El lugar que aspira a conocer todo viajero. Su nombre evoca el paraíso, el destino prometido, como ningún otro lugar en el mundo. Bali es la isla que lo tiene todo, en la que nunca te aburrirás, de la que nunca te querrás marchar. Es, además, un destino reincidente, porque una vez la conoces no puedes no volver. Sin embargo, siempre hay una primera vez para visitarla. Y para que puedas hacerte una idea de lo que vas a encontrar, hemos recogido en una lista veinte consejos para disfrutar de Bali. Todas estas recomendaciones están basadas en nuestra experiencia personal, de cuando viajamos a Bali durante dos semanas a mediados de 2019, y también están revisados y actualizados a fecha de agosto de 2024.
1. Alquila una moto (y aprende a conducirla en casa)
De haber sabido que vendríamos a Bali —en nuestro viaje por Asia de cinco meses la ruta solo tenía la certeza de la India como punto de partida— nos habríamos esforzado en traer de casa unas cuantas lecciones de montar en moto. La isla es muy grande y difícil de abarcar en transporte público, porque este casi no existe.
Está la opción de los taxis —carísimos—, los Grab y Gojek —unos sucedáneos de Uber muy mal regulados— y los conductores privados, convenientes solo si quiere un guía y si se viene en grupos grandes. Para todo lo demás: moto. Sería el primer consejo para disfrutar al máximo de Bali que daríamos a los que vengan a la isla de vacaciones: que alquilen moto y que vengan entrenados de casa. Alquilarlas es muy barato (entre 4 € y 9 €) y permite organizar de manera autónoma las rutas.

2. Trae el carnet de conducir internacional
Va de la mano del primero de nuestros consejos para disfrutar de Bali. Si tienes pensado alquilar moto, que deberías hacerlo, no olvides sacarte el carnet de conducir internacional. En la mayoría de ocasiones no te lo pedirán a la hora de formalizar el alquiler. Muchos alojamientos ofrecen motos con la simple promesa del pago posterior. Sin embargo, se comenta que la policía local se las sabe todas a la hora de buscarle las cosquillas a los turistas motorizados. Conscientes de que muchos no traen la credencial adecuada para circular, los paran y los multan. O buscan un sobresueldo a cambio del perdón de la multa.
3. No vengas en la época del monzón, ven entre abril y septiembre
¿Cuál es la mejor época para visitar Bali? ¡Todas, siempre! Dejando de lado la obviedad de la respuesta, porque Bali siempre es una buena idea, te aconsejamos que escojas de manera sabia cuándo vas a visitar Bali. Como toda la zona, la isla de los dioses se rige por dos estaciones: la húmeda y la seca. De manera aproximada cada una de ellas dura medio año. Entre octubre y marzo raro es el día que no llueve.
Quizás octubre y noviembre, donde el monzón empieza algunos años con timidez, son meses menos arriesgados. Pero venir a Bali en diciembre, enero, febrero y marzo no te va a permitir disfrutar al máximo. Es a partir de abril cuando las lluvias son menos constantes y el sol domina la mayoría de los días. Bali es más Bali con sol. Procura visitarla entre abril y septiembre.
4. Dedícale al menos una semana
Nosotros veníamos para cinco días y nos acabamos quedando catorce. Más allá de su efecto atrapador, porque Bali te engatusa para que no la abandones, hay muchísimas cosas que ver y hacer en la isla. Por eso, uno de nuestros consejos para que disfrutes de Bali es que te la tomes sin prisa. La isla es grande, las carreteras irregulares y los puntos de interés están muy dispersos. Por eso, hay que planificar bien.
Para hacerlo, deberías dedicarle a Bali al menos una semana. Esto te da cierto margen de maniobra para alojarte quizás en dos zonas distintas de la isla y, si quieres y te lo puedes permitir, buscar un par de días de relax en alguna villa como complemento al turisteo del resto de jornadas. En cualquier caso, consideramos que una semana es el mínimo. El máximo no existe: Bali da de sí todo lo que quieras.
5. Come en warungs
El warung es el típico restaurante tradicional balinés regentado, normalmente, por una familia. En la mayoría solo encontrarás comida típica indonesia. Si te gusta el arroz, el pollo y los fideos, la comida indonesia te va a gustar. Hay warungs, sobre todo en Ubud, que se han dejado llevar por el cosmopolitismo de la ciudad y se han especializado en gastronomías del mundo. En cualquier caso, son restaurantes siempre informales, casi siempre abiertos y poco sofisticados.
Algunos cuidan su decoración de manera minimalista y moderna. Comer en warungs es la mejor manera de acercarse a la gastronomía local y ahorrar un poco de dinero. En muchos de ellos encontrarás platos por entre 15.000 y 50.000 rupias (entre 1 € y 3 €). Eso sí, las raciones no suelen ser muy abundantes. En nuestro diario de ruta de Indonesia explicamos en qué warungs comimos cada día en Bali.

6. Prueba el nasi goreng (y el mie goreng)
Es el plato estrella de los menús de la isla. El nasi goreng es de una sencillez abrumadora, pero está riquísimo. El arroz es su principal ingrediente, al que se acompaña de un huevo frito encima de la montaña de arroz, algunas verduras, pan de gamba y, en ocasiones, pollo.
Existe una derivación del plato que sustituye el arroz por fideos, y que está igual de rica: el mie goreng. Es una receta muy parecida al típico chowmein chino. Nosotros no tenemos un favorito claro. En algunos sitios nos gustó más el nasi goreng y en otros el mie goreng. Lo mejor, si viajáis más de uno, es que pidáis una ración de cada.
7. Bebe zumos de fruta (o smoothies)
En la isla nos volvimos adictos a los zumos de fruta. Después de casi tres meses en los que las bebidas con gas eran nuestro insano acompañante de viaje, en Bali les encontramos un sustituto mucho más saludable y sabroso. Los zumos de la isla son siempre naturales y están hechos con fruta de primera calidad. Además, casi siempre están muy fríos y se convierten en perfectos aliados contra el calor.
No encontramos un restaurante o cafetería en el que el zumo no estuviera rico. En los warungs, los restaurantes de postín y las cafeterías modernas, en todos sitios te van a servir excelentes zumos de frutas. Lo mismo con los batidos y los smoothies, son excelentes. Nuestro consejo para que disfrutes de Bali es que les des un oportunidad a sus zumos, batidos y smoothies.
8. Pedalea por los arrozales
Las terrazas de arroz son uno de los grandes atractivos de Bali, y su imagen más bucólica. Los campos de arroz de Tegallalang y de Jatiluwih son los más conocidos, los más fotografiados y fotogénicos. Pero no son los únicos. Cuando recorras la isla te encontrarás con extensiones enormes de arrozales en los que nadie repara. Uno de nuestros consejos para conocer Bali y sus arrozales es que alquiles una bicicleta y los recorras a tu aire.
Para ello la mejor zona es la de Ubud. En los alrededores de la ciudad hay varios caminos en los que los arrozales se convierten en el contrapunto al movimiento ciudadano. Si te vas a hospedar en alguna zona más apartada, como hicimos nosotros en Tanah Lot, seguro que también puedes alquilar una bicicleta. En Bali no hay margen para el error, cualquier lugar te va a ofrecer un paseo en bici para el recuerdo.
9. Ármate de paciencia si quieres la famosa foto de las puertas del cielo en el templo de Lempuyang
En Bali crecen como setas los spots instagrameables. A los muchos que ya tiene de pronto se populariza uno nuevo, convirtiéndose en el anhelo fotográfico de todos los que formamos la generación de Instagram. Lo veo, lo quiero. Si cotilleas un poco las fotos que los turistas se toman en la isla, verás que hay una que se repite en belleza y encuadre: la del templo de Lempuyang.
Su emplazamiento remoto, en un extremo del noreste de la isla, no es impedimento para que cada día la visiten cientos de personas ávidas por conseguir esa fotografía que parece de otro mundo. ¿No sabéis que foto es? Mirad aquí, en nuestro Instagram. Ahí, además, desnudamos la verdad de la imagen. El trofeo en forma de imagen se consigue después de al menos dos horas de cola llegando a partir de las 10.00 h. Te contamos la experiencia en nuestro Diario de Ruta.

10. Revisa los ceros de las rupias indonesias
Este consejo para tu viaje en Bali es mucho más práctico, pero no menos importante. La divisa indonesia es un continuo quebradero de cabeza. Para los que somos muy de letras y nos asustan las cifras, Bali es todo un reto. La rupia indonesia tiene muchos ceros en la denominación de todos sus billetes. Los hay desde 1.000 rupias (0,05 € al cambio de agosto de 2024) hasta 100.000 (unos 5,80 €).
Trata de memorizar y recordar el código de colores del abanico de billetes. Es muy habitual, sobre todo los primeros días, pagar con un billete con algún cero de más. Por norma los balineses son honestos y no te van a hacer trampas, te indicarán que te confundes de billete. Pero son varios los casos en los que a los turistas se les ha devuelto mal el cambio y no se han dado cuenta hasta muchas horas después.
11. Vigila los cajeros en los que retirar dinero
En Bali vas a poder pagar muchas cosas con tu tarjeta de crédito o de débito. Pero para otras, como souvenirs, comidas e incluso algunos homestay, vas a tener que tirar de efectivo. Vas a encontrar cajeros por todos sitios. Sin embargo, no todos los bancos te dejan retirar la misma cantidad de dinero. Es recomendable sacar una cantidad considerable de dinero de una vez para evitar duplicar innecesariamente comisiones.
Por eso, nuestro consejo para disfrutar de Bali es que compruebes qué banco te deja retirar al menos 2.500.000 rupias (sí, aquí te vas a sentir millonario), que equivale a unos 150 €. Evita los que tienen un tope de 1.000.000 de rupias. Eso sí, en nuestro caso ninguno de los cajeros nos indicaba que hubiera comisiones bancarias de por medio, pero esto depende de la tarjeta que utilices.
12. Escoge bien cómo visitar los arrozales de Tegallalang
Las terrazas de arroz de Tegallalang están a pocos kilómetros de Ubud, y por eso son las más accesibles y visitadas por la mayoría de los que llegamos a Bali. Son, además, en las que vas a poder tomar las mejores fotos de arrozales, por estar niveladas en capas. Quedan tan bien en la cámara. Y son tan bonitas. Cuando nosotros fuimos pudimos entrar gratis, pero eso ha cambiado ahora. Al parecer, a fecha de agosto de 2024, el sitio se ha transformado bastante y está muy explotado a nivel turístico.
Para acceder a la mayoría de visitas de la isla deberás abonar entrada, y lo mismo sucede ahora para las terrazas de arroz de Tegallalang. En 2024, el precio de la entrada principal es de 50.000 rupias y luego hay que dar una propina para pasar uno de los puentes. A partir de ahí, uno puede gastarse lo que quiera para conseguir las mejores fotos para su Instagram desde alguno de los columpios o de los cafés.

13. Alójate en homestays y guesthouses
Para dormir bueno, bonito y barato en Bali, nuestra recomendación es que te alojes en alguna de las muchísimas guesthouses que hay en la isla. Será casi imposible que te equivoques, porque la mayoría están limpias, tienen habitaciones amplias y muy cómodas, preparan unos desayunos riquísimos y están regentadas por familias que se vuelcan por hacer agradable tu estancia en sus casas.
Encima, hospedándote en homestays estarás en contacto directísimo con la realidad y la cultura balinesa, verás cómo las familias se relacionan entre sí, qué rutinas tienen y cómo preparan cada mañana las ofrendas. Además, practicas un turismo responsable, pues lo que gastas va directamente a la población local. Por menos de 20 € la noche encontrarás en estos alojamientos una súper habitación y un desayuno fantástico. En Ubud te podemos recomendar la Nengah House y en Sanur, Buyan Homestay.
14. Date un capricho económico, busca villas y hoteles a precio de saldo
¿Tienes en mente las maravillosas villas balinesas con piscina privada rodeadas de arrozales? ¿Te parece que es una aspiración al alcance de bolsillos holgados? Pues no, si puedes estirar un poquito tu presupuesto mochilero diario te vas a poder dar un homenaje de un par de noches en alojamientos de ensueño. Por unos 50 € o 60 € la noche te puedes alojar, como nosotros hicimos, en las increíbles villas del De Moksha, en la zona de Tanah Lot, al oeste de la isla.
Y por muchísimo menos, por unos 20 € la noche, en una espectacular habitación —con un baño de película— rodeada de arrozales por todos lados en el D Lobong, en Ubud. Y como estos chollos encontrarás muchísimos más, solo basta con indagar bien. Aquí también influye el momento en el que viajes a Bali, pues en temporada alta los precios suben.

15. Si quieres hacer base en un lugar, escoge Ubud
Nuestra consejo para disfrutar de Bali es que te alojes en distintas zonas de la isla, para que conozcas sus distintas caras e identidades. Pero si tienes poco tiempo, o prefieres no andar moviendo las mochilas cada dos días, lo ideal es que te alojes en Ubud. Por situación es la localidad que queda más cerca de todo. Podrás acceder de manera más o menos sencilla a las cascadas, los volcanes, los lagos y los templos de la zona norte de la isla.
Las playas, las de los dos extremos, te quedan a una hora. El sur, donde está Uluwatu, queda un poco más lejos, sobre todo debido al tráfico, pero sigue siendo viable visitarlo en un día. Y aparte de todo eso, Ubud es el lugar de Bali que ofrece un ambiente más cosmopolita y agradable, con una cantidad enorme de restaurantes, cafés y bares de todo tipo.
16. Aprende a convivir con los insectos y bichos
En Bali aprenderás a desarrollar tu tolerancia a los bichos. Por su condición selvática y natural, en la isla hay insectos, bichos, lagartijas y otro tipo de animalitos en todas partes y a todas horas. Por lo regular son insectos que no molestan en exceso. Las hormigas pueden resultar impertinentes, y también, sobre todo, los mosquitos. Por suerte, la mayoría de alojamientos le ponen mosquitera a las camas.
Durante las noches el concierto de sonidos de animales es constante. De entre todos los sonidos te sorprenderá el del gecko, las lagartijas que encontrarás en todas las casas, convertido en el animal oficial de Bali. Se suben a las paredes y el techo y nunca molestan, solo pululan por las habitaciones. Algunos componen unos ruidos muy estruendosos que te sobresaltarán más de una vez.
17. Date un masaje por menos de 10 €
En pocos lugares del mundo encontrarás una oferta tan grande —y tan barata— de masajistas. En las principales ciudades, especialmente en Ubud, encontrarás mujeres en la calle ofreciéndote masajes cada diez metros. De hecho, la isla ha acuñado un estilo de masaje: el balinés.
Si necesitas recuperarte de un largo día de excursiones, si no sabes en qué ocupar alguna hora que tengas suelta o si el día se tuerce y se ha puesto a diluviar, podrás acudir a cualquiera de los establecimientos de masaje a relajarte por una cantidad ridícula de dinero. Los precios de los tratamientos de una hora varían entre las 100.000 y las 250.000 rupias indonesias (entre 6 € y 10 €), en función del lugar y el tipo de masaje que escojas.
18. Bebe agua filtrada
Como en la mayoría de países de Asia, el agua del grifo no es potable, y por lo tanto hay que evitar beberla. No vas a querer enfermarte y tener que pasar en cama tus días en el paraíso de la isla de los dioses. Por eso, uno de nuestros consejos para viajar a Bali es que consumas agua filtrada. O, si no queda más remedio, embotellada (¡sé un viajero responsable, reduce el consumo de plástico!).
La mayoría de hoteles, hostales, resorts y guesthouses cuentan con máquinas que filtran y purifican el agua. Podrás rellenar tu botella sin problema y sin ningún coste extra. La situación no es tan grave como en la India, y por lo tanto aquí sí nos permitíamos lavarnos los dientes con el agua del grifo. Pero nunca la bebimos.
19. Dedica un día a Nusa Penida
Si creías que no podrías ver paisajes más espectaculares que los balineses, entonces tienes que visitar Nusa Penida, la vecina salvaje de Bali (te lo contamos aquí). Hasta hace poco virgen en cuanto a la explotación turística, un par de fotos de sus increíbles playas la han convertido en viral y cada día la visitan miles de personas desde Bali.
Está a solo media hora en barco y encontrarás excursiones —un poco aceleradas para nuestro gusto, pero perfectas si no se dispone de tiempo para hacer noche— que por unos 40 € te incluyen el traslado en barco, el conductor-guía en Nusa Penida, la comida y las entradas a los sitios. Por un poco más podrás contratar pick up desde tu hotel, si no te alojas en Sanur, que es desde donde salen los barcos por la mañana. El abanico de opciones para conocer Nusa Penida en un día desde Bali es cada vez más grande y la oferta de tours, enorme. Las encontrarás más caras pero más personalizadas.

20. Conoce algunos precios aproximados (a fecha de agosto de 2024)
Para que te hagas una idea de cuánto puede costarte un viaje a Bali, y organices así tu presupuesto diario, te dejamos a continuación un aproximado de los costes de varios productos y servicios. En este último punto de nuestros consejos para viajar a Bali, los precios tentativos están indicados en rupias indonesias y euros, y están vigentes a fecha de agosto de 2024.
- Botella de agua en un supermercado: 6.000 rupias (0,40 €)
- Cerveza local pequeña en supermercado: 25.000 rupias (1,50 €)
- Cerveza local pequeña en un bar: 50.000 rupias (2 €)
- Plato de nasi goreng en un warung: 20.000 – 40.000 rupias (1,20 € – 2,40 €)
- Cama en hostel en dormitorio: 150.000 rupias por persona/noche (9 €)
- Habitación doble en homestay: 250.000 – 400.000 rupias por habitación/noche (15 € – 23 €)
- Villa económica: 1.250.000 rupias por habitación/noche (70 €)
- Alquiler de una moto: 120.000 rupias por día (7 €)
- Alquiler de una bicicleta: 50.000 rupias por día (3 €)
- Alquiler de un coche: 500.000 rupias por día (30 €)
- Coche con conductor: 1.000.000 rupias por unas 8-10 horas (60 €)