Conociendo al oso malayo y al orangután de Borneo en Sepilok | Día 5

Nuestros días en la selva de Borneo han estado cubiertos de desayunos incluidos. En Sepilok hemos seguido con la tendencia que comenzamos en nuestro lodge a orillas del río Kinabatangan, y nuestro hospedaje nos ha incluido desayuno, que pese a escaso, nos ha dado la gasolina necesaria para encarar la última jornada en esta zona remota del Borneo malasio. Hemos hecho dos noches aquí, en Sepilok, para conocer de cerca al oso malayo (sun bear) y al orangután de Borneo, al que intuimos en el río Kinabatangan. Los centros de rehabilitación en Sepilok Aquí, en Sepilok, hay dos centros de rehabilitación situados a escasos metros uno del otro. Uno es el Bornean Sun Bear Conservation Centre, que trabaja para rescatar y reintroducir en la selva a estos pequeños osos de pecho dorado. Y el otro es el Sepilok Orangutan Rehabilitation Centre, donde crían y entrenan a orangutanes huérfanos para devolverlos a la vida salvaje. Ambos están rodeados por la selva tropical y permiten observar a los animales en un entorno lo más parecido posible a su hábitat natural, aunque no lo es del todo. La sensación en ambas visitas es de una ambivalencia difícil de resolver. Solo conociendo los antecedentes y el propósito real de cada centro —y entendiendo que su objetivo no es el entretenimiento, sino la conservación— se logra disipar la sombra de estar visitando un zoo. Aunque, en algunos momentos, como al ver a los animales tras un cristal o concentrados en un área acotada, la puesta en escena invite a la confusión. El Sepilok Orangutan Rehabilitation Centre Hemos empezado visitando el Sepilok Orangutan Rehabilitation Centre, pionero en la recuperación y reinserción de orangutanes huérfanos o rescatados del cautiverio. Aquí aprenden a sobrevivir de nuevo en la selva. Entre plataformas de observación y senderos en la jungla, el visitante puede verlos balancearse e ir a buscar la comida que les traen los cuidadores en dos momentos del día: a las 10.00 h y a las 15.00 h. La entrada para la mañana sirve también para la tarde. Con lo que hemos repetido visita. En el centro, el más de medio centenar de orangutanes convive con monos, ardillas y todo tipo de aves, entre otras especies. Verlos interactuar entre ellos y con el entorno, en unas condiciones y bajo unas lógicas cercanas a las que les serían connaturales, resulta de lo más sugestivo. Los orangutanes son animales perspicaces e inteligentes, que en lugar de pelearse por la comida que les traen la comparten sin disputas. Sin embargo, los monos del recinto son lo contrario: egoístas y molestos, se disputan cada pieza de fruta. Son dos pulsiones opuestas, instintos que se contraponen, y que uno es capaz de identificar en la naturaleza humana. Segunda visita a los orangutanes con algunos interrogantes En la segunda visita ha sido especialmente raro el tramo final, cuando nos han indicado que el gran orangután del centro, que no se había dejado ver por la mañana, estaba en una de las zonas del recinto. Precisamente, en la que está acristalada y dispone de aire acondicionado para los visitantes. El big man orangután, que es como lo llaman los cuidadores, ha estado devorando fruta y verdura durante veinte minutos, mostrándose espléndido ante nuestro objetivo, naturalizando la presencia humana. Cuando quedaban cinco minutos para que cerrase el centro, big man se ha retirado con sigilo y los altavoces nos han indicado que se había acabado el tiempo de alimentación e iban a cerrar. Es fácil observar que los timings han estado coreografiados al milímetro, como si los cuidadores y los animales se rigieran por un guion que marca el final exacto de la función, el final del show. ¿Preferimos no pensar mal? Preferimos quedarnos con que ha sido una concatenación de casualidades. ¿No? El Bornean Sun Bear Conservation Centre Entre medio de las dos visitas para ver el orangután de Borneo en Sepilok, hemos aprovechado para conocer de cerca al oso malayo, al sun bear. El Bornean Sun Bear Conservation Centre es el doble de caro de acceder (unos diez euros por cabeza) y tiene muchísimo más marketing detrás, con todo de dibujos, gráficos, vídeos elogiando la labor del CEO… En fin, que sí, que todo sea por ayudar a que los osos puedan ser rehabilitados. El centro se dedica a rescatar a osos malayos huérfanos o víctimas del cautiverio, a cuidarlos y entrenarlos para que puedan volver a vivir en libertad en la selva de Borneo. Durante la visita, los hemos podido observar en recintos amplios y trepando troncos, jugando con cuerdas y durmiendo como si el ajetreo de visitantes no fuera con ellos. El centro aprovecha cada panel informativo para recordarte su papel crucial en la conservación de la especie. Y también para que te lleves algún souvenir de vuelta a casa. Fin de la jornada en Sepilok Tras la doble visita en Sepilok al orangután y el oso, hemos encarado la vuelta al hotel, previo paso por el mismo restaurante en el que comimos ayer, el White House Bistro. Hemos vuelto a pedir arroz con pollo, claro, y también hemos compartido un batido de mango y unas patatas fritas. Nuestra estampa gastronómica era de adolescentes o de pobres, o quizás de adolescentes pobres. Especialmente porque al lado, una pareja más mayor de croatas (¿o serbios?) ha pedido dos cervezas de litro, dos gin tonics y tres platos de comida. Pero no nos hemos hecho ningún reproche: adolescentes o pobres, hemos comido felices. Nuestra estancia en Sepilok y en esta región de Borneo llega hoy a su fin y mañana nos volvemos a Kota Kinabalu, donde pasaremos fugazmente medio día más antes de dar el salto, también fugaz, al tercer país que habita esta enorme isla: Brunéi. Eso será ya pasado mañana. Por el momento, vamos paso a paso y nos dormimos planeando los imprescindibles de Kota Kinabalu que tenemos que acabar de visitar —y de comer— mañana.