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De Kanpur a Varanasi: trenes que ya quisiéramos en Europa | Día 28

La India nos ha dado hoy un poco de tregua en nuestro trayecto de Kanpur a Varanasi. No lo vamos a decir muy alto, porque sabemos que esto es momentáneo. Después del movido día de ayer, en el que evitamos por los pelos dormir con una rata, entre otras cosas, hoy hemos conocido la parte más aposentada y cómoda de la India. Que es menos fotogénica, pero mucho más llevadera. Si fuera así siempre, la India no sería la India. Pero hay tanta gente aquí, tantas realidades, que el rompecabezas del país no se soluciona encajando una sola pieza.

Conseguimos dormir a gusto. No tuvimos visitas inoportunas y nuestro hotel carísimo de Kanpur resultó un buen refugio del resto de la ciudad. Por la mañana nos bastaba con caminar diez minutos para llegar a la estación de tren. De camino la gente nos miraba extrañada, como sin entender qué hacían dos turistas en su ciudad. Tampoco nosotros lo entendíamos. El tren ha llegado antes de tiempo. Nos hemos subido para disfrutarlo lo máximo posible. En relación a los kilómetros recorridos, este también ha sido de largo el tren más caro en el que hemos viajado en la India.

Llegada a Varanasi en el mejor tren

Nos han dado la bienvenida con un té masala (¿hemos dicho ya que nos encanta el té masala?) y unas galletitas. Solo nos ha faltado la copa de champán. Al cabo de un par de horas, nos han servido la comida. Lástima que el menú fuera tan indio, y que nosotros a la comida india no acabemos de cogerle el punto; nos hemos dejado la mitad. El tren es de alta velocidad, como los AVE españoles. Como este tren de Kanpur a Varanasi hay varios en el país, que cubren trayectos entre ciudades importantes en mucho menos tiempo que los trenes ordinarios. Lujos que se permite uno con tal de evitar los trenes nocturnos. Después de las cucarachas, nunca más.

Al llegar a Varanasi, nuestro nuevo destino para los próximos tres días, hemos hecho acopio de los próximos trenes, así ya nos olvidamos de problemas de transporte, y nos hemos encaminado hacia nuestro hostal. Un sitio muy a la india: descuidado, hippioso, con rollo y barato. Nos vale porque no parece que tenga ratas, de momento. Mañana y pasado servirán para conocer Varanasi, la ciudad más sagrada por los hinduistas, donde a la orilla del Ganges se celebran los rituales más íntimos a ojos de todo el mundo.

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