitados o no son. Al menos, los viajes que a nosotros nos gustan. Y esto de hoy ha sido así —tranquilo— por voluntad propia pero, sobre todo, por imperativo de las circunstancias. Ayer por la tarde llegamos desde George Town, una ciudad brutal, a Kuala Terengganu, un lugar pasivo y desinteresado, una ciudad que no se vale del turismo, ni de los viajeros, y por lo tanto no se expone a ellos. La ciudad, una de las más islámicas del país Ver la Malasia de la cotidianidad menos bonita no deja de ser interesante. Kuala Terengganu muestra el éxito del progreso del país, habiéndose convertido en una urbe pujante y moderna, llena de facilidades y empresas exitosas en muy diversos sectores. Kuala Terengganu es también una de las ciudades más conservadoras del país, en la que la sharia islámica (el conjunto de leyes y preceptos a seguir por los musulmanes) está muy presente. El país se muestra abierto y acogedor, respetuoso con el resto de identidades religiosas minoritarias. Kuala Terengganu es conocida por sus muchas mezquitas. Las hay incluso de cristal y flotantes. Aparte de eso, lo más interesante es su barrio chino, por el que hemos paseado ya por la tarde en busca de algo de comer. Debía ser el día y la hora, pero parecía medio abandonado. Nos hemos refugiado en un restaurante con una carta amplia y varias estanterías con vinos del mundo. Al contrario que en el resto del país, aquí nueve de cada diez habitantes son malayos. Los chinos representan un 5 % y apenas se encuentra gente originaria de la India. Kuala Terengganu, de paso obligatorio para llegar a las islas Pese a poco turística, Kuala Terengganu sí que es lugar obligatorio de paso para muchos turistas. Es el principal centro urbano de la costa este y, por tanto, la ciudad a la que llegar para buscar un escape directo al paraíso. ¿Qué debemos entender por paraíso en términos malasios? Sus islas. De este lado del país se comenta que están las más espectaculares, y algunas se cuelan periódicamente en listados que enumeran ‘Las islas más bonitas del mundo’ o ‘Las mejores playas’ o ‘Lugares idílicos donde perderse’ o cualquier otro epíteto similar. Por eso estamos aquí, para mañana dejar de estarlo. Nuestra intención era hacer una sola noche en Terengganu para a la mañana siguiente —la mañana de hoy— salir bote mediante camino de una de esas islas supuestamente de ensueño. Pero la isla escogida para perdernos es tan pequeña que solo cuenta con una docena de alojamientos. Y entre ellos, solo un par que merezcan la pena. No son precisamente baratos y su disponibilidad es escasa. Mañana, rumbo a las Kapas Cuando preguntamos por disponibilidad en las Kapas (así se llama la isla), en uno de los dos resorts que sí recomiendan los viajeros, nos contestaron que en lugar de tres noches nos podían ofrecer dos: las de los días 25 y 26. En el mismo correo nos decían el precio de la habitación, que se escapa por bastante de nuestro presupuesto habitual destinado a alojamiento. Lo consideramos una especie de señal: “Es un poco caro… pero podríamos quedarnos dos noches, que así no nos resulta tan caro, ¿no?”. No fue difícil autoconvencernos. Así que el día transitorio de hoy sirve de emocionante preludio para nuestro primer contacto en lo que va de viaje con las playas, por muy poco fan de ellas que sea una de las mitades de Cultura Nómada. Pero le da lo mismo, no se le ocurre mejor sitio en el que estar para combatir el calor que una isla paradisiaca.