Singapur es la ciudad-estado paradigma del progreso de Oriente. Sus orígenes como país son muy recientes, y se remontan a mediados del siglo XX. Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Japón ocupó la península malaya, los británicos recuperaron la administración de una colonia que había formado parte de su territorio desde 1824. Singapur era una de las regiones de la Malasia británica, en la que también estaba una parte de la actual Malasia. El microestado, pues, es un vestigio del colonialismo más contemporáneo. Estado de excepción (Amok Ediciones, 2022) de Jeremy Tiang parte de esos días en los que el país dilucidaba su independencia, y cuenta cómo se cruzan las vidas de un puñado de singapurenses a lo largo de los años.
Tiang, el autor de la obra, es traductor, dramaturgo y guionista además de escritor. Es natural de Singapur, pero reside en Nueva York desde hace tiempo. Y esa doble identidad personal marca el rumbo del libro y se personifica en la figura de Henry, uno de los protagonistas, indisimulado alter ego de Tiang: un profesor universitario y escritor que reside en Londres y que solo regresa a sus orígenes cuando los que le esperaban dejan de estar. Con Estado de excepción, Jeremy Tiang consiguió el Premio Nacional de Literatura de Singapur en 2016. Y que le den un premio a una obra siempre sirve de aval para no despreciarla, especialmente cuando se trata de uno de los pocos libros sobre Singapur, o ambientados en Singapur, traducidos al castellano.
Historias cruzadas para explicar cómo es Singapur
El texto es virtuoso a la hora de entrelazar el devenir de sus seis protagonistas. Cada uno de ellos ocupa un capítulo del libro y al lector se le van explicando los puntos de conexión que les unen, y también las muchas razones que los separan. Estado de excepción es una suerte de manual novelado sobre la historia contemporánea de Singapur. De hecho, la intensa y breve historia de Singapur queda condensada en la obra, que camina por la cornisa de la objetividad a base de dibujar personajes incompatibles: desde comunistas que se echan literalmente al monte, a ministros de un nuevo régimen tan exitoso como lleno de agujeros negros e interrogantes democráticos.
El relato, y sus protagonistas, apenas si pasean por las calles de la ciudad-estado, que son simplemente un telón de fondo inanimado. Es como si el territorio hubiera perdido su personalidad, o como si quizás no hubiera sabido definirla. Singapur se nos presenta como una fachada inmaculada, pero la obra rasca sobre esa superficie para acercarnos a los rostros de esa transformación vertiginosa. Lo hace, eso sí, con un trasfondo claramente político, de lucha de clases, de antagonismo entre comunismo y capitalismo, en el que se mueven los protagonistas con sus historias personales llenas de emotividad y sentimientos encontrados.
Un par de citas
«Si no formas parte de la lucha, ¿cómo quieres que las cosas cambien?».
«La idea de regresar le llenaba de claustrofobia, como si de alguna forma pudieran impedirle volver a marcharse».
Datos básicos
- Estado de excepción
- Jeremy Tiang (traducción: Alejandro Pradera)
- Amok Ediciones (2022), 252 p.