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5 libros sobre Kazajistán que te harán viajar por su historia y cultura

Cinco libros sobre Kazajistán para preparar un viaje al país de Asia Central

¿Cómo empezar un viaje antes de subirte a un avión? Nuestra respuesta es siempre la misma: en las páginas de los libros. Si estás planeando tu viaje a Kazajistán y quieres adentrarte en su historia, cultura y tradiciones antes de llegar, te recomendamos leer alguno de los 5 libros sobre Kazajistán que te sugerimos en este artículo. Acudir a la lectura, ya sea a ensayos o novelas, es la práctica que más disfrutamos para preparar nuestros viajes. Por qué leer sobre Kazajistán antes de viajar Kazajistán es un país inmenso, el noveno más extenso del mundo, y pese a ello muy desconocido. Entre nuestras 5 recomendaciones de libros sobre Kazajistán para preparar tu viaje al país de las estepas, encontrarás un par de obras de ficción y tres de crónicas viajeras en primera persona. Dos de los libros no tienen traducción al castellano y por eso te los recomendamos en inglés. Si quieres organizar tu viaje a Kazajistán, no dejes de leer en nuestra guía de viaje. Es poca la literatura traducida al castellano sobre Kazajistán o hecha desde Kazajistán. En cualquier caso, que la escasez de títulos en castellano no sea un obstáculo para interesarse por el país, sino una invitación a descubrirlo mejor. Para ello, estos 5 libros que recomendamos son perfectos para preparar tu viaje a Kazajistán y, sobre todo, para introducirte en la interesantísima realidad y la cultura del país. Los 5 libros sobre Kazajistán que recomendamos La literatura sobre Kazajistán no abunda, pero las cinco lecturas que recomendamos sirven para abrir una ventana distinta al país de las estepas y hacerse una composición muy certera de su realidad. Encontrarás relatos de viaje llenos de observación, ensayos que contextualizan su historia y ficciones que retratan la vida kazaja con sensibilidad. Con estas lecturas podrás acercarte a la esencia del país antes de pisar su territorio. Sovietistán, de Erika Fatland Erika Fatland es una de nuestras autoras contemporáneas favoritas. Es una navegante del mundo, una viajera inquieta y curiosa que explora territorios buscando su esencia, con un estilo muy periodístico y bien documentado. En Sovietistán, Fatland visita la realidad actual de las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central, incluida Kazajistán. En un viaje larguísimo, conecta curiosidades, personajes, historias, anécdotas y paisajes, ofreciendo una mirada privilegiada y llena de carisma de la historia reciente del país y de la vida cotidiana de Asia Central. Sovietistán (Tusquets Editores, 2019) es el libro con el que Fatland se dio a conocer al mundo, un relato que devoras especialmente si te interesa el territorio que recorre. Pero tampoco es imprescindible: Fatland atrapa también a los escépticos del viaje. Para nosotros, Sovietistán es uno de los 5 libros sobre Kazajistán que debes leer para preparar tu viaje al país, aunque no hable solo sobre Kazajistán y corras el riesgo de querer embarcarte en una travesía de varios meses por toda Asia Central. 📚👉 ¡Cómpralo aquí! «No estaban acostumbrados a vivir apretujados con otras personas y hacían lo posible por crear la ilusión de una relativa soledad». La frontera, de Erika Fatland El segundo de los libros sobre Kazajistán que te recomendamos comparte autora con el primero, la noruega Erika Fatland. La escritora, de hecho, repite en La frontera la fórmula exitosa de Sovietistán: una travesía por varios países a los que les une el común denominador de Rusia, con el que tienen frontera directa. Kazajistán, con su extensa frontera con Rusia, es protagonista esencial de este brillante ensayo sobre identidad, cultura y política en Asia Central y en los países vecinos de la infinita Rusia. Fatland explora en La frontera (Tusquets Editores, 2021) cómo Kazajistán, el noveno país más grande del mundo, lidia con la influencia rusa. Esta influencia es directa y evidente por los casi 7.000 kilómetros de frontera que comparten Kazajistán y Rusia, lo que la convierte en la segunda frontera más extensa del mundo, solo superada por la que comparten Estados Unidos y Canadá. Pero la influencia es también de herencia histórica y cultural, por el pasado compartido, y en eso incide Fatland en La frontera. 📚👉 ¡Cómpralo aquí! «La identidad y las diferencias culturales se construyen en la frontera e interactuando con el extranjero». La historia del prodigioso Yerzhán, de Hamid Ismailov Hamid Ismailov escribió uno de los pocos libros sobre Kazajistán traducidos al castellano: La historia del prodigioso Yerzhán. Esta novelita —en diminutivo no por hacerla de menos, sino porque solo tiene unas 100 páginas— es una joya breve y poderosa, llena de empatía y bondad, una de las pocas novelas sobre Kazajistán traducidas al español, que captura con sensibilidad la vida remota en la estepa kazaja. La obra tiene dosis de realismo mágico y muestra la Kazajistán más periférica, en la que sin embargo late el corazón del país. La historia del prodigioso Yerzhán (Acantilado, 2014) se adentra en el territorio eterno de la nada. El autor consigue transportarnos a la soledad de los asentamientos de la estepa kazaja donde los kilómetros se miden con respecto a la vía del tren más cercana y las familias viven aisladas, en una soledad que abruma a los que somos urbanitas y estamos acostumbrados al ajetreo barcelonés. 📚👉 ¡Cómpralo aquí! «Los caminos de la estepa —aunque sean las vías del ferrocarril— son largos y monótonos y el único modo de acortarlos es por medio de la conversación». In search of Kazakhstan, de Christopher Robbins A falta de buenas referencias en castellano sobre algún sitio, o algún tema, a veces acudimos al inglés. Por eso, nuestros dos siguientes recomendaciones de libros sobre Kazajistán para viajar al país no tienen traducción al castellano. El primero de ellos es In search of Kazakhstan, del autor británico Christopher Robbins. El libro tiene un poco de tufo a encargo, a propaganda encubierta, y de hecho el ya fallecido autor acabó siendo muy amigo de Nursultán Nazarbayev, el eterno presidente del país. En cualquier caso, In search of Kazakhstan (Profile Books, 2007) resulta una obra que atrapa gracias a la socarronería del autor y

‘La ciudad y sus muros inciertos’, de Haruki Murakami: las dimensiones inabarcables

'La ciudad y sus muros inciertos', libro de Haruki Murakami editado por Tusquets Editores

El último libro de Murakami es flagrantemente suyo. Lo es para los que siempre vemos virtudes en su personalísimo estilo, pero también para los que no soportan ese estilo. Las opiniones de La ciudad y sus muros inciertos navegan, pues, entre lo que siempre aplauden de él sus adeptos y lo que siempre le condenan sus detractores. Y es verdad que Haruki Murakami se repite en La ciudad y sus muros inciertos, como también se repite Woody Allen en cada nueva película que hace. Leída una obra suya, leídas todas, ¿no? Pues sí y no, porque Murakami es un narrador tan sugerente, que en realidad da un poco lo mismo que simplemente vuelva a dar vueltas sobre su misma fórmula, porque sigue funcionando, sigue interesando y sigue enganchando. En La ciudad y sus muros inciertos Haruki Murakami propone un viaje multidimensional, para navegar —otra vez— entre realidad e imaginación, desconcertándonos en el trayecto. La localización principal del mundo real es pura ensoñación, en medio de Japón, en un pueblo indeterminado perdido entre montañas. Después de este resumen y esta crítica de La ciudad y sus muros inciertos no descartamos dejarnos llevar por el impulso que nos provocó su lectura: comprar un vuelo hasta Tokio y desde ahí perdernos en el Japón más profundo a esperar que llegue el invierno y la nieve cubra todas las calles. El emplazamiento de La ciudad y sus muros inciertos en el mundo paralelo es también evocador, con fronteras que se mueven y muros juguetones, que no quieren dejarte marchar. Leer La ciudad y sus muros inciertos de Murakami es también trasladarse al Japón menos transitado. Los ingredientes con los que Murakami cocina ‘La ciudad y sus muros inciertos’, y todos sus libros Tokio Blues fue una sacudida en plena universidad. Esa manera de mecer al lector con personajes de los que te compadeces, pero no quieres abandonar nunca, permanece en todos los libros de Haruki Murakami. También en La Ciudad y sus muros inciertos, donde el siempre aspirante al Nobel —que no lo gane nunca, pensarán los que le llevan el marketing, no sea que les destrocen la etiqueta— dibuja personajes en el abismo de lo ridículo. De hecho, a ratos, parece un milagro que La ciudad y sus muros inciertos sea una obra que te puedes tomar en serio: con sus parajes ambiguos, sus situaciones que desconciertan, su onirismo constante. El libro está lleno de enigmas, de acertijos que esperas poder descifrar y te empujan a seguir leyendo como si la próxima frase escondiese el mejor amanecer. Por eso, sí, la fórmula funciona y funciona muy bien. La ciudad y sus muros inciertos es una nueva adición en el debate que Murakami sabe que alimenta entre lectores y críticos. Los japoneses lo tachan de occidental, y a los occidentales nos encanta su japonismo. Y Murakami se nutre de los temas de casi siempre y las maneras de casi siempre, y lo condimenta, como casi siempre, con jazz, con libros, con un poquito de alcohol, con música clásica, con referencias culturetas. Murakami es a los libros lo que el pop a la música: suena bien, anima, entretiene. A raíz de su premio Princesa de Asturias de las Letras, que ganó en 2023, en El País indagan de manera muy interesante en esta dualidad oriental / occidental de Murakami, del japonés más universal.  Un par de citas «El silencio era la pertenencia más íntima que teníamos en común». «Un velo de oscuridad cayó sobre mí; de una oscuridad suave y mullida, infinitamente profunda». Datos básicos Léelo si vas a viajar a… Japón. A poder ser, al Japón más profundo. 📚👉 ¡Cómpralo aquí!

‘La carta’, de William Somerset Maugham: un crimen en la Singapur colonial

'La carta', libro de William Somerset Maugham editado por Ediciones Invisibles

Tranquilos, el título de la reseña no desvela el final, solo reproduce el principio. La carta (Ediciones Invisibles, 2022) de William Somerset Maugham es una novelita cortísima que viaja a la Singapur preindependiente para explicarnos un teatrillo con crimen de por medio. La obra tiene de todo: secretos, racismo, engaños, ricachones británicos, chinos astutos y una Singapur cubierta por un velo de colonialismo del rancio. El texto hay que situarlo en su época (los años veinte del siglo pasado) para entenderlo y disfrutarlo; y también en su contexto histórico, en el que el mundo estaba repartido en pedazos y en manos de un puñado de potencias europeas. Un par de décadas antes de que Singapur fuera un país soberano, y todavía por tanto como colonia británica, William Somerset Maugham viajó recurrentemente a la región para documentar algunas de sus novelas más conocidas, como La carta. Esos viajes lo han convertido en uno de los grandes cronistas de los últimos coletazos del imperialismo europeo, y especialmente del británico. De hecho, por eso, David Jiménez le dedica el primero de los capítulos de su libro Los diarios del opio (que reseñamos aquí) y le señala como uno de sus guías para desentrañar el misterio de Oriente. Lo coloca a la altura de referentes literarios de principios del siglo XX como Joseph Conrad, Rudyard Kipling, George Orwell y Martha Gellhorn, entre otros, todos ellos seducidos y corrompidos a partes iguales por Asia. La Singapur británica con una femme fatale La trama de La carta avanza a ritmo de diálogos con chispa y del carisma de sus dos personajes principales: el abogado que defiende a la acusada y la propia acusada, Leslie, una femme fatale de manual, que recuerda a la Barbara Stanwyck de la película Perdición de Billy Wilder. Sin hacer muchos spoilers, pero para entender un poco el argumento, la cuestión es que la aparición de una carta ayuda a resolver un caso en el que todo parece muy claro desde el principio. La novela tiene intriga contenida; es fácil prever lo que pasará después, pero el proceso hasta que pasa es muy disfrutable. Más allá de lo que sucede, lo interesante del libro es el escenario de fondo. Somerset Maugham dibuja una Singapur que solo puede ser una media verdad, en la que lo local está escondido entre lo británico. El autor deja en bastante mal lugar al expatriado medio de la época: son personajes que reproducen la vida de su Londres natal a diez mil kilómetros de distancia. Singapur es una pequeña réplica del Reino Unido y para los personajes de Somerset Maugham esa es la Singapur de verdad. Son personas que tienen arraigado y normalizado el racismo, y lo practican en sus actos y en sus costumbres. Los protagonistas de origen chino, que los hay, también son producto del prototipo. Es especialmente interesante la figura del pasante chino que colabora con el abogado, tan hábil, astuto y observador. El libro es una aproximación muy interesante a las costumbres coloniales británicas en Singapur —y en la región— en ese mundo de entreguerras; y Somerset Maugham es habilísimo exponiéndolo y además entreteniendo al lector. Un par de citas «―¿Cómo estás? ―preguntó él. ―Disfruto de una salud estupenda, gracias». «Aquel hombre era estúpido y el señor Joyce no soportaba la estupidez». Datos básicos Léelo si vas a viajar a… Malasia y/o Singapur. 📚👉 ¡Cómpralo aquí!

‘Estado de excepción’, de Jeremy Tiang: vidas cruzadas en el origen de Singapur

'Estado de emergencia', libro de Jeremy Tiang sobre Singapur

Singapur es la ciudad-estado paradigma del progreso de Oriente. Sus orígenes como país son muy recientes, y se remontan a mediados del siglo XX. Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Japón ocupó la península malaya, los británicos recuperaron la administración de una colonia que había formado parte de su territorio desde 1824. Singapur era una de las regiones de la Malasia británica, en la que también estaba una parte de la actual Malasia. El microestado, pues, es un vestigio del colonialismo más contemporáneo. Estado de excepción (Amok Ediciones, 2022) de Jeremy Tiang parte de esos días en los que el país dilucidaba su independencia, y cuenta cómo se cruzan las vidas de un puñado de singapurenses a lo largo de los años. Tiang, el autor de la obra, es traductor, dramaturgo y guionista además de escritor. Es natural de Singapur, pero reside en Nueva York desde hace tiempo. Y esa doble identidad personal marca el rumbo del libro y se personifica en la figura de Henry, uno de los protagonistas, indisimulado alter ego de Tiang: un profesor universitario y escritor que reside en Londres y que solo regresa a sus orígenes cuando los que le esperaban dejan de estar. Con Estado de excepción, Jeremy Tiang consiguió el Premio Nacional de Literatura de Singapur en 2016. Y que le den un premio a una obra siempre sirve de aval para no despreciarla, especialmente cuando se trata de uno de los pocos libros sobre Singapur, o ambientados en Singapur, traducidos al castellano. Historias cruzadas para explicar cómo es Singapur El texto es virtuoso a la hora de entrelazar el devenir de sus seis protagonistas. Cada uno de ellos ocupa un capítulo del libro y al lector se le van explicando los puntos de conexión que les unen, y también las muchas razones que los separan. Estado de excepción es una suerte de manual novelado sobre la historia contemporánea de Singapur. De hecho, la intensa y breve historia de Singapur queda condensada en la obra, que camina por la cornisa de la objetividad a base de dibujar personajes incompatibles: desde comunistas que se echan literalmente al monte, a ministros de un nuevo régimen tan exitoso como lleno de agujeros negros e interrogantes democráticos. El relato, y sus protagonistas, apenas si pasean por las calles de la ciudad-estado, que son simplemente un telón de fondo inanimado. Es como si el territorio hubiera perdido su personalidad, o como si quizás no hubiera sabido definirla. Singapur se nos presenta como una fachada inmaculada, pero la obra rasca sobre esa superficie para acercarnos a los rostros de esa transformación vertiginosa. Lo hace, eso sí, con un trasfondo claramente político, de lucha de clases, de antagonismo entre comunismo y capitalismo, en el que se mueven los protagonistas con sus historias personales llenas de emotividad y sentimientos encontrados. Un par de citas «Si no formas parte de la lucha, ¿cómo quieres que las cosas cambien?». «La idea de regresar le llenaba de claustrofobia, como si de alguna forma pudieran impedirle volver a marcharse». Datos básicos Léelo si vas a viajar a… Malasia y/o Singapur. 📚👉 ¡Cómpralo aquí!

‘Los diarios del opio’, de David Jiménez: descubriendo el misterio de Oriente

'Los diarios del opio', libro de David Jiménez

David Jiménez, periodista y exdirector de El Mundo, desempolva en Los diarios del opio (Ariel, 2023) recuerdos que le marcaron de su etapa como corresponsal en Asia-Pacífico, esa región inmensa y multipoblada en la que es fácil perderse en la evocación. A raíz de la publicación de El director, donde despotricaba sin filtros sobre su fugaz experiencia al frente de El Mundo, el segundo periódico más leído de España, David Jiménez pasó a ser una figura relativamente mediática. Ahora, tras haberse visto tres veces con Jordi Wild, Jiménez es un referente comunicativo también para adolescentes que nunca se han manchado los dedos con la tinta del papel de un periódico. En una de las entrevistas que le hizo Jordi Wild, David Jiménez fue a hablar de su libro; de su penúltimo libro: de Los diarios del opio. En una decena de capítulos, el autor decide recuperar impresiones de viajes pasados para darse la mano con autores pretéritos que, precisamente, se aventuraron en el propósito que Jiménez persigue aquí: desentrañar el misterio de Oriente. El recorrido empieza en Indochina, territorio mochilero por excelencia, y acaba en Tailandia, seguramente el paradigma de todo lo bueno y todo lo no tan bueno que Asia ofrece al que lo visita y lo revisita. Y pasa también por la isla de Borneo, la tercera más grande del mundo, compartida por Malasia, Indonesia y Brunéi; por China (y el Tíbet); por Vietnam, Filipinas y Japón. El libro, un exponente de la mejor crónica de viajes David Jiménez es un escritor fantástico, uno de los mejores exponentes modernos del periodismo narrativo, un cronista que engancha por lo profundo de sus reflexiones y la naturalidad con la que las transmite. Conste, eso sí, que esta reseña de Los diarios del opio carece de objetividad. En Cultura Nómada somos consumidores incansables de crónica periodística (y de crónica de viajes). Y esta es una de las buenas. Además de ser una concatenación de retazos asiáticos, el libro es una sinopsis sobre quién es David Jiménez. En las páginas de su última obra está el resumen y la esencia de lo que es él como persona pero, sobre todo, de lo que es como periodista. En Los diarios del opio cada capítulo es un pequeño homenaje a los referentes que marcaron al exdirector de El Mundo y le animaron a enamorarse del periodismo y de Oriente. Ahí están Joseph Conrad, Graham Greene, William Somerset Maugham, Rudyard Kipling, George Orwell, Martha Gellhorn, Alexandra David-Néel, Tiziano Terzani y dos debilidades nuestras personales: Nicolas Bouvier y Manu Leguineche. El libro está trufado de anécdotas geniales, que atestiguan que la vida del corresponsal —de antaño— no tiene parangón: viajes, historias, compañías de lo menos esperadas, aventuras, pizzas con sorpresa y coberturas de guerra que mejoran a una luna de miel. David Jiménez, el Ryszard Kapuściński español David Jiménez explica que para muchos de sus míticos compañeros de viaje Oriente fue una perdición, aunque a lo largo del libro uno no lo acaba de tener claro. ¿Cuál es la distancia entre la perdición y la redención? Son especialmente interesantes los capítulos en los que pone en el asiento del copiloto a Martha Gellhorn y Alexandra David-Néel, dos auténticas referentes del reporterismo escrito en femenino, que llegaron, cuando casi nadie lo hacía, hasta las entrañas de China y del Tíbet. «La motivación para alcanzar Lhasa nunca había sido visitarla, sino el desafío de llegar hasta ella», cuenta Jiménez de David-Néel. Su heroísmo viajero es un sinsentido en la época del selfi indiscriminado. A menudo, y con toda justicia, se compara a David Jiménez con Ryszard Kapuściński, uno de los titanes de la historia del reporterismo. Recordando sus primeras aventuras como cronista, el polaco tiene un libro en el que viaja por su país natal acompañándose de la Historia de Heródoto, que le sirve de guía, de compañero y de inspiración a partes iguales. Kapuściński recogió esos recuerdos en su libro Viajes con Heródoto. David Jiménez, en Los diarios del opio, sube la apuesta del periodista polaco y se acompaña de hasta diez referentes de la profesión y del viaje, que le ayudan en la persecución de lo que parece un imposible: descifrar el secreto de Oriente.   Un par de citas «No hay mejor indicador de la evolución y la modernización de un país que el estado de sus baños públicos». «Detestamos que los lugares cambien: nos recuerdan que nosotros también lo hemos hecho». Datos básicos Léelo si vas a viajar a… Tailandia, Camboya, Vietnam, Laos, Myanmar, Malasia, Singapur, India, Tíbet, China, Filipinas y/o Japón. 📚👉 ¡Cómpralo aquí!