Jón Kalman Stefánsson se ha convertido en nuestro portador de sueños de Islandia; primero con Luz de verano, y después la noche (que reseñamos aquí) y ahora con Entre cielo y tierra. La prosa del autor es pura luz, que ilumina paisajes sombríos y alumbra la travesía vital de personajes que luchan, sufren y se enfrentan a un mundo lleno de hostilidad, en el que la naturaleza es a veces un refugio y siempre una amenaza.
En Entre cielo y tierra (Salamandra, 2019), Jón Kalman Stefánsson nos traslada a una comunidad de pescadores de la Islandia del siglo XIX para construir una narración en la que la acción es casi lo de menos y lo de más son de nuevo las palabras, que adquieren un sentido denso y hermoso. “Las palabras aún tienen el poder de conmover a las personas, es increíble, quizá la luz no se haya apagado para ellas, quizá, a pesar de todo, quede esperanza”, escribe el autor en un fragmento del libro.
La relación entre la poesía, la naturaleza y la belleza
Entre cielo y tierra es el primer volumen de ‘La trilogía del muchacho’, que explica las andanzas de un joven sin nombre que podría ser la mirada, o quizás el alter ego, del propio Jón Kalman Stefánsson. O del lector. En esta primera parte, el muchacho sin nombre padece una pérdida insoportable que le obliga a aferrarse a cualquier asidero para no caer por el abismo. Los libros son uno de sus refugios, cómplices de su peor vivencia pero también de hacerle pasar sus momentos de mayor felicidad.
La prosa de Jón Kalman Stefánsson es arrolladora y lírica, encuentra lo sublime en lo más cotidiano. El suyo es un relato lleno de ternura pero también de brutalidad, que nos habla de la amistad en su estadio más ingenuo y puro, porque “el infierno es tener brazos y nadie a quien abrazar”, como reza el libro. En la Islandia que nos cuenta el autor el heroísmo es sobrevivir al frío, a la inmensidad, a la soledad. La naturaleza marca el paso del tiempo y a todos los personajes. Seguramente no haya un lugar más apegado a la naturaleza que Islandia.
Y sin embargo, ¿qué es extraordinario? Lo extraordinario es siempre lo ajeno, lo que no conocemos, lo que no tenemos la costumbre de ver, lo que solo podemos creer. Para los islandeses de las obras de Kalman Stefánsson, la naturaleza única de su país y sus paisajes dramáticos son simple rutina a la que enfrentarse. De hecho, uno de los personajes del libro, un capitán de barco, explica que ha “adquirido la costumbre de hacer viajes largos, normalmente por el extranjero, ya que en Islandia hay poco que ver, solo montañas, cascadas, extensiones agrestes cubiertas de hierbajos”.
La incertidumbre de existir
Como ya consiguiera con Luz de verano, y después la noche, Jón Kalman Stefánsson remueve al lector en Entre cielo y tierra, trasladándole al estómago y las entrañas reflexiones que perduran. La lectura le deja a uno a ratos abrumado, a ratos desconsolado, a ratos abatido, a ratos pensativo. El duelo del protagonista se transforma poco a poco en un tenue hilo de vida, encontrando en una mirada un motivo para seguir respirando. El infierno y el cielo son los dos extremos entre los que navega la obra. Ahí arriba está Dios y todo lo inasible, debajo espera un infierno que el autor mide de muchas maneras: “El infierno es no saber si estamos vivos o muertos”. Y pese a todo, como cuenta Kalman Stefánsson en una entrevista en La Vanguardia con motivo del lanzamiento de la obra: “El infierno atrae a los islandeses por su calor”.
Un par de citas
«Lo que es dulce de principio a fin siempre nos entristece cuando se acaba».
«La vida tiene una ventaja sobre la muerte: más o menos sabes qué te vas a encontrar, en cambio la muerte es una gran incertidumbre y pocas cosas lleva tan mal el ser humano como la incertidumbre, no hay nada peor».
Datos básicos
- Entre cielo y tierra
- Jón Kalman Stefánsson
- Salamandra (2019), 189 p.
Léelo si vas a viajar a…
Islandia.