El fútbol a sol y sombra (Siglo XXI Editores, 2024) es la oda mejor elaborada a la pasión más universal, una carta de amor de Eduardo Galeano al balón y a todas sus derivadas. Galeano sabe que el fútbol es una imperfección corrompida, una pelota llena de aristas y espinas. Pero qué le vamos a hacer; qué más da. El fútbol nos conecta con nuestra infancia, con nuestras raíces, con nuestra identidad. Nos devuelve la alegría y nos da los mayores berrinches. Y nadie lo cuenta tan bien como Galeano aquí, en El fútbol a sol y sombra.
El escritor uruguayo, explica en el libro, cerraba por fútbol cada cuatro años cuando llegaba el Mundial: “En la puerta de mi casa colgué un cartel que decía: ‘Cerrado por fútbol’. Cuando lo descolgué, un mes después, yo ya había jugado sesenta y cuatro partidos, cerveza en mano, sin moverme de mi sillón preferido”. La nostalgia es implacable y se apodera con fuerza del futbolero cuando el balón deja de rodar después de un mes de fútbol ininterrumpido. El Mundial es la mayor alegría y el mejor recuerdo de que todo es perecedero, y de que siempre hay revancha: con suerte tenemos chance en cuatro años.
El Mundial y todas sus historias
La frase mítica de Galeano en El fútbol a sol y sombra pareciera una hipérbole, pero no era siquiera una licencia literaria. Lo cuenta en esta tribuna de El País Mariana Mactas, periodista e hija de Helena Villagra, la que fuera pareja de Galeano: “Ahora, Eduardo estaría viendo los 104 partidos, que a un promedio de 90 minutos por cada uno da 156 horas, igual a seis días y medio enteros llenos sin parar de fútbol”. Y uno ve el elenco inacabable de países inverosímiles que han jugado el Mundial 2026 y se lamenta de que Galeano no pueda escribir una crónica sobre ellos. ¿Qué habría dicho del (casi) milagro caboverdiano? ¿Cómo habría criticado las pausas de hidratación?
En su edición más reciente, El fútbol a sol y sombra recoge historias, anécdotas, resúmenes y momentos de todos los Mundiales desde 1930 y hasta 2014. El libro original terminaba en el 94, con el Mundial de Estados Unidos, pero aquí aparecen un par de brillantes apéndices para los cinco campeonatos siguientes. Las páginas del libro están trufadas de amor por el balón, pero también de mala leche y crítica. Además, revisa los jugadores míticos que han hecho universal al fútbol, pero también los de tantos otros nombres anónimos que demuestran que el fútbol lo es de verdad más allá de los focos.
El antídoto contra el aburrimiento
El fútbol a sol y sombra es una pequeña enciclopedia mundialista que navega por muchos otros lares futboleros. Sorprende llegar al final, lamentarse de que el libro se haya acabado y encontrarse con una bibliografía extensísima de todas las fuentes que le sirvieron a Galeano de faro para construir su magnífica obra. Repara en todos y no se olvida de ninguno. Sus apuntes nos hablan de los porteros, de los delanteros, de los entrenadores, de los aficionados, de los árbitros, que “durante más de un siglo vistieron de luto” pero “ahora disimulan con colores”. El fútbol nos alcanza a todos, y todos cabemos en Galeano.
El libro es una delicia que se paladea a sorbos, que se puede leer a ratos en los descansos del partido o ahora —maldito fútbol moderno— incluso en las pausas de hidratación que en realidad son excusas en absoluto encubiertas para darle al negocio todavía más recorrido. “En este mundo de fin de siglo, quien no muere de hambre muere de aburrimiento”, explica Eduardo Galeano en uno de los pasajes de El fútbol a sol y sombra. Pues que así sea, que nunca nos falte la comida, que siempre tengamos fútbol.
Un par de citas: frases de Eduardo Galeano en El fútbol a sol y sombra
«El fútbol ha sido y sigue siendo un signo primordial de identidad colectiva».
«—Cuéntenme ese gol —pedían los ciegos».
Datos básicos
El fútbol a sol y sombra
Eduardo Galeano
Siglo XXI Editores (2024), 297 p.
Léelo si vas a viajar a…
Cualquiera de los Mundiales, al corazón del fútbol.