Buscar

Qué ver en Katmandú y en el Valle de Katmandú

Contenido del post

Desde el Valle de Katmandú se extiende, y se entiende, todo Nepal. Desde aquí se ha desarrollado el carácter y la idiosincrasia del país. Por eso, hay muchas cosas por ver y por hacer en esta zona. Arrinconado en el orden de preferencia de muchos visitantes, que deciden pasarlo por alto y correr hasta las montañas, nosotros te animamos a que le prestes la atención que merece. ¿Para qué? Pues para recorrer sus ciudades principales, conocer sus fantásticos monumentos, entender el legado de los newar y degustar su gastronomía.

En este artículo te contamos qué visitar, qué hacer y qué ver en Katmandú y en el Valle de Katmandú, y te recomendamos dónde alojarte, dónde comer y cómo desplazarte. Los consejos son sobre Katmandú pero también sobre qué ver en Bhaktapur y Patan. Todo lo que explicamos se basa en el viaje que hicimos al país en 2019, pero está revisado y actualizado a fecha de agosto de 2024.

Un poco de contexto

Como tal, como ente administrativo, el Valle de Katmandú en realidad no existe. Lo forman, en su existencia alegórica y geográfica, tres distritos —Katmandú, Lalitpur y Bhaktapur— y seis ciudades. Entre ellas, Katmandú, la capital del país, es la ciudad más poblada e importante. Muy cerca de ella se encuentran los otros dos municipios principales de la zona, tan relevantes a nivel histórico y cultural como la propia Katmandú: Patan y Bhaktapur. Para no andar moviéndote en exceso, nuestra recomendación es que utilices Katmandú como base. Se puede llegar en transporte público o en taxi a cualquiera de las otras dos fácilmente. Te explicamos cómo más adelante.

El Valle de Katmandú tiene sentido de unidad por su patrimonio cultural, que forma parte de la lista de la UNESCO de Patrimonio de la Humanidad. ¿Pensabais que Nepal era solo trekkings y montañas? ¡En absoluto! Nepal es un país con una cultura interesantísima, una gran mezcla de etnias, procedencias y rasgos, la gente más acogedora y amistosa y paisajes espectaculares en cada rincón. De toda esa belleza e interés, el Valle de Katmandú se guarda la parte más urbanita, folclórica e histórica. Y sobre todo, la religiosa. En esta región del país se concentran los espacios de culto más visitados por budistas e hinduistas, las dos religiones con más devotos del país. Es, además, el centro financiero y administrativo del estado, donde se encuentran las empresas más importantes y todos los órganos de gobierno.

Un total de siete complejos arquitectónicos de la zona se inscriben en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. En mayor o menor medida, todos sufrieron desperfectos durante el terremoto de 2015, un suceso sin el que no se entiende el Nepal del nuevo siglo. Casi 9.000 personas fallecieron y más de 20.000 sufrieron heridas de diversa consideración; casi cuatro millones de nepalíes perdieron su casa y un tercio de la población se vio afectada de manera directa. A los irreparables daños personales hay que sumar los reparables daños materiales. El patrimonio del país, especialmente el del Valle de Katmandú, quedó resquebrajado por ese terremoto. Todavía en 2019 seguían las lentas tareas de reconstrucción, llenando de andamios las Durbar Square de Katmandú, Bhaktapur y Patan.

Qué ver en Katmandú

La capital de Nepal es un lugar incómodo para el viajero no acostumbrado a las grandes ciudades asiáticas. De hecho, considerarla gran ciudad es hacerla de más. Katmandú tienes calles imposibles de transitar sin tropezar a cada cuatro pasos y un tráfico desordenado y caótico. Es polvorienta, brumosa y desaliñada. Pero no te preocupes, compañero viajero: Katmandú tiene Thamel. El barrio de Thamel está hecho a la medida del viajero de todo tipo, del que se hospeda en hoteles de lujo y del que viaja descalzo con lo puesto. Aquí todo es sencillo para el turista: callecitas con onda llenas de restaurantes, bares y cafés, agencias que te venden todo lo que quieras —y lo que no—, lavanderías, tiendas de souvenirs y todo tipo de alojamientos.

Thamel no se visita, porque no hay nada que visitar. Solo se pasea una y otra vez, se recorre, se regatea y se degusta. Thamel hace más sencillo el aterrizaje en Nepal. Encontrarás todo tipo de comida y bebida. Eso sí, prepárate para que los precios sean mucho más elevados que en el resto de la ciudad, y sobre todo que en el resto del país. Basta alejarse un poco a la periferia del barrio para encontrar restaurantes con un aire más local y mucho más baratos, pero todavía orientados al visitante foráneo. Nuestra recomendación es que Thamel sea tu base para visitar el Valle de Katmandú, porque aquí encontrarás de todo y te podrás mover con facilidad, tanto por la zona como hacia otros destinos en el país.

Las principales visitas de Katmandú

  • Durbar Square

No te confundas por el nombre, porque se repite por tres. Tanto Katmandú como Patan y Bhaktapur tienen una Durbar Square, que significa ‘Plaza real’. Todas se parecen un poco en su composición y sus edificios. La Durbar Square de la capital se sitúa al sur del barrio de Thamel, en una caminata tranquila de un cuarto de hora. Es, como las otras dos plazas, una muestra fantástica de la arquitectura newar. Los newar son los pobladores originales del Valle de Katmandú, los que han modelado las tradiciones y la cultura nepalí. En la Durbar Square hay cantidad de edificios relevantes, entre los que destacan el Palacio Real y el Palacio de la Kumari, la diosa preadolescente a la que veneran los nepalíes. Os explicamos más sobre ella en esta entrada de nuestro Diario de Ruta.

La Durbar Square está constantemente transitada por locales, que simplemente la cruzan o llegan para hacer ofrendas al carro que hace las veces de templo o a las figuras de dioses hinduistas. Sin embargo, para los extranjeros no es tan sencillo. Amparándose en la necesidad de recaudar fondos para la rehabilitación de la zona tras el terremoto, el gobierno nepalí obliga desde hacer algunos años a los turistas extranjeros a abonar 1.000 rupias por entrar (unos 7 € al cambio en agosto de 2024). Sin alentar a infringir la ley, lo cierto es que cuando estuvimos la mayoría de turistas encontraban (encontrábamos) entradas alternativas por las que no se requería entrada. En esta web del gobierno nepalí se señalan los precios de los principales puntos de interés turístico del país.

  • El templo de Swayambhunath

También conocido como el Monkey Temple, porque está habitado por muchos de estos animalitos, Swayambhunath es un enorme templo budista que se encuentra en lo alto de una colina de Katmandú. Es una de las imágenes más reconocibles de la ciudad y del país. La visión de la estupa es emocionante cuando se consigue ascender las muchísimas escaleras que la elevan desde el nivel de la calle. Aunque es verdad que tiene cantidad de turistas y muchas tienditas de recuerdos, el templo conserva su aroma espiritual. En este sentido, nos pareció más auténtica que su hermana mayor, la estupa de Boudhanath.

Para respetar la costumbre budista y llamar al buen karma, hay que rodear la estupa en el sentido de las agujas del reloj. Como hacen los fieles que acuden, también podemos girar los rodillos que rodean la estupa. La entrada —que solo deben abonar los extranjeros— es de 200 rupias (menos de 2 €) y la cobran justo al final de las escaleras, antes de poder acceder al templo. Se comenta que hay un acceso alternativo, por unas escaleras angostas, por el que no hay nadie que compruebe tu nacionalidad. Nosotros accedimos por la entrada principal, pagando las 200 rupias. Para llegar hasta el templo de Swayambhunath se puede caminar unos 25-30 minutos desde Thamel. Es un paseo agradable y sencillo. En esta entrada de nuestro Diario de Ruta en Nepal explicamos nuestra experiencia en el templo.

El templo de los monos en Katmandú, conocido como Swayambhunath
  • La estupa de Boudhanath

La estupa más grande de todo Nepal, la estupa de Boudhanath, se encuentra un poco alejada del centro de Katmandú. Al contrario que el Monkey Temple, hasta aquí sí que vais a tener que buscaros la manera de trasladaros. El taxi es una opción. De escogerlo, batallad para que no os cobren más 300 rupias desde Thamel. La alternativa barata, divertida y difícil de respirar es el transporte público. Debéis tomar una minivan en la parada de autobuses de Jamal, muy cerquita de Ratna Park y al ladito de Thamel. Aguzad el oído para escuchar ‘Boudhna’ para saber cuál de los vehículos se dirige hasta ahí. O simplemente preguntad y os señalarán. El trayecto no dura menos de 45 minutos y os puede costar lo que decida el chico que controla, que debería ser unas 20 rupias. La van os dejará justo a la entrada de la estupa.

De nuevo, para poder entrar al recinto por el acceso principal cobran a los extranjeros. Aquí, 400 rupias. Boudhanath tiene decenas de callejones alternativos por los que entrar. Caminando veinte metros más allá de la entrada principal todos los turistas encontraban (encontrábamos) a la izquierda una callecita que da al recinto, siguiendo a los locales. La estupa de Boudhanath es inmensa, ocupa toda una plaza enorme. Su blanco intenso te obligará a que te pongas las gafas de sol. Se puede voltear la estupa desde su base o desde dentro, accediendo a la primera esfera.

Las fotos quedan muy bien desde arriba. Para conseguir mejores panorámicas os podéis subir a algunas de las terrazas de los muchísimos cafés que hay en la plaza. Eso sí, no son nada baratos: el agua os costará diez veces más que en la tiendita de la esquina. Para volver a Thamel veréis que en la entrada principal se agolpa mucha gente —local— esperando los buses en dirección al centro. Tomad el que anuncie —a viva voz— que va a Ratna Park. Estad preparados para apretaros bien entre muchísimos nepalíes. La tarifa, como en la ida, es de entre 20 y 30 rupias. En esta entrada de nuestro Diario de Ruta hablamos de nuestra experiencia visitando la estupa de Boudhanath.

La enorme estupa del templo de Boudhnath, en Katmandú
  • El templo de Pashupatinath

El templo hinduista más relevante del país, que también forma parte de los complejos que son Patrimonio de la Humanidad. Como en los anteriores, los que no somos locales estamos obligados a pagar 1.000 rupias (unos 7 € al cambio en agosto de 2024). Nosotros no tuvimos tiempo de visitarlo. En cualquier caso, el complejo es de gran interés religioso, pese a que algunas de sus partes vetan el acceso a aquellos que no son hinduistas.

Por Pashupatinath pasa el río Bagmati, una suerte de Ganges a la nepalí. Aquí, como en Varanasi, también hay ghats a los que vienen los fieles a bañarse y rezar. Y también como en Varanasi, hay ghats de cremación. Si ya has estado en Varanasi ya sabes cómo va la cosa. Pero si no vas a combinar Nepal con la India, no deberías dejar de conocer Pashupatinath. Para llegar puedes tomar en Ratna Park los mismos buses que van en dirección a la estupa de Boudhanath. De hecho, ambos lugares se encuentran bastante cerca, a unos treinta minutos de distancia caminando, y por eso es conveniente calendarizar la visita de manera conjunta.

Dónde alojarse en Katmandú

Sin duda, la zona de Thamel es la mejor para alojarse en Katmandú. No creemos que tenga mucho sentido quedarse en ninguna otra zona de la ciudad, por mucho que pueda resultar algo más barato. En Thamel vas a encontrar todo lo que necesitas y desde Thamel vas a poder moverte a todos sitios y ver y visitar Katmandú y sus alrededores. Además, es la zona de la capital con más alojamientos por metro cuadrado. Los encontrarás de todos los tipos y para todos los bolsillos. Por lo tanto, reiteramos: la mejor zona donde alojarse en Katmandú es el barrio de Thamel.

Nosotros estuvimos seis noches en Katmandú, tres al inicio de nuestro viaje y tres al final. Y nos alojamos en dos guesthouse distintas. Los tres primeros días nos quedamos en el Bed & Breakfast Thamel, situado en medio de toda la acción, rodeado de restaurantes, bares y cafés. La ubicación era insuperable. Y el lugar nos gustó mucho. Limpio, tranquilo, con el desayuno incluido, camas cómodas y un personal muy agradable. Pagamos 39 € por tres noches en una habitación cuádruple (sí, es la única que tenían disponible). Es decir, menos de 15 € por noche los dos. Encontrarás opciones más baratas, pero no con mejor relación calidad-precio.

Por ejemplo, la segunda vez que estuvimos en Katmandú nos alojamos en el BnB Royal Tourist Home, porque en el otro sitio ya no había disponibilidad —a nuestro pesar—. Este también lo recomendamos, pero menos. Pese a más barato (23 € por las tres noches) no incluye el desayuno y está un poco más apartado del centro. Aunque, eso sí, su ubicación es estratégica: a diez minutos andando de la zona más movida de Thamel y a dos minutos de la parada de buses turísticos que van a Pokhara y Chitwan.

  • Bed & Breakfast Thamel

  • BnB Royal Tourist Home (que ahora se llama ‘Tourist Guest House’)

Dónde comer en Katmandú

Katmandú tiene la mejor oferta gastronómica de todo Nepal. Además de la comida autóctona —que en realidad es una especie de mezcla entre comida china, india y tibetana— se pueden encontrar restaurantes de todo tipo, para todos los gustos y para todos los bolsillos. Las opciones de comida continental, o mal llamada occidental, abundan. Es sencillo encontrar restaurantes con buenos platos de pasta, pizzas bien preparadas, ensaladas, hamburguesas, sándwiches y otros clásicos de la comida-para-turistas-que-echan-de-menos-la-comida-de-casa.

Por un lado, os queremos recomendar tres restaurantes para comer ‘lo local’. El restaurante Utse se encuentra en una calle trasera de la zona noble de Thamel. Ofrece raciones abundantes de arroz, chowmein, momos, thukpa y otras recetas locales a precios más que aceptables. Aquí, además, probamos el Tongba, la mal llamada cerveza nepalí. No tiene nada de sabor a cerveza, se sirve caliente y se toma como si estuvieras compartiendo un mate: rellenando tu recipiente de semillas de mijo con agua caliente. Para comer momos todavía más buenos —¡los momos son lo más!— tenéis que dirigiros al restaurante Yangling. Tiene un aire más local y está un poco apartado del Thamel más bullicioso.

Pero para comer los mejores momos de la ciudad —y probar el dal bhat, el plato más tradicional de Nepal, con arroz, lentejas y alguna verdura— tenéis que ir a Newa Momo. Al parecer, el restaurante aparece como ‘cerrado temporalmente’ en Google Maps a fecha de agosto de 2024. Revisad si para vuestra visita, con suerte, vuelve a estar abierto. En un callejón se esconde este pequeño restaurante con pinta de tugurio local frecuentado por los turistas que saben escudriñar bien. En el Newa Momo los precios son mucho más asequibles que en el resto de restaurantes de la zona, aunque el tamaño de los momos es algo más reducido. A los típicos vegetarianos, de pollo o de búfalo, aquí podrás degustar momos de queso, champiñones e incluso momos de chocolate. Explorando más allá de Thamel vais a encontrar restaurantes más baratos.

Para compensar el empacho de arroz, fideos y momos, nosotros siempre alternábamos días de comida local con días de comida continental. Como os decíamos, en Katmandú no os dará tiempo a echar de menos la comida de casa, porque también la podréis encontrar. Eso sí, los precios son siempre más caros que en los restaurantes de comida local. Para daros un homenaje de nostalgia os recomendamos el Cafe Mitra, situado al lado del Newa Momo y del Bed & Breakfast Thamel. Sus ensaladas son excelentes, tienen pizzas más que correctas y muchos más platos de cocina internacional. Los postres y los cafés también son notables. Contad que una comida para dos puede salir por unos 12 €. Otra opción para comer de todo es el New Orleans Cafe, donde la pasta está muy buena y es aceptablemente económica.

Si sois cafeteros y os gusta lo dulce, disfrutaréis de Thamel. Hay una cantidad enorme de cafés que sirven capuchinos con mucho cariño, expresos de calidad y que tienen decenas de dulces y pastas entre los que elegir. Se lleva mucho la pastelería self service, en la que dejan expuestos todos los dulces y uno mismo, con su bandeja, va agarrando lo que más le entra por el ojo. Procurad venir a estos sitios con el estómago ya medio lleno, porque si no podéis acabar con la bandeja a rebosar y la cartera tiritando. Hay que tener presente que la mayoría de restaurantes, cafés y bares suman a la cuenta el 10 % de servicio y el 13 % de impuestos.

Cómo desplazarse en Katmandú

Para moverse por la ciudad, si no vais a salir de Thamel, calzaos unos zapatos cómodos. No vais a necesitar tomar taxi ni aventuraros en el transporte público. Pero, sin embargo, como os explicábamos arriba, para ir a algunos de los sitios de interés de Katmandú es imprescindible tomar un taxi o transporte público, ya sea bus, van o cualquier otro vehículo colectivo. El taxi es más rápido y práctico, pero mucho más caro. Los buses —y vans— son ridículamente baratos, no os costarán más de 50 rupias (unos 40 céntimos de euro). Sin embargo, son muy incómodos, muy estrechos y muy lentos. Como mochileros, os los recomendamos sin duda: son perfectos para conocer cómo se mueven los locales y, en el camino, intercambiar cuatro frases con algún nepalí hablador.

Ratna Park es el hub principal del transporte urbano de Katmandú. Desde aquí parten, y hasta aquí llegan, los buses (o vans) que conectan con Patan, Bhaktapur, Boudhanath, Pashupatinath o el aeropuerto. Para saber hacia dónde va cada transporte hay señales al frente… escritas en nepalí. Por lo tanto, hay que escuchar a los que hacen de revisores, que anuncian las paradas. O, directamente, preguntarles. Si ellos no van allí, te señalarán qué otro vehículo lo hace. Estos buses y vans se abarrotan hasta niveles inimaginables. Lo mejor, en los buses, es tratar de tomar un asiento en la fila trasera, porque ahí te aseguras tener un poco más de espacio vital. Aunque corres el riesgo de no entrar si eres un poco alto (aquí podemos dar fe). La gran ventaja de estos vehículos es lo baratos que son: 20, 25, 30 o, como mucho, 50 rupias por trayecto.

Cómo llegar al aeropuerto de Katmandú

Para llegar al centro desde el aeropuerto, y viceversa, la opción más extendida y recomendable es el taxi. Desde el aeropuerto al centro os costará encontrar algo barato. Acabados de aterrizar es complicado ponerse a jugar al regateo, sin saber exactamente cuánto deberíais pagar. Si conseguís un taxi por 400 rupias consideradlo un éxito, porque van a empezar pidiendo el doble.

Nosotros, en el trayecto contrario —Thamel hasta el aeropuerto— pagamos 350 rupias con la siempre útil estrategia de “es todo el dinero que me queda”. También hay buses. Al parecer, se toman fuera del aeropuerto y en una media hora llegas al centro por unas 30 rupias. Hay que asegurarse que se toma uno de los que van en dirección a Ratna Park. Viceversa, hay que ir a la Purano Bus Park, al lado de Ratna Park, para encontrar los buses que van al aeropuerto.

Cómo viajar de Katmandú a otras ciudades del país

Para ir a otros lugares del país nuestra recomendación son los buses turísticos en lugar de los locales. Son un poco más caros, pero más fiables, tranquilos y cómodos. Los locales hacen mil paradas y siempre están manejados por locos. Para ir a Chitwan el billete desde Katmandú os costará entre 750 y 900 rupias. El trayecto es de unas seis horas. El bus parte desde la parada de Sorakhutte, donde por la mañana se forma una hilera inacabable de buses turísticos que van a Chitwan o Pokhara. Para ir a la segunda ciudad del país, a Pokhara, el bus tarda unas siete horas y os debería salir por entre 1.000 y 1.400 rupias. Tratad de reservar los billetes con alguna de las muchas agencias de Thamel el día de antes. A malas podéis acudir a Sorakhutte a las 07.00 h y preguntar qué bus va a Chitwan o Pokhara.

Qué ver en Patan

También se la conoce como Lalitpur, su nombre oficial. Es la tercera ciudad en número de habitantes del país, por detrás de Katmandú y Pokhara. Sin embargo, en realidad parece una barriada sureña, un apéndice, de la propia Katmandú. Solo se encuentra a cinco kilómetros de la capital y es una extensión de ella. Sus calles principales son bazares que acuden sin remedio hasta la Durbar Square. Sí, aquí, en Patan, encontramos la segunda de las tres plazas reales del Valle de Katmandú. Hay que visitar Patan para ver su Durbar Square, de relevancia histórica y riqueza arquitectónica semejante a la de Katmandú. De hecho, el estilo de sus edificios es muy similar.

El espacio de la Plaza Durbar es pequeño y se recorre en quince minutos, pero vas a querer dedicarle mucho más tiempo para hacerle decenas de fotos. Eso sí, advertencia: la Plaza Durbar Square de Patan es otro de los espacios de la zona en los que requieren al extranjero el pago de 1.000 rupias (como indica esta web oficial del gobierno). Aquí se pueden encontrar también callejones por los que saltarse los dos puestos de control, situados en la parte de delante y de detrás de la Plaza, pero os van a pillar si os coláis, porque la entrada es física y muy visible: una especie de cartón azul que hacen colgar del cuello a los turistas extranjeros que han cumplido con las normas.

Si os ven sin la identificación os requerirán que compréis la entrada. Siempre os podéis quedar en los extremos de la plaza, o en algún lugar medio escondido, y hacer fotos desde allí. De nuevo, esto no es un empujón para que os dediquéis a la omisión de las normas. En Patan encontraréis muchas opciones para comer después de haber hecho la visita de rigor. Alrededor de la Durbar Square hay muchos restaurantes que se especializan en nada pero tienen de todo: pizzas, momos, arroz, pasta, hamburguesas… No son especialmente baratos, o sea que quizás vale la pena dar la vuelta a Katmandú y comer ahí, donde se van a encontrar cosas más buenas, bonitas y baratas.

Los edificios de la Durbar Square de Patan, cerca de Katmandú, en Nepal

Cómo llegar a Patan

Para llegar a Patan desde Katmandú podéis dar un buen paseo de cinco kilómetros si os gusta caminar y descubrir los lugares a pie. Eso sí, entre Katmandú y Patan los barrios de la capital resultan deprimentes y feos, o sea que tampoco tiene caso. Evitad el taxi, porque os va a suponer un esfuerzo grande de regateo conseguir un precio justo (que debería ser de 200-250 rupias, aproximadamente). Por todo ello, nuestra recomendación es que hagáis uso del divertido transporte urbano de la zona.

Hasta Patan llegan minivans desde Katmandú, que salen desde Ratna Park. Llegando de Thamel, Ratna Park queda a unos diez minutos escasos. Veréis que la calle principal tiene muchos buses a la izquierda y a la derecha. Hay que dirigirse a los de la derecha y saltarse los buses grandes para buscar, al frente de todo, unas minivans grises. Preguntad al revisor para confirmar que va a Patan. El vehículo no os deja en la misma Durbar Square, sino al incio de una larga avenida peatonal que llega hasta la plaza. A nosotros nos cobraron 20 rupias por cabeza, tanto a la ida como a la vuelta. Para volver a Ratna Park basta con deshacer lo hecho para llegar. Recordad consultar al revisor si la furgoneta va a Ratna Park.

Qué ver en Bhaktapur

De las tres Durbar Square del Valle de Katmandú, la de Bhaktapur nos parece la más bonita. O quizás, la menos afectada por el terremoto, aunque cuando estuvimos se veían varios monumentos en proceso de reconstrucción. Con edificios más señoriales y un ambiente más acogedor, la ciudad podría servir incluso para hacer noche(s) en ella. Pero en realidad no hace falta. Bhaktapur se encuentra un poco más lejos de Katmandú, a unos trece kilómetros, lo que quiere decir una hora en bus en los días con tráfico medio. Además, y al contrario que Patan, tiene una oferta sólida de hospedaje y bastantes restaurantes, que se arremolinan en las cercanías de la Durbar Square.

Volvemos al inconveniente recurrente del Valle de Katmandú y sus visitas. Para entrar a la Durbar Square hay que pagar 1.800 rupias (como señala esta web oficial del gobierno). Bhaktapur se lleva la palma, pues. Como explicamos en nuestro Diario de Ruta, nosotros visitamos Bhaktapur durante el año nuevo nepalí. La afluencia masiva de gente hizo más laxo el acceso, y no tuvimos que pagar. Desde la zona de la Pottery Square, en ese entonces, se podía acceder a la Durbar Square de manera gratuita. En días festivos o fines de semanas entrar sin tener que abonar la morterada es lo habitual.

Además de la Durbar Square, todo el centro de Bhaktapur es una especie de museo con vida —aunque algo en ruinas— de la cultura newar. Sus plazas, adoquines y monumentos de tono rojizo se extienden por las calles más importantes de la ciudad. Hay que visitar el fantástico templo Nyatapola, al que se puede acceder hasta lo alto por una empinada escalera que custodian varios animales y seres mitológicos.

La plaza principal de Bhaktapur, en los alrededores de Katmandú, en Nepal

Cómo llegar a Bhaktapur

Para poder ir a Bhaktapur desde Katmandú hay que ir hasta Ratna Park. Pero esta vez hay que ir un poco más allá de donde se ha tomado la van a Patan, hasta lo que Google Maps hace llamar ‘Bhaktapur Bus Park’. Ahí se toman unos buses al uso, con asientos muy pequeños y que se llenan hasta que no entra nadie más, que tardan aproximadamente una hora en conectar Katmandú con Bhaktapur. Como os explicábamos antes, tratad de sentaros en las filas traseras, para no estar en la zona de paso por donde entra y sale todo el mundo.

El coste por persona y trayecto aquí puede variar. En la ida nos cobraron 50 rupias a cada uno, pero a la vuelta 25 por cabeza. Cuando lleguéis bajaros en la zona que en Google señala como ‘Bhaktapur Mini Bus Park’. Sin embargo, a la vuela es mejor tomar los buses urbanos en ‘Tourist Bus Park’, pues irán menos llenos que más adelante y tendréis más opciones de encontrar asiento. Simplemente tenéis que esperar de pie a que pasen los buses locales y preguntar al revisor si va a Ratna Park. Tendréis que quitaros de encima a los taxistas que os invitarán a que desestiméis la opción del bus.

En nuestro Diario de Ruta podéis consultar la crónica, día a día de nuestras dos semanas en Nepal. Ahí conoceréis anécdotas y cómo vivimos el viaje. Si tenéis cualquier otra duda de tipo práctico —o teórico— estaremos encantados de ayudaros a resolverla. Además, agradeceremos si los nómadas que habéis viajado recientemente al país tenéis novedades que se nos hayan escapado en esta vía sobre qué ver en Katmandú y qué visitar en el Valle de Katmandú. ¡Namaste, y disfrutad de Nepal!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.