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Bagan en moto (eléctrica) | Día 7

De tanto despotricar de ella puede que al final, y muy muy en el fondo, a Mandalay le cogiéramos un poco de cariño. Pero que quede entre nosotros, no vaya a ser que nos reclame volver y definitivamente la odiemos. Esta mañana la abandonábamos para comenzar a bajar Myanmar de nuevo. Empezamos en Yangón, al sur (pero no del todo); seguimos por Mandalay, nueve horas al norte (pero todavía hay mucho más norte); y ahora estamos en Bagan. Aquí nos espera una aventura motorizada: descubrir Bagan en moto eléctrica, el mejor medio para recorrer todo el conjunto de templos.

Myanmar tiene una forma estilizada, más alta que ancha. Pero, sin embargo, es mucho más sencillo recorrerla a lo largo, por estar mucho mejor conectada. Bagan queda en el oeste, ladeada de esa autopista principal que va de Yangón a Mandalay y cruza Naipyidó. Está a solo 180 kilómetros de Mandalay, pero eso ha traducido nuestro viaje en cinco horas por carreteras secundarias en condiciones irregulares.

Los buses VIP de Myanmar valen la pena

Eso sí, no tenemos derecho a quejarnos. Han sido las cinco horas consumidas en bus más placenteras de lo que llevamos de viaje. Y eso que llevamos mucho viaje, y muchas horas de bus. Sin nosotros pedirlo nos han subido de categoría y en lugar de viajar en el bus ordinario —que no tiene nada de ordinario, en realidad: es un bus de categoría— lo hemos hecho en el VIP.

¿Qué implica eso? Que éramos cuatro pasajeros para cuatro trabajadores de la compañía. Que te dan botellita de agua, asientos reclinables que parecen sacados de una nave espacial y una televisión individual en la que puedes escoger entre un catálogo más amplio de películas que la mejor de las aerolíneas. Todas las películas piratas, claro, pero qué más da.

En Myanmar tienen la incómoda costumbre de marcarte. Serán reminiscencias de épocas pasadas. En los hostales te ponen pulseras y en los buses y los monumentos, pegatinas. Dicen que es para comprobar que ya has pagado tu entrada, y para que los trabajadores pueden identificarte bien. Lo cierto es que no tiene mucha gracia eso de que seas un número y no una persona.

Experiencias con birmanos que te reconcilian con la especia humana

Por todo lo demás, los birmanos son gente agradable. Son respetuosos con los turistas aunque todavía les sorprende vernos. Si acaso, los más atrevidos, te saludan a lo lejos: “Hello”. Todos son siempre sonrientes y educados y algunos son un amor de gente.

Ayer, por ejemplo, quisimos comprar una botella de agua para evitar la deshidratación absoluta. Era ya tarde, esperábamos a nuestro tuk tuk para volver al hotel y encontramos una tiendita donde comprar el agua. Le preguntamos por el precio a una mujer, que nos pidió repetirle la pregunta a su hija, que era la que hablaba inglés. “Trescientos kyats”, nos contestó. Solo teníamos 250 sueltos, menos de treinta céntimos de euro al cambio, porque el resto eran billetes de 10.000.

Le dijimos que no, que gracias. Al minuto, después de hablar con la madre, vino y nos dijo que nos regalaba la botella, que no hacía falta que la pagáramos. Nos morimos del apuro y del amor. Le dijimos que el problema no era que no tuviéramos dinero, sino que solo teníamos 250 kyats. “Ah, no pasa nada. 250 kyats está bien”, y nos los aceptó.

Preparados para recorrer Bagan en moto

Llegados hoy a Bagan no nos queríamos bajar del bus. No nos hubiera importado que el destino estuviera otras cinco horas más lejos. Dentro se estaba muy bien y fuera se intuía el infierno. Hemos negociado un tuk tuk hasta el hotel, hemos abonado la entrada al complejo y hemos salido a buscar nuestro transporte para explorar Bagan.

Explicación wikipédica para entender dónde estamos: Bagan es el lugar más turístico de Myanmar por su importancia histórica. Fue capital del reino de Bagan, el preludio geográfico de la actual Myanmar, y tiene más de 2.000 templos diseminados en un área de muchísimos kilómetros cuadrados. Sí, sí: ¡2.000! Y eso que en origen fueron 10.000; pero el tiempo y los terremotos han destruido la mayoría. Pero siguen quedando tantísimos en pie que Bagan es famoso en el mundo por su increíble legado arqueológico.

La manera más sencilla y autónoma para recorrer el conjunto de templos es alquilando una motocicleta eléctrica. Después de quedarnos con las ganas en Bali, aquí lo teníamos claro: no íbamos a depender de nadie más, nos íbamos a montar nuestra ruta de templos a lomos de nuestras motos. Y ya las tenemos. Y las hemos probado y no nos hemos caído. La cosa promete ser divertida. Estamos listos para recorrer Bagan en moto eléctrica. Esperamos poder volver a reportar mañana.

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