De ruta por el norte de Corfú: el Canal d’Amour y Paleokastritsa | Día 2

Para poner en contexto a los tripulantes de este viaje en familia por Corfú, nosotros dos, muy esmerados, preparamos y repartimos con antelación un plan de ruta en el que especificamos qué vamos a hacer —o mejor, qué aspiramos a hacer— durante estos cuatro días de ruta por Corfú. El plan de ruta, maravillosamente maquetado con un acabado muy corporativo, ha pasado un pelín desapercibido, con lo que el briefing de todo lo que hay que hacer lo recordamos mejor en vivo y en directo. Así, anoche ya informamos a nuestros cinco acompañantes que hoy recorremos la parte norte de Corfú, pasando por el Canal d’Amour y Paleokastritsa, dos de las atracciones de la isla. En un alarde de optimismo, otro más, habíamos planificado salir de la villa a las 09.00 h, que en realidad acaban siendo las 10.30 h. El retraso no es crítico, pues ya asumíamos que de la larga lista de paradas posibles en el norte de Corfú, lo óptimo iba a ser reducirla a tres, que son las que finalmente incluimos en la ruta. Después de desestimar la visita a dos playas que habíamos apuntado, la primera de las paradas es Kalami. De Kalami a Kassiopi Aparcamos en un parking semiclandestino y rezamos para que la grúa no se nos lleve el coche mientras exploramos el pueblito. Toda la zona de esta costa norte apesta a masificación turística en verano, pero es un gusto recorrerla fuera de temporada. En Kalami hay un par de decenas de turistas tumbados en sus tumbonas, la mayoría alemanes, disfrutando de la suerte de poder viajar fuera de temporada y apurando las últimas temperaturas benignas de Corfú. Nos tomamos un café, nos hacemos un par de fotos y volvemos a la carretera, llena de sube y bajas y curvas, que nos recuerda un poco a las carreteras de la Costa Amalfitana o de la Riviera Albanesa. De nuevo, celebramos no estar visitando Corfú en julio ni en agosto, cuando transitar estos caminos tiene que ser una bonita pesadilla. Seguimos camino hasta Kassiopi, muy al norte de la isla, donde Corfú se confunde con Albania. Al otro lado del mar, a solo dos kilómetros, se divisa la bahía de Saranda. Al Canal d’Amour al ritmo de Dua Lipa Los más valientes cruzarían la distancia a nado. Después de haberla visitado y disfrutado hace un par de años, nosotros volvemos a Albania fugazmente en nuestros móviles, que agarran la señal de telefonía del país vecino durante cerca de una hora y nos obligan a pedirle a Spotify una de las pocas listas que tenemos descargadas, para usarla sin conexión, y nunca tan adecuada: la de los grandes éxitos de Dua Lipa, la cantante británica de orígenes albaneses. El ritmo de Dua siempre ayuda a ponerle entusiasmo a lo que se presenta en el horizonte, y nos sirve de perfecto preámbulo para conocer el Canal d’Amour. Ubicado en el noroeste de Corfú, este capricho de la naturaleza es un conjunto de formaciones rocosas que el mar y el viento han moldeado durante cientos de años, creando pasadizos y pequeñas calas llenas de encanto. El Canal d’Amour es uno de los grandes reclamos turísticos de Corfú, y por eso es el lugar de la isla en el que probablemente encontraremos más turistas durante todo el viaje. En todo caso, campamos a nuestras anchas y mientras el más valiente se atreve a darse un chapuzón, el resto nos dedicamos a posar desde todos los ángulos y volamos un rato el dron para apreciar la belleza del lugar desde arriba. Thalassino, un almuerzo para no olvidar Como estamos recorriendo con una hora y media de delay con respecto a nuestra optimista previsión, nos toca cambiar de planes para el almuerzo. Habíamos pensado en avanzar y comer cerca de nuestra siguiente parada, la última del día, pero son las tres de la tarde y el estómago nos reclama un poco de atención. Improvisamos un restaurante en Sidari, el pueblo de Corfú que acoge el Canal d’Amour. Parece nuevo y las fotos, y las reseñas, prometen que vamos a comer bien. Se llama Thalassino y es una taberna de estilo griego en la que confirmamos que la comida griega es la sublimación del amor por la gastronomía sencilla, sabrosa y hecha con el corazón. Hace mucho que no recordamos una comida tan rica, en la que cada plato fuese una celebración de la buena cocina. Pedimos dos ensaladas lustrosas y fresquísimas, un plato de arroz con langostinos que sabe a mar y a arte culinario, un pollo con salsa griega acompañado con las mejores patatas fritas que recordamos. Los que pueden comerlo, aseguran que el pan es una delicia también y que la pasta es un lujo. Hasta el vino blanco de la casa, servido en una jarrita nada sofisticada, nos deja plenamente satisfechos. Angelokastro, el castillo que preside Corfú Después de este fabuloso almuerzo es difícil pedirle nada más al día, pero nosotros queremos exprimirle un poco más a nuestra segunda jornada de viaje en Corfú y después del Canal d’Amour nos falta visitar el otro objetivo principal del día, el municipio de Paleokastritsa. En esta parte de la isla, como nos pasara ayer para llegar a Porto Timoni, cada kilómetro de carretera se cuenta con muchos minutos. Las carreteras son lentas y enrevesadas, pero eso no impide que parte del pasaje caiga en una profunda somnolencia. Antes de llegar a Paleokastritsa paramos en un mirador desde el que se puede admirar el castillo de Angelokastro y toda la costa oeste de Corfú. Angelokastro es una fortaleza bizantina del siglo XIII construida sobre un acantilado a más de 300 metros de altura sobre el mar. Desde allí se controlaba el mar Jónico y se protegía la isla de las invasiones. Hoy, sus ruinas coronan el paisaje y ofrecen una de las vistas más espectaculares de toda Corfú. Se puede visitar Angelokastro, pero llegamos tarde, pues cierra a las 17.30 h, con lo que nos conformamos con verlo