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‘Luz de verano, y después la noche’, de Jón Kalman Stefánsson: réquiem en Islandia

Contenido del post

El único nobel de literatura islandés, Halldór Laxness, aseguraba que nadie puede sobrevivir en Islandia si no tiene alma de poeta. Laxness murió en febrero de 1998 a los 95 años, y más de un cuarto de siglo después su frase permanece vigente. Se calcula que uno de cada diez islandeses publican algún libro a lo largo de su vida. Jón Kalman Stefánsson forma parte de ese diez por ciento, y si todos sus compatriotas son capaces de escribir de manera tan evocadora y brillante como lo hace él en Luz de verano, y después la noche, ya estamos tardando todos en hacer acopio de novelas islandesas, buen vino y un sofá cómodo para asegurarnos el retiro soñado.

Luz de verano, y después la noche (Salamandra, 2022) es un pequeño prodigio que se quita importancia, en el que Jón Kalman Stefánsson desborda las expectativas del lector con una suerte de Réquiem de Mozart a la islandesa. El libro compone tránsitos constantes entre la vida y la muerte, con colores y negros, con paisajes alentadores al borde del precipicio. El autor dibuja su particular colmena islandesa en un pueblito que no llega al medio millar de habitantes, en el que las rutinarias vidas de todos son en realidad extraordinarias, tan singulares que nadie las puede imitar. Lo anodino nunca lo es en Luz de verano, y después la noche, siempre es extraordinario, de una intensidad que abruma.

La lírica y la fuerza de la palabra

Kalman Stefánsson explica en una entrevista en El País que “durante siglos solo se escribió poesía en la isla y no prosa, y eso ha dejado una herencia de amor a la palabra, de búsqueda de su sonoridad, que digan mucho más que lo que son”. En Luz de verano, y después la noche todas y cada una de las palabras tienen sentido. Son palabras que uno lee y parece que le pesan, que se le escapan entre las manos, que sin saber cómo marcan un antes y un después en la experiencia de toda una vida como lector. Por eso, el libro es prosa pero también es poesía, sin rimas pero con la misma voluntad estética y de celebración de la belleza escrita.

La composición de los personajes es tan precisa que uno cree conocerlos de siempre, conocerlos mejor que lo que uno se conoce a sí mismo. Y el autor solo ha tirado cuatro brochazos que consiguen que creas que escuchas y tocas a esos islandeses de nombres impronunciables. Son personajes tan presentes que padeces con ellos, a los que compadeces por ser tan humanos. Y poco a poco, a partir de pequeños microcosmos personales, Jón Kalman Stefánsson construye en Luz de verano, y después la noche un complejísimo ecosistema imposible de escrutar. Ese pueblo minúsculo del sur de Islandia es el mundo, es la vida.

Desde Islandia para el mundo

Luz de verano, y después la noche sitúa al lector en ese pueblo aleatorio de Islandia y Jón Kalman Stefánsson parece querernos hacer partícipes de todo lo que hay ahí. Se dirige a nosotros como si nos estuviera contando los chismes de los que él mismo se entera, como si acaso fuera él uno de ese medio millar de habitantes y nosotros sus confidentes. Somos cómplices de todo lo que sucede y espectadores privilegiados de cómo el aislamiento parece la excusa perfecta para sacar lo mejor y lo peor del género humano. Todas las particularidades que nos cuenta el autor son sin embargo universales, perfectamente comprensibles.

El relato tiene poesía, belleza y momentos metafísicos, casi fantasiosos, muy propios del sentir islandés, de la conexión de sus habitantes con todo lo que solo se intuye. “Aquí es natural creer que la realidad no es algo fijo. La literatura nos ayuda a ver que hay mucho más que realidad”, dice Kalman Stefánsson en esa misma entrevista que concede a El País con motivo de la publicación de la tercera parte de la trilogía del muchacho, los tres libros que han encumbrado al autor como una de las voces más sugerentes de la literatura contemporánea europea. Esos tres libros, escritos más tarde que Luz de verano, y después la noche, pasan desde ya a lo más urgente de la lista de próximas lecturas de Cultura Nómada.

Un par de citas

«Por la tarde, cuando el sol se desangra en el espejo del mar, pensamos en la muerte […] aquí decimos que solo los muertos dejan de pensar en la muerte».

«A lo mejor cada vez que abrimos los ojos renacemos, y en ese caso podemos imaginar que algo muere cuando los cerramos».

Datos básicos

  • Luz de verano, y después la noche
  • Jón Kalman Stefánsson
  • Salamandra (2022), 235 p.

Léelo si vas a viajar a…

Islandia.

2 respuestas

  1. A las personas que nos gusta la lectura solo con vuestros comentarios hace que nos metamos en el libro, «GRACIAS»

  2. Hola, Pilar,
    Gracias a ti por leer nuestras reseñas y por tu comentario 🙂
    Nos alegramos mucho de que los posts puedan ayudar a la gente a descubrir pequeñas joyas literarias como esta.
    Un abrazo grande,
    Caro & Cris

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