Qué ver en Katmandú y en el Valle de Katmandú

Desde el Valle de Katmandú se extiende, y se entiende, todo Nepal. Desde aquí se ha desarrollado el carácter y la idiosincrasia del país. Por eso, hay muchas cosas por ver y por hacer en esta zona. Arrinconado en el orden de preferencia de muchos visitantes, que deciden pasarlo por alto y correr hasta las montañas, nosotros te animamos a que le prestes la atención que merece. ¿Para qué? Pues para recorrer sus ciudades principales, conocer sus fantásticos monumentos, entender el legado de los newar y degustar su gastronomía. En este artículo te contamos qué visitar, qué hacer y qué ver en Katmandú y en el Valle de Katmandú, y te recomendamos dónde alojarte, dónde comer y cómo desplazarte. Los consejos son sobre Katmandú pero también sobre qué ver en Bhaktapur y Patan. Todo lo que explicamos se basa en el viaje que hicimos al país en 2019, pero está revisado y actualizado a fecha de agosto de 2024. Un poco de contexto Como tal, como ente administrativo, el Valle de Katmandú en realidad no existe. Lo forman, en su existencia alegórica y geográfica, tres distritos —Katmandú, Lalitpur y Bhaktapur— y seis ciudades. Entre ellas, Katmandú, la capital del país, es la ciudad más poblada e importante. Muy cerca de ella se encuentran los otros dos municipios principales de la zona, tan relevantes a nivel histórico y cultural como la propia Katmandú: Patan y Bhaktapur. Para no andar moviéndote en exceso, nuestra recomendación es que utilices Katmandú como base. Se puede llegar en transporte público o en taxi a cualquiera de las otras dos fácilmente. Te explicamos cómo más adelante. El Valle de Katmandú tiene sentido de unidad por su patrimonio cultural, que forma parte de la lista de la UNESCO de Patrimonio de la Humanidad. ¿Pensabais que Nepal era solo trekkings y montañas? ¡En absoluto! Nepal es un país con una cultura interesantísima, una gran mezcla de etnias, procedencias y rasgos, la gente más acogedora y amistosa y paisajes espectaculares en cada rincón. De toda esa belleza e interés, el Valle de Katmandú se guarda la parte más urbanita, folclórica e histórica. Y sobre todo, la religiosa. En esta región del país se concentran los espacios de culto más visitados por budistas e hinduistas, las dos religiones con más devotos del país. Es, además, el centro financiero y administrativo del estado, donde se encuentran las empresas más importantes y todos los órganos de gobierno. Un total de siete complejos arquitectónicos de la zona se inscriben en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. En mayor o menor medida, todos sufrieron desperfectos durante el terremoto de 2015, un suceso sin el que no se entiende el Nepal del nuevo siglo. Casi 9.000 personas fallecieron y más de 20.000 sufrieron heridas de diversa consideración; casi cuatro millones de nepalíes perdieron su casa y un tercio de la población se vio afectada de manera directa. A los irreparables daños personales hay que sumar los reparables daños materiales. El patrimonio del país, especialmente el del Valle de Katmandú, quedó resquebrajado por ese terremoto. Todavía en 2019 seguían las lentas tareas de reconstrucción, llenando de andamios las Durbar Square de Katmandú, Bhaktapur y Patan. Qué ver en Katmandú La capital de Nepal es un lugar incómodo para el viajero no acostumbrado a las grandes ciudades asiáticas. De hecho, considerarla gran ciudad es hacerla de más. Katmandú tienes calles imposibles de transitar sin tropezar a cada cuatro pasos y un tráfico desordenado y caótico. Es polvorienta, brumosa y desaliñada. Pero no te preocupes, compañero viajero: Katmandú tiene Thamel. El barrio de Thamel está hecho a la medida del viajero de todo tipo, del que se hospeda en hoteles de lujo y del que viaja descalzo con lo puesto. Aquí todo es sencillo para el turista: callecitas con onda llenas de restaurantes, bares y cafés, agencias que te venden todo lo que quieras —y lo que no—, lavanderías, tiendas de souvenirs y todo tipo de alojamientos. Thamel no se visita, porque no hay nada que visitar. Solo se pasea una y otra vez, se recorre, se regatea y se degusta. Thamel hace más sencillo el aterrizaje en Nepal. Encontrarás todo tipo de comida y bebida. Eso sí, prepárate para que los precios sean mucho más elevados que en el resto de la ciudad, y sobre todo que en el resto del país. Basta alejarse un poco a la periferia del barrio para encontrar restaurantes con un aire más local y mucho más baratos, pero todavía orientados al visitante foráneo. Nuestra recomendación es que Thamel sea tu base para visitar el Valle de Katmandú, porque aquí encontrarás de todo y te podrás mover con facilidad, tanto por la zona como hacia otros destinos en el país. Las principales visitas de Katmandú No te confundas por el nombre, porque se repite por tres. Tanto Katmandú como Patan y Bhaktapur tienen una Durbar Square, que significa ‘Plaza real’. Todas se parecen un poco en su composición y sus edificios. La Durbar Square de la capital se sitúa al sur del barrio de Thamel, en una caminata tranquila de un cuarto de hora. Es, como las otras dos plazas, una muestra fantástica de la arquitectura newar. Los newar son los pobladores originales del Valle de Katmandú, los que han modelado las tradiciones y la cultura nepalí. En la Durbar Square hay cantidad de edificios relevantes, entre los que destacan el Palacio Real y el Palacio de la Kumari, la diosa preadolescente a la que veneran los nepalíes. Os explicamos más sobre ella en esta entrada de nuestro Diario de Ruta. La Durbar Square está constantemente transitada por locales, que simplemente la cruzan o llegan para hacer ofrendas al carro que hace las veces de templo o a las figuras de dioses hinduistas. Sin embargo, para los extranjeros no es tan sencillo. Amparándose en la necesidad de recaudar fondos para la rehabilitación de la zona tras el terremoto, el gobierno nepalí obliga desde hacer algunos años a