Colores infinitos: qué ver en San Miguel de Allende y Guanajuato

En el centro de México, dos lugares destacan siempre en el top de de lugares imprescindibles que ver y visitar: San Miguel de Allende y Guanajuato. Las dos ciudades se encuentran en el estado de Guanajuato, separadas entre sí por una hora escasa de carretera. La primera, más pequeña y abarcable, se ha convertido en hogar de canadienses y estadounidenses. La otra, por su estatus capitalino, tiene más aire de ciudad grande sin serlo: llena de comercios, universitarios y túneles. En este artículo os explicamos cómo es cada una y os damos información práctica para saber qué ver, dónde comer y dónde hospedaros en San Miguel de Allende y en Guanajuato. San Miguel de Allende: qué ver, dónde comer y dónde alojarse Hay ciudades para recitar poesías al aire. Las demás, la mayoría, son a grandes rasgos fastidiosas. San Miguel de Allende es definitivamente de las primeras. Compone rimas asonantes conforme te acercas a ella y versos llenos de mimo, cargados de belleza, en su centro histórico. Situada en la mitad de México, unos trescientos kilómetros al oeste de la capital, ha conseguido sobrevivir al éxito de su inscripción por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 2008. Desde mucho antes el municipio ya era uno de los lugares más estimados por los turistas nacionales. Pero desde entonces sus calles se han llenado de viajeros de todo el mundo. La ciudad es segura y limpia, se ha aclimatado a la perfección a la continua convivencia con los extranjeros. De hecho, son varios miles los estadounidenses y canadienses que ya retirados, tratando de huir del aburrimiento y el frío, se han convertido en sanmiguelenses de pleno derecho. Han comprado casas y han contratado a artistas de todo el mundo para que pinten las fachadas de sus hogares. Le han renovado la cara a las paredes del municipio, que se han llenado de grafitis y arte callejero. La ciudad respira un aire más cosmopolita, para reivindicarse tan mexicana como del mundo. El reclamo original de San Miguel de Allende son sus calles adoquinadas, sus casas del centro histórico pintadas de amarillo, rojo y rosa y sus decenas de iglesias. La etiqueta de colonial está hecha a su medida. Es de esas ciudades latinoamericanas que fueron urbanizadas a semejanza del patrón castellano y quedaron más bonitas que cualquier ciudad castellana. Como tantas otras: Cartagena de Indias, Antigua, Paraty o Cuzco. A esta última se le asemeja un poco, a escala pequeña. Como ella, su plaza central es el lugar desde donde empezar a explorar la ciudad, y también donde inevitablemente se acaba. San Miguel de Allende no se queda en postal. Es una ciudad movida, dinámica y con alma de artista. Caminando, a cada tres establecimientos aparece una galería de arte. Las artesanías —como el encanto de la ciudad, como su turismo pujantemente exclusivo— son aquí refinadas. Vale la pena entrar en las galerías y rascarse el bolsillo para llevarse un recuerdo que solo colgará de la pared de tu casa. Su clima siempre soleado, caluroso incluso en invierno, son el aderezo definitivo para hacer de San Miguel de Allende parada obligatoria en tu viaje por México. No demanda de muchos días: con uno verás los imprescindibles. Pero si puedes, dale dos para que la camines aún con más atención. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Cultura Nómada (@cultura.nomada) Tres lugares que visitar en San Miguel de Allende La iglesia más importante del municipio, la que se ve desde todas partes y señala el centro de todo lo que sucede. Situada en la Plaza Principal, es de estilo neogótico y merece no ser visitada solo desde fuera: hay que entrar, respetar el rezo de los devotos y admirar la riqueza de sus ornamentos. Sus torres rosadas se encienden de noche para hacerla todavía más espectacular cuando el sol ya no la ilumina. Es uno de los lugares de interés que hay que ver en cualquier ruta a San Miguel de Allende y Guanajuato. El otro centro neurálgico de la ciudad, el que solo habitan los locales. Si la Plaza Principal está siempre atestada de turistas, la Plaza Cívica está siempre atestada de sanmimguelenses. Aquí verás cómo se conjuga la rutina del municipio y, además, puedes conocer el Oratorio de San Felipe Neri, otra de las iglesias más bonitas de San Miguel. Una galería de arte enorme encapsulada en una antigua fábrica textil. Un escenario que se aleja del paseo por los monumentos más conocidos y ayuda a comprender la vertiente artística de San Miguel de Allende, que vive al ritmo de los múltiples festivales y celebraciones que festeja a lo largo del año. Además de ver, hay muchos que hacer en San Miguel de Allende y en Guanajuato. Dos lugares donde comer en San Miguel de Allende Situado en el centro histórico, el Restaurante Los Milagros se ha especializado en el molcajete (en esta entrada te contamos en qué consiste esta curiosa receta). Se come por unos 300-400 pesos por persona (entre 14 y 20 € al cambio de agosto de 2024). Es punto de encuentro de turistas, locales y expatriados estadounidenses y canadienses, que se preparan tacos con el molcajete como si se lo hubieran enseñado en el colegio. Destreza gringa al servicio de la gastronomía mexicana. Este es el garito más sofisticado de la ciudad. Ofrece recetas muy mexicanas y platos tan internacionales como el sushi. Pero los precios son prohibitivos. Mejor venir a Quince Rooftop cuando se asoma el atardecer y pasarse tres horas viendo la Parroquia hermosamente iluminada tomando una cerveza. Las vistas son insuperables. No pequéis de novatos como nosotros y os pidáis un cóctel de 400 pesos (casi 20 €) porque es lo único que ofrece la carta que os traen; reclamad la carta de cervezas y vinos. Las cervezas locales cuestan unos 100 pesos. Un lugar donde alojarse en San Miguel de Allende Un bed & breakfast super recomendable. Situado a cinco minutos andando del centro y con aparcamiento gratuito. Las