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El primer día estudiando en Singapur | Día 3

El skyline de Singapur de noche

Estoy en Singapur acompañando a un grupo de universitarios como monitor-profesor, y por lo tanto hay que ceñirse a una agenda preestablecida con clases magistrales, visitas académicas y sí, también algo de tiempo libre. Hoy es lunes y, como en España, es día laborable y lectivo. Nos desplazamos a la Singapore Management University, la universidad que nos acoge en Singapur, absolutamente céntrica y muy prestigiosa en el país y en la región. Es nuestro primer día estudiando en Singapur. Singapur, la Suiza de Asia La primera sesión es con un profesor que nos introduce de manera muy sucinta a la realidad del país. “Es mi visión”, repite un par de veces. Su visión, en cualquier caso, es acrítica del todo y se centra en todo lo bueno que tiene Singapur y en los motivos de su crecimiento meteórico. Cuenta que saben muy bien quiénes son y en qué ligas pueden jugar. “Somos un país pequeño y no podemos influir geopolíticamente”, dice, y por eso tratan de llevarse bien con todos. Menciona varias veces que son la “Suiza de Asia”, por su poderío económico pero también por su posición neutral en todos los conflictos: “Nos llevamos bien con Estados Unidos y con China”. El profesor explica que les gusta el papel de mediadores en disputas como las que tienen Taiwán y China, o como demostraron acogiendo uno de los encuentros entre Trump y Kim Jong Un en 2018. El fútbol, protagonista del primer día estudiando en Singapur Una vez acabada la clase y de visitar el campus universitario y de comer, y de una segunda clase con el mismo profesor, en la que el sopor se apodera sin remedio de toda la audiencia, llega un español para levantar el ánimo: Iván Codina, máximo responsable de La Liga en el Sudeste Asiático y toda la región de Asia Pacífico. Es exjugador de hockey y exestudiante de nuestra universidad, y convierte la primera jornada estudiando en Singapur en un momento memorable para los chicos. Su inglés es pulidísimo y sus maneras impecables: Tebas no podría haber encontrado mejor representante para La Liga en la región. Nos habla un poco del negocio, un poco de su vida en Singapur, un poco de su trayectoria profesional y la mayor parte del tiempo se la pasa respondiendo las preguntas de los estudiantes sobre todo lo anterior, que disparan dudas con un apasionamiento hasta entonces escondido e inesperado —en la mayoría de los casos—. El fútbol sigue estando ahí, en el top of mind de los intereses de los jóvenes, por mucho que el consumo que hacen de él los jóvenes actuales es muy distinto al que hacíamos nosotros a su edad. El ponente alarga su sesión casi una hora más de lo previsto ante la avalancha de preguntas. Huelga decir que buena parte de ellos estudian una mención en negocio deportivo, con lo que se encontraban ante el interlocutor perfecto para satisfacer su curiosidad. El skyline de Singapur El inglés es la lengua nativa y vehicular de todo lo que nos sucede, pese a que una mayoría muy amplia de los estudiantes son españoles. Algunos tienen un inglés brillante, casi nativo, que admiro a la vez que envidio. También admiro la curiosidad, el ingenio y la capacidad reflexiva de muchos de ellos, que me obliga a pensar que no todo está perdido, que la humanidad todavía puede tener esperanza. Acabamos la charla y volvemos al hotel para cambiarnos antes de lo que parece que será la rutina de los tres profesores que aquí estamos: explorar la escena gastronómica singapurense. Es de noche y hace buena noche, con lo que escogemos un rooftop desde el que las vistas prometen. Se llama Mr. Stork y es absolutamente recomendable. Cenamos algunas tapas y nos bebemos un gin con el skyline de la ciudad en frente; bueno, y a la derecha y a la izquierda y detrás. La única pega, como nos explica uno de los camareros, es el edificio que tenemos más cerca: “Lo construyeron hace un par de años y tapa el hotel Marina Bay, que hasta entonces podíamos ver perfectamente”. Singapur brilla de noche, lo hace de una manera muy poco arrogante, sabiéndose espectacular pero no presumiendo de ello. Es un poco en general la sensación que transmite el país, quizás porque todavía no se acaba de creer que sea lo que es.