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Información del Toy Train, entre Darjeeling y las nubes

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En un arqueo constante, sorteando curvas y pendientes de varios cientos de metros, el Toy Train —el tren de juguete— se divierte avanzando a menos de veinte kilómetros por hora. Lo hace camino de los Himalayas, partiendo de Siliguri, la segunda ciudad del estado de Bengala Occidental, y llegando a Darjeeling, donde la civilización se tropieza con las montañas. El Darjeeling Himalayan Railway —el nombre oficial del Toy Train— es un avance añejado, que ha mutado en atracción turística de primer orden. En su día, cuando fue construido, ayudó al desarrolló de la región. Ahora opera por el gusto de sentirse vivo. Bueno, y para disfrute de los muchos turistas que venimos a conocerlo. Nosotros conocimos el Toy Train de Darjeeling en 2019, pero este artículo tiene la información actualizada a fecha de 2024.

La historia del Toy Train de Darjeeling

De no haber sido por el tren de juguete Darjeeling nunca habría pasado de asentamiento remoto de las montañas. Eso era antes de que la tecnología de la locomoción pusiera al pueblo en el mapa. Para poder completar el trayecto entre Calcuta, la antigua capital de la India, y Darjeeling hacían falta muchas agallas y enorme paciencia. En 1878, cuando se inauguraron las primeras rutas ferroviarias en el país, la odisea se aligeró. Primero había que tomar un tren desde la estación de Howrah en Calcuta hasta Sahibganj, en un trayecto eterno de cuatrocientos kilómetros y muchísimas horas. Desde ahí, un barco de vapor llegaba en cinco horas hasta Carragola, donde un carro tirado por bueyes acercaba al viajero hasta la zona del río de Dingra Ghat. Llegados a este punto, se podía escoger transporte: carro de bueyes, ponys o caballos.

En otro trayecto larguísimo, el entusiasta de las aventuras imposibles llegaba al fin a Siliguri. Aquí comenzaba el ascenso que ahora completa del Darjeeling Himalayan Railway, y entonces se encargaba de realizar cualquier tipo de transporte disponible: carruajes, carros, animales. Finalmente se llegaba a Darjeeling cinco o seis días después de haber partido de Calcuta, sin saber todavía que la heroica epopeya estaba solo a medias. Porque una vez completados los litigios en las alturas, había que volver. Y así se establecían las relaciones comerciales entre Darjeeling y el resto de la India, en dos semanas. Era más sencillo hacer llegar una paloma mensajera. O inventarse, en 1881, una obra de ingeniería extraordinaria que sintetizaría la novela del viaje en una esmerada sinopsis.

De Siliguri a Darjeeling

Desde entonces el tren ha cambiado poco. Sigue escalando una carretera estrecha empinadísima desde Siliguri, pasando por los principales pueblos de la zona de las montañas de Bengala Occidental: Kurseong, Ghoom y al final Darjeeling. La vía —única— serpentea. A ratos se sitúa a la izquierda, a ratos a la derecha. Dibuja una espiral de trayectorias para acomodarse del lado que más le conviene. Y a su altura siempre van los coches, los buses, los camiones y sobre todo los jeeps, la versión moderna de los carros con bueyes. Avanza de manera dramática, aguantándose con fuerza a las vías y con una lentitud que exaspera. El trayecto de más de ocho horas desde Siliguri hasta Darjeeling, y viceversa, es solo apto para entusiastas del tren. De lo contrario, es mejor pasar tres horas en el jeep y emplazarse al trayecto turístico de dos horas una vez en Darjeeling.

En 1999 la UNESCO incluyó al Darjeeling Himalayan Railway en su lista de lugares que son Patrimonio de la Humanidad. La organización no escatima en elogios con el Toy Train: “El primero y más sobresaliente ejemplo de un tren de pasajeros de montaña. Inaugurado en 1881, implementó soluciones audaces e ingeniosas al problema de establecer un enlace efectivo a través de un terreno montañoso de gran belleza”. No fue sencillo ingeniárselas para hacer viable el tren de juguete. Lo escarpado del terreno obligó a trazar diversos loops y zigzags, para soslayar pendientes excesivas y permitir cambios de sentido. También se construyeron varios pasos a nivel y puentes, para un ancho de vía de lo más estrecho: 61 escasos centímetros.

El Toy Train trajo a Darjeeling el desarrollo de la región y el turismo. La mayoría de la población de la zona es de origen nepalí, e incluso tibetana. Son indios tan distintos en sus maneras, pero también en su fisonomía y sus rasgos. El tren de juguete ayuda a matizar el brusco cambio que supone pasar de Calcuta —superpoblada, inabarcable— a Darjeeling, con su aroma de té y la brisa de las montañas. Además de algunos turistas extranjeros, la ciudad está atestada de turistas nacionales, que eximen sus modales contra los de los locales: son escandalosos, escupen, eructan y se quejan por todo. Uno entiende que quieran llegar hasta aquí. En los días claros, solo algunas nubes se interponen con las montañas. Nada que ver con el tráfico y el humo de sus ciudades. Mucho han decidido quedarse: no todos los locales tienen los ojos rasgados.

Información práctica sobre el Toy Train

El Darjeeling Himalayan Railway opera dos tipos de trenes. A continuación os explicamos en qué consiste cada uno de ellos, cuántos servicios hacen al día (y en qué horarios), cuánto cuestan y cómo se pueden reservar.

  • Tren Siliguri – Darjeeling / Darjeeling – Siliguri

Este es el tren que uno puede tomar para alcanzar Darjeeling desde Siliguri, ya sea desde su estación más grande y moderna (la de New Jalpaiguri, donde se inicia el trayecto) o desde la más céntrica (Siliguri Junction). Solo hay un tren diario, que parte de lunes a domingo a las 10.00 h de la mañana desde New Jalpaiguri y llega a Darjeeling, si todo va bien, a las 17.20 h. Entre medio hace parada en algunos pueblos de la zona, como Kurseong, Sonada y Ghoom.

Pese a que el servicio del tren es diario, hay épocas del año en que se ve interrumpido a causa de temporales o problemas en las vías. Por eso es conveniente confirmar con tiempo que el 52541 (el número del tren) está operativo. El trayecto total es de unas siete horas para recorrer ochenta escasos kilómetros. La velocidad media es de doce kilómetros por hora, y la máxima de 20. Por lo tanto, no esperéis un viaje vertiginoso. A cambio, la pausa os permitirá observar con calma las hermosas vistas de los valles y el quehacer diario de los pueblos de la zona. Hay que estar preparados para el vértigo de algunas pendientes y para algunos bostezos ocasionales por la falta de acción.

El tren consta de dos clases: CC y FC. Ambas son de asientos y, por tanto, y al contrario que en la mayoría de los trenes de la India, no hay literas. El precio del billete es de 1.500 rupias (unos 16 € según el cambio de agosto de 2024) en CC y de 1.400 rupias (algo menos de 15 €) en FC. Es recomendable comprar los billetes antes del día de viaje, porque de lo contrario es casi seguro que no se encontrará sitio. Especialmente en temporada alta, cuando los indios corren a Darjeeling para escapar del calor, y en fines de semana. Para comprar los billetes se puede utilizar la web de la Indian Railway Company o la web de railyatri, y alternativamente se puede ir directamente a cualquier estación del país y reservar el billete.

Viceversa, de Darjeeling a Siliguri, también hay un único servicio de Toy Train todos los días de la semana. Igualmente, puede sufrir modificaciones en función de las condiciones de la vía o del clima. En este caso el trayecto se inicia desde Darjeeling a las 09.00 h y llega a New Jalpaiguri a las 16.15 h. Hace las mismas paradas intermedias, tiene las mismas dos clases (CC y FC) y cuesta exactamente la misma cantidad de rupias: 1.500 en CC y 1.400 en FC. El número de tren es el 52540.

  • Joy rides

Así se conocen a los trenes turísticos que parten de Darjeeling para volver, dos horas más tarde, a Darjeeling: paseos de (o por) diversión. Y no podría estar mejor expresado, porque el aspecto práctico de estos viajes es nulo. Son varios servicios diarios destinados al uso y disfrute de los turistas. Por ello resultan notablemente caros. Si no se ha tomado el tren desde Siliguri para llegar hasta aquí, consideramos que hay que tomar un Joy Ride sí o sí. Porque Darjeeling son las montañas, el té y el tren de juguete. En una visita completa a Darjeeling tienen que estar bien cubiertas las tres atracciones.

Estos Toy Train de Darjeeling están operados por dos tipos de locomotoras. Por un lado, las de vapor: ruidosas, románticas y muy poco eco-friendly. Y por otro, las de diésel. En ambos casos el trayecto es el mismo: se parte de Darjeeling, se hace una parada intermedia de unos diez minutos en la zona paisajística de Batasia Loop, se llega al pueblo de Ghoom —la estación ferroviaria de más altitud del país, a más de 2.500 metros, donde se para durante media hora para poder visitar el museo del Darjeeling Himalayan Railway— y se vuelve a Darjeeling. El viaje es ciertamente entretenido y, de algún modo, le hace a uno trasladarse muchos años atrás para imaginarse cómo debía ser subir y bajar esa carretera con el tren de juguete.

El precio del trayecto completo es de 1.500 rupias (unos 16 €) por persona en las locomotoras de vapor y de 1.000 rupias (unos diez euros) en la de diésel. En función de la demanda —esto es, de la temporada del año y el número de turistas— hay más o menos servicios diarios. Al menos hay tres: a las 09.25 h, a las 11.40 h y a las 16.10 h. Estos son los horarios de las locomotoras de vapor. Las más baratas, las de diésel, acostumbran a salir unos diez minutos más tarde que las de vapor. Los billetes se pueden adquirir directamente en la estación de Darjeeling, donde hay una taquilla específica para los Joy Ride. Es preferible comprarlos con al menos un día de antelación, para asegurarse la disponibilidad. En la web del Darjeeling Himalayan Railway se actualizan los servicios diarios y los eventuales cambios de precios.

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