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Atardecer en el desierto de Jaisalmer | Día 16

Jaisalmer es el destino turístico de la India más occidental, no en su acepción blanca supremacista, sino cardinalmente hablando. Está muy al oeste del país, pegado a la frontera con Pakistán. La ciudad encaja girando tres ruedas muy distintas: la energía eólica, los militares y el turismo. De una manera u otra, la mayoría de los habitantes de la ciudad tienen relación laboral con alguna de las tres. Cerca de Jaisalmer, en dirección hacia Pakistán, se encuentra el desierto de Thar, el motivo principal por el que los turistas llegamos hasta aquí. La ciudad tiene otros atractivos, pero ninguno lo es tanto como la posibilidad de embarcarse en una memorable travesía por que acabe con un épico atardecer en el desierto de Jaisalmer.

Una incursión rápida en el desierto de Thar, a las afueras de Jaisalmer

La ciudad está llena de empresas que ofrecen circuitos por el desierto. La oferta es extensísima y las opciones innumerables. Lo habitual es hacer una noche en alguna de las dunas bajo las estrellas. Pero los hay que se adentran y le conocen al desierto todos sus horizontes, hasta en dos semanas; y los que, como nosotros, prefieren hacer una incursión rápida de unas cuantas horas para llenarse un poco los zapatos de arena, conocer a la gente del desierto, montar en camello, degustar la gastronomía local, ver el atardecer y partir de vuelta con un cielo lleno de estrellas. Todo eso hemos hecho en unas ocho horas intensas y muy disfrutadas.

No era sencillo escoger compañía. Después de mucho informarnos, los comentarios hablaban muy bien de una de ellas. En realidad este tipo de circuitos organizados difieren en poco entre empresas; pero siempre las hay más serias y menos. Esta era fiable. Todo organizado con esmero: los guías activos, los camellos bien cuidados, la cena rica, el campamento donde se iban a quedar nuestros compañeros de viaje a dormir muy decente. Hacer turismo responsable, que impacte de manera positiva en la comunidad local, es una máxima que procuramos siempre seguir.

El camellero de los pueblos del desierto

Aunque todo es al final un poco raro: los precios son altos y uno se ve obligado a dar propinas por todo. El impacto de nuestra presencia no debe ser muy positivo cuando los guías y los camelleros acaban viviendo de las propinas. El empresario, un chaval embaucador y muy espabilado, se lleva la parte grande del pastel. Como siempre. Además, y pese a que están bien cuidados, los camellos están sirviendo de medio para lucrarse a los empresarios.

En cualquier caso hemos podido conocer a Ganga, el camellero con nombre de adivinanza: “Mi nombre significa en español ‘barato y de buen precio’”. Nos ha preguntado a todos de dónde veníamos: Brasil, Italia, México y España; y entonces él nos ha explicado su procedencia: “Los pueblos del desierto”. Ese es su país. El desierto de Thar, a las afueras de Jaisalmer, es un poco de mentira. Tiene muchas plantas, algunos árboles, más roca que arena y unas pocas dunas.

En una de ellas hemos desensillado nuestros camellos para tomar un riquísimo chai masala, comer unas patatas y cenar indio sin cubiertos. Además, hemos disfrutado de un inolvidable atardecer en el desierto de Jaisalmer, antes de despedirnos de nuestros compañeros de travesía, que iban a permanecer ahí esa noche disfrutando del cielo estrellado.

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