De los tres días reales que llevamos en Nepal, hoy ha sido el primer día efectivo. Los dos anteriores los dedicamos a un viaje interminable y a descansar de ese viaje interminable. Hoy tocaba empezar a conocer Katmandú por el templo de nombre impronunciable —Swayambhunath— y acabar de planificar lo que vamos a hacer en nuestras dos semanas en el país.
El tiempo apremia y queremos hacer muchas cosas, así que tendremos que descartar algunas —a nuestro pesar— para centrarnos en otras. Por ejemplo, en el Valle de Katmandú. La zona que rodea a la capital, incluida ella misma, es la parte del país más importante en lo que a cultura e historia se refiere. Para conocer cómo es Nepal, y por qué es como es, hay que pasear las calles de Katmandú, conocer sus templos y entender a sus gentes. Y también hay que hacer lo propio con varias localidades colindantes que se sitúan en un radio de unos quince kilómetros.
Nepal es país de senderistas
Nepal es muchas cosas, pero es sobre todo montañismo. A eso vienen la mayoría de los turistas aquí, a hacer cima en alguno de los seis miles, siete miles u ocho miles que hay en el país. O simplemente a llegar al campo base de alguna de esas cimas. Es fácil distinguir a los turistas que en realidad son montañistas. En Thamel, la zona más movida y céntrica de Katmandú, es donde todos nos dejamos ver y nos dejamos identificar. El viajero montañero tipo calza botas de montaña, una camiseta básica deportiva, unos pantalones de senderismo y los más evidentes un gorro. Son la mayoría.
De hecho, cuando te cruzas con alguno la pregunta es la misma siempre: “¿Qué trekking vas a hacer?”. Casi parece un sacrilegio decir que ninguno, porque venir a Nepal y no subir alguna montaña es como ir a México y no comerse un taco. Somos unos bichos raros, porque todo apunta a que nosotros no subiremos montañas ni haremos trekkings.
No es por falta de tiempo, que también, sino por lo de siempre: el tener que priorizar. Habíamos pensado hacer un trekking “sencillo” de cuatro o cinco días. Pero no venimos preparados con la ropa necesaria y deberíamos alquilar material. Además, hay que adquirir unos permisos que resultan rentables si vas a hacer un trekking largo, pero no tanto si vas a hacer algo corto.
Los ojos de la estupa en el templo de Swayambhunath
Por eso preferimos centrarnos en conocer el Nepal de sus tradiciones, su cultura, sus calles, sus controversias, sus problemáticas y —cómo no— su comida. Y a eso hemos dedicado el día de hoy en Katmandú. Alejado de su centro, a una media hora caminando, se encuentra el templo de Swayambhunath y su estupa con ojos. Las estupas son edificios religiosos budistas que guardan en su interior reliquias. Los fieles están obligados a rodear estas estupas, con forma semiesférica en su base, de izquierda a derecha.
Se dice que las estupas representan con su forma el cuerpo de Buda. Según el país en el que se construyen su forma y sus elementos difieren un poco. Así, por ejemplo, y como es el caso de la que hemos conocido hoy, en Nepal y en Bután existe la costumbre de decorar la construcción con unos ojos. Son los ojos, y las cejas, de Buda, que observan de manera intimidatoria hacia los cuatro puntos cardinales.
El templo de los monos
El recinto del templo de Swayambhunath tiene mística. Los turistas que llegamos a hacerle fotos no molestamos los rezos y plegarias de los que solo llegan a pedir un poco de buen karma. Para hacerlo, es imprescindible darle la vuelta a la estupa de izquierda a derecha, darle vuelta a los rodillos que rodean a la construcción y darle de comer a los monos que viven en los alrededores del templo.
En el templo de Swayambhunath hay cientos de monos: pequeños, medianos, machos, hembras, grandes. Se pasean por el recinto como si fuera suyo. Es suyo, de hecho. Oficiosamente el templo es conocida como el templo de los monos, el Monkey Temple. Hay carteles que te animan a darles de comer a los monos —cuando en la mayoría de sitios cohabitados por estos animalitos te desaniman a hacerlo— si quieres conseguir buen karma. Nosotros, que nos fiamos poco de ellos, hemos preferido hacerle caso omiso al karma por hoy.