Buscar

La Starfield Library de Seúl, la biblioteca del postureo | Día 2

Es habitual que los mapas de nuestros viajes los llenemos de librerías y bibliotecas. En Semana Santa de este 2025, cuando visitamos Islandia, arrastramos a nuestros compañeros de viaje a recorrer las mejores librerías de Reykjavik. Por suerte comparten nuestra devoción por los libros y la lectura. En Seúl teníamos marcada con rojo una visita bibliófila imprescindible: la Starfield Library, la biblioteca de Seúl más viral, una oda al postureo más cultureta de Instagram, un delirio tan lleno de encanto como de exceso kitsch.

Primera incursión en el metro de Seúl: así llegamos a la Starfield Library

Nos alojamos en Myeongdong, el barrio más cool y accesible para el turista, desde donde nos desplazamos en metro hasta la parte sur de la ciudad, desmembrada del resto por el paso del río Han. Antes, ya habíamos confirmado que Seúl es la ciudad de los cafés de especialidad. Y que su sistema de transporte público, aunque enrevesado al principio, resulta de lo más cómodo y eficiente en cuanto se le pilla el truco.

El metro de Seúl se parece muy poco al de Barcelona: aquí reinan el civismo, la seguridad y la limpieza, y es constante la presencia de jóvenes uniformados que están cumpliendo con el servicio militar obligatorio. Si en algo sí se parece, es en el uso indiscriminado de las pantallas. Son pocos los libros que se cuelan en la escena.

Así, llegamos a la primera parada de nuestra ruta por Seúl, a la Starfield Library, con ganas de reivindicar el poder de la palabra impresa. Para llegar, tomamos el metro hasta la estación Samseong (de la línea 2), y salimos por la salida 5 (también válida la 6). Así se accede al COEX Mall, donde se encuentra la Starfield Library. Todo está perfectamente señalizado y se llega caminando en pocos minutos.

Book de fotos en la Starfield Library de Seúl y hacia el Noryangjin Market

Después de más de tres horas de puro placer fotográfico entre libros y estanterías enormes en la Starfiel Library de Seúl, decidimos por fin avanzar. Estamos en Gangnam y pasamos por la estatua que homenajea a la canción de PSY que puso al barrio en el mapa del mundo: Gangnam style. Aquí nos cruzamos con un grupo de españoles, con el enésimo grupo de españoles. De nuevo, como pasase en Islandia, volvemos a salir del país sin alejarnos ni un centímetro del español.

Seúl es un destino gastronómico de primer orden, con lo que una vez cubierta nuestra obsesión por los libros, procedemos a satisfacer nuestra segunda gran pasión, la comida. El mercado de Noryangjin es el mayor mercado de pescado y marisco de Seúl, famoso por su animada subasta de madrugada y por permitir a los visitantes elegir el producto fresco, en la primera planta, para comerlo al momento en los restaurantes del mismo recinto.

Probando el pescado fresco surcoreano

Así, le damos bola a una pescadera risueña y jovencita, una de las pocas que se ha sabido dirigir a nosotros en inglés en el Noryangjin Market. Le compramos un kilo de almejas y medio kilo de gambas. En el puesto de al lado un grupo de coreanos compran un cangrejo gigante y una langosta que pesa al menos tres kilos. Son casi las cuatro de la tarde y ya hace rato que el mercado ha perdido el ajetreo matutino, y los vendedores comienzan a ofertar su producto antes del cierre.

Una vez adquirida la materia prima, tan fresca que si te despistas salta de la bolsa y escapa de su destino final, somos acompañados a la quinta planta del mercado, donde nos cocinan lo que hemos comprado —que está muy rico— y nos cobran unas cantidades que ni nosotros, ni el traductor de Google ni ChatGPT acertamos a descifrar. La dueña juega a hacerse la ignorante para no darnos demasiadas explicaciones, y nosotros pasamos por el aro porque no hay manera siquiera de establecer el desencuentro.

El Dongdaemun Design Plaza, el Seúl más futurista

Noryangjin ha sido la primera parada culinaria del día. La segunda vendrá en un rato, pero antes le damos una tregua al estómago con la penúltima visita de la jornada: el Dongdaemun Design Plaza, más conocido como DDP por sus siglas. Este icónico centro cultural de arquitectura futurista, diseñado por Zaha Hadid, alberga exposiciones, museos, tiendas de diseño y eventos de moda.

El Dongdaemun Design Plaza es un prodigio de formas curvas y abombadas que nos recuerda al Museo Soumaya de Ciudad de México y al Centro Botín de Santander. Tras un par de horas la batería de la cámara dice basta, y lo tomamos como una señal para dejar de inmortalizar esa virguería arquitectónica. Al menos nos ha servido para abrir un poco más el apetito.

La mejor comida callejera de la capital, en el Gwangjang Market

A unos quince minutos a pie está el Gwangjang Market, en el que nos disponemos a ponerle el colofón a este primer día entero en Seúl. El Gwangjang Market es el mercado más vibrante de Seúl, famoso por su comida callejera tradicional y su ambiente local. El ajetreo ya no es el del mediodía, pero eso no nos impide probar un bindaetteok, una tortita de judías mungo, y de deleitarnos con un hotteok, un pancake relleno de canela.

Seúl anochece con pausa. Será porque es agosto y las vacaciones lo desaceleran todo. Seguimos el sendero de Cheonggyecheon, que cruza parte de la ciudad siguiendo un arroyo urbano recuperado, convertido hoy en un paseo peatonal entre rascacielos. Por aquí pasean decenas de locales, solos y acompañados, algunos haciendo ejercicio, y muchas parejas de todas las edades se encuentran para mojarse juntos los pies. El calor de Seúl es húmedo e intenso también a esta hora, pero llevadero, asumible, nada que una buena ducha nocturna no alivie antes de dormirse.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.