La ruta del vino en México: la guía más completa para viajar al Valle de Guadalupe

El Valle de Guadalupe y su ruta del vino han conseguido poner en el mapa de visitas enoturistas del momento al estado mexicano de Baja California. México, tradicionalmente consumidor de cervezas, mezcales y tequilas, bebe cada vez más vino; y de todo ese vino (mexicano) que consume el país, entre el 70 % y el 90 % se produce en el Valle de Guadalupe, la región que mejor representa la incipiente cultura vinícola de México. La ruta del vino en el Valle de Guadalupe es una suerte de laboratorio enogastronómico, en el que nuevos proyectos nacen casi a diario para darle a la región un espíritu innovador y ecléctico de lo más sugerente. El vino mexicano, que aspira a ganarse un nombre en la industria vinícola, respira su esencia diversa y emprendedora en el Valle de Guadalupe, un destino excelente para los amantes ―como nosotros― del enoturismo. Pasamos tres días en el Valle de Guadalupe, recorriendo la ruta del vino y visitando algunas de sus mejores bodegas, bares y restaurantes. En esta guía te contamos lo mejor que tienes que ver en el Valle de Guadalupe, un destino del que se puede disfrutar durante todo el año y que te recomendamos que planifiques con detalle, pues en temporada alta es imperativo reservar y organizar perfectamente el recorrido para no perderse nada. Viñedos y bodegas recomendables en el Valle de Guadalupe y la ruta del vino mexicano Es fácil descontarse entre la enorme cantidad de viñedos, bodegas y proyectos enogastronómicos que existen en el Valle de Guadalupe. Esta lista acumula en la actualidad más de 250 iniciativas en unas 4.500 hectáreas de viñedos. Sirva para entender la magnitud una comparación que llama la atención, y que habla de la cantidad de proyectos que existen en el Valle de Guadalupe: en la Ribera del Duero, en España, hay más de 26.000 hectáreas de viñedos y unas 300 bodegas. De hecho, la lista de bodegas y viñedos del Valle de Guadalupe se renueva constantemente con proyectos y emprendimientos que nacen para enriquecer la diversidad vitivinícola de la ruta del vino mexicana. Para que puedas saber por dónde empezar, te recomendamos algunas bodegas que puedes visitar durante tu viaje a la ruta del vino en el Valle de Guadalupe. Toma nota y no olvides reservar tus degustaciones y visitas con anticipación, sobre todo durante los meses de verano. Adobe Guadalupe, una de las mejores bodegas del Valle de Guadalupe Adobe Guadalupe es la bodega que más nos gustó de las cuatro que visitamos en el Valle de Guadalupe durante nuestra visita a la ruta del vino. Se fundó en 1997 con la voluntad de ir a contracorriente. Fue de las primeras vinícolas del Valle que decidieron salirse de la tendencia de copiar el estilo de los vinos españoles, centrándose en vinos de inspiración francesa, los favoritos de los dueños. En nuestra visita a los viñedos, el enólogo que nos atendió nos guio por una riquísima degustación de cuatro vinos: un rosado y tres tintos muy diferentes entre sí, pero todos muy recomendables. Vale la pena preguntar por la historia que hay detrás del proyecto, para entender las motivaciones que llevaron a Don y a Tru a fundar Adobe Guadalupe. Él ya falleció, pero Tru continúa viviendo en la propiedad. Esta vinícola es lo suficientemente grande para entender los procesos del vino en la región, pero lo suficientemente pequeña para sentir la autenticidad de su propuesta. Vena Cava, hecha con el corazón Vena Cava es una vinícola joven, moderna y basada en el respeto a la naturaleza, la sostenibilidad y la reutilización de materiales. Fue fundada en 2005 por una pareja de artistas y promotores culturales británicos, Phil y Eileen Gregory, que vivían en Los Ángeles y decidieron trasladarse a Baja California para poner en marcha Vena Cava. El proyecto se ha consolidado con el tiempo y ha conseguido que sus vinos sean escogidos por el prestigioso chef Enrique Olvera como el vino de la casa de sus restaurantes, incluido el famosísimo Pujol de Ciudad de México. El edificio principal de la vinícola, obra del arquitecto Alejandro D’Acosta, se basa en la arquitectura circular y está lleno de referencias al mar, la otra gran pasión de los dueños. Vena Cava, que homenajea con su nombre la arteria que bombea sangre al corazón, tiene una veintena de etiquetas distintas. Nosotros hicimos la degustación de cuatro vinos en la zona de cata, y lo disfrutamos mucho. En la parte exterior tienen un food truck con un menú muy completo que no llegamos a probar. El Cielo, una de las grandes vinícolas del Valle de Guadalupe El Cielo es uno de los grandes proyectos enoturísticos del Valle de Guadalupe. Entre su repertorio de propuestas están la bodega y los viñedos, pero también un resort de lujo ―El Cielo Resort― y varios restaurantes, entre los que destaca Latitud 32, recomendado por la Guía Michelin y en el que degustamos algunas tapas con vino de la casa. Antes, eso sí, habíamos hecho el recorrido con carreta por los viñedos, en el que degustamos tres de los vinos más sencillos de El Cielo. Toda la propuesta de El Cielo está muy bien enfocada al disfrute del visitante. Todo está muy cuidado, respira calidad y buen gusto. La zona de los viñedos es la más grande de todas las vinícolas que visitamos, y nos supo muy mal no poderlos ver en su momento de máximo apogeo. El Cielo es parada recurrente de los turistas mexicanos y extranjeros, y por eso es recomendable reservar con tiempo si se va a visitar. Pijoan, vinos mexicanos con orígenes catalanes Vinos Pijoan es la última de las bodegas de la ruta del vino que visitamos en el Valle de Guadalupe, y la más pequeña de todas. Pijoan tiene nombre catalán, el de su dueño, un mexicano con orígenes catalanes. Es una bodega que refleja su idiosincrasia familiar en el nombre de sus etiquetas, que homenajean a diversos de sus miembros. La bodega es menos lujosa