El Seúl tradicional en Bukchon y el palacio Changdeokgung | Día 3

Hace tiempo aprendimos que el viaje, para ser pleno, a veces requiere de poner la alarma más pronto que en los días laborables. Hace un par de veranos, en Mostar, la estrategia nos sirvió. Salimos a las calles de la segunda ciudad bosnia a eso de las seis de la mañana, y pudimos cruzar solos su fotografiadísimo puente. Hoy hemos repetido estrategia para conocer el barrio más tradicional de Seúl, Bukchon, que a partir de las diez de la mañana se comenta que es un hervidero de turistas que desnaturaliza su belleza. El despertador ha sonado a las seis y diligentes, pese a que el jet lag nos tuvo en vela hasta tarde, hemos saltado de la cama y hemos tomado el metro. La estación más cercana al Bukchon Hanok Village de Seúl es la de Anguk (en la línea 3), desde donde hay que caminar apenas cinco minutos. Antes de las siete ya estábamos tomándonos fotitos de puro postureo. Las calles estaban desiertas. Acaso algún local aquí y allá aparecía para darle más carisma y autenticidad a la escena. La Corea y el Seúl más tradicional, y de verdad, en Bukchon Hanok Village Bukchon Hanok Village es una muestra fantástica de la arquitectura tradicional coreana. El barrio, que sigue vigente como área residencial, conserva todo su encanto porque es de verdad. No es un museo ni una representación: es el hogar de muchos habitantes de Seúl. Por eso, la ciudad tiene normas bastante estrictas para visitarlo. Hay un par de zonas que están vetadas al turista entre las cinco de la tarde y las diez de la mañana siguiente. Una de ellas es la calle 11, la más fotografiada. La calle 12, otra de las más icónicas, es zona amarilla: se puede visitar a deshoras, pero en estricto silencio. Para confirmar que se cumple la normativa municipal y que los turistas respetan el toque de queda, hay guardias que te indican que estás infringiendo la ley. Lo hacen, eso sí, de manera muy amable, invitándote a salir de la zona roja hasta la hora permitida. El estilo coreano es de diligencia pero amabilidad. Nos hemos pasado más de dos horas recorriendo en Bukchon el Seúl más tradicional, experiencia que hemos completado tomando nuestro café matutino en Onion Café, un local con dulces (todos con gluten) muy ricos y en el que se consume sentado en el suelo, siguiendo la tradición coreana. El palacio Changdeokgung y la dinastía Joseon Bukchon queda justo en medio de los dos palacios más importantes de Corea del Sur, las dos principales residencias históricas de los reyes de la dinastía Joseon, que gobernaron la Corea unificada durante varios siglos. Hoy martes está cerrado el de Gyengbokgung, el más visitado. Por lo tanto, nos conformamos con recorrer el de Changdeokgung. El recinto es magnífico, está impecablemente conservado y la entrada es muy asequible. Todo son ventajas. Cuesta menos de dos euros, y unos tres euros más si se visitan los jardines, que son de hecho la parte más espectacular del complejo. Es habitual que muchos turistas, tanto locales como extranjeros, se vistan con los trajes tradicionales coreanos para visitar los palacios. Alquilan los trajes y se disponen a transportarse en el tiempo y a mimetizarse con el escenario. Los coreanos son excelentes creando ficciones, y saben que a los occidentales nos encantan las buenas ficciones. Por eso los k-dramas, los culebrones coreanos, son tan seguidos en tantos países. Y por eso, por ejemplo, la primera producción de habla no inglesa en ganar el Oscar a mejor película es coreana: la magnífica Parásitos de Park Chan Wook. Tradición, k-dramas y ficciones coreanas Las ficciones están en todas partes en Seúl. En el metro, por ejemplo, donde los consejos y recomendaciones de civismo están contadas en forma de cortometrajes. Nuestra guía en los jardines de Changdokkung podría habernos dicho que era una famosísima actriz local y la hubiéramos creído. Con un humor negrísimo y toneladas de sarcasmo, y de efectos especiales, nos ha explicado algunos de los puntos más importantes del complejo palaciego. Esa genia merece un aumento, o una oportunidad en Hollywood. El sol en todo lo alto es siniestro cuando no encuentra una nube que lo tape. Pasado el mediodía, y hasta muy entrada la tarde, el calor de Seúl le hace a uno sudar sin medida. Y el contraste con los aires acondicionados de los espacios interiores no está bien regulado. Nos compadecemos de todos los turistas que han escogido vestirse con el traje tradicional coreano para visitar el palacio en este martes de agosto abrasador. Almuerzo también tradicional en el Manjok Ohyang Jokbal Después de un paso rápido por el Jeondong Observatory, un mirador gratuito en el que se ve parte de la ciudad, la única comida del día la hacemos en el restaurante Manjok Ohyang Jokbal, que se ubica cerca del ayuntamiento y del propio mirador. Por unos 25 € (los dos) comemos en un restaurante recomendado por la Guía Michelin con su distinción Bib Gourmand, en una suerte de barbacoa coreana. Pedimos su plato estrella, la carne de cerdo, que nos traen acompañado de una decena de platitos de acompañamiento, entre los cuales está un riquísimo —y muy picante— kimchi. De la mesa de al lado una pareja de turistas presumiblemente rusos se levanta cuando las camareras les traen toda esa cantidad de comida que no han pedido. Ellas, lost in translation, tratan sin éxito de hacerles entender que toda esa comida está incluida, que son sides que se sirven en cualquier almuerzo coreano sin coste extra alguno. Por eso es importante tratar de empaparse al máximo de los lugares que uno visita antes de llegar, para no demostrarse no solo un ignorante, sino sobre todo un maleducado.
La Starfield Library de Seúl, la biblioteca del postureo | Día 2

Es habitual que los mapas de nuestros viajes los llenemos de librerías y bibliotecas. En Semana Santa de este 2025, cuando visitamos Islandia, arrastramos a nuestros compañeros de viaje a recorrer las mejores librerías de Reykjavik. Por suerte comparten nuestra devoción por los libros y la lectura. En Seúl teníamos marcada con rojo una visita bibliófila imprescindible: la Starfield Library, la biblioteca de Seúl más viral, una oda al postureo más cultureta de Instagram, un delirio tan lleno de encanto como de exceso kitsch. Primera incursión en el metro de Seúl: así llegamos a la Starfield Library Nos alojamos en Myeongdong, el barrio más cool y accesible para el turista, desde donde nos desplazamos en metro hasta la parte sur de la ciudad, desmembrada del resto por el paso del río Han. Antes, ya habíamos confirmado que Seúl es la ciudad de los cafés de especialidad. Y que su sistema de transporte público, aunque enrevesado al principio, resulta de lo más cómodo y eficiente en cuanto se le pilla el truco. El metro de Seúl se parece muy poco al de Barcelona: aquí reinan el civismo, la seguridad y la limpieza, y es constante la presencia de jóvenes uniformados que están cumpliendo con el servicio militar obligatorio. Si en algo sí se parece, es en el uso indiscriminado de las pantallas. Son pocos los libros que se cuelan en la escena. Así, llegamos a la primera parada de nuestra ruta por Seúl, a la Starfield Library, con ganas de reivindicar el poder de la palabra impresa. Para llegar, tomamos el metro hasta la estación Samseong (de la línea 2), y salimos por la salida 5 (también válida la 6). Así se accede al COEX Mall, donde se encuentra la Starfield Library. Todo está perfectamente señalizado y se llega caminando en pocos minutos. Book de fotos en la Starfield Library de Seúl y hacia el Noryangjin Market Después de más de tres horas de puro placer fotográfico entre libros y estanterías enormes en la Starfiel Library de Seúl, decidimos por fin avanzar. Estamos en Gangnam y pasamos por la estatua que homenajea a la canción de PSY que puso al barrio en el mapa del mundo: Gangnam style. Aquí nos cruzamos con un grupo de españoles, con el enésimo grupo de españoles. De nuevo, como pasase en Islandia, volvemos a salir del país sin alejarnos ni un centímetro del español. Seúl es un destino gastronómico de primer orden, con lo que una vez cubierta nuestra obsesión por los libros, procedemos a satisfacer nuestra segunda gran pasión, la comida. El mercado de Noryangjin es el mayor mercado de pescado y marisco de Seúl, famoso por su animada subasta de madrugada y por permitir a los visitantes elegir el producto fresco, en la primera planta, para comerlo al momento en los restaurantes del mismo recinto. Probando el pescado fresco surcoreano Así, le damos bola a una pescadera risueña y jovencita, una de las pocas que se ha sabido dirigir a nosotros en inglés en el Noryangjin Market. Le compramos un kilo de almejas y medio kilo de gambas. En el puesto de al lado un grupo de coreanos compran un cangrejo gigante y una langosta que pesa al menos tres kilos. Son casi las cuatro de la tarde y ya hace rato que el mercado ha perdido el ajetreo matutino, y los vendedores comienzan a ofertar su producto antes del cierre. Una vez adquirida la materia prima, tan fresca que si te despistas salta de la bolsa y escapa de su destino final, somos acompañados a la quinta planta del mercado, donde nos cocinan lo que hemos comprado —que está muy rico— y nos cobran unas cantidades que ni nosotros, ni el traductor de Google ni ChatGPT acertamos a descifrar. La dueña juega a hacerse la ignorante para no darnos demasiadas explicaciones, y nosotros pasamos por el aro porque no hay manera siquiera de establecer el desencuentro. El Dongdaemun Design Plaza, el Seúl más futurista Noryangjin ha sido la primera parada culinaria del día. La segunda vendrá en un rato, pero antes le damos una tregua al estómago con la penúltima visita de la jornada: el Dongdaemun Design Plaza, más conocido como DDP por sus siglas. Este icónico centro cultural de arquitectura futurista, diseñado por Zaha Hadid, alberga exposiciones, museos, tiendas de diseño y eventos de moda. El Dongdaemun Design Plaza es un prodigio de formas curvas y abombadas que nos recuerda al Museo Soumaya de Ciudad de México y al Centro Botín de Santander. Tras un par de horas la batería de la cámara dice basta, y lo tomamos como una señal para dejar de inmortalizar esa virguería arquitectónica. Al menos nos ha servido para abrir un poco más el apetito. La mejor comida callejera de la capital, en el Gwangjang Market A unos quince minutos a pie está el Gwangjang Market, en el que nos disponemos a ponerle el colofón a este primer día entero en Seúl. El Gwangjang Market es el mercado más vibrante de Seúl, famoso por su comida callejera tradicional y su ambiente local. El ajetreo ya no es el del mediodía, pero eso no nos impide probar un bindaetteok, una tortita de judías mungo, y de deleitarnos con un hotteok, un pancake relleno de canela. Seúl anochece con pausa. Será porque es agosto y las vacaciones lo desaceleran todo. Seguimos el sendero de Cheonggyecheon, que cruza parte de la ciudad siguiendo un arroyo urbano recuperado, convertido hoy en un paseo peatonal entre rascacielos. Por aquí pasean decenas de locales, solos y acompañados, algunos haciendo ejercicio, y muchas parejas de todas las edades se encuentran para mojarse juntos los pies. El calor de Seúl es húmedo e intenso también a esta hora, pero llevadero, asumible, nada que una buena ducha nocturna no alivie antes de dormirse.
25 horas hasta Seúl con escala en Shenzhen | Día 1

Este verano sopesamos hasta el último minuto no viajar. La vorágine vital, con cambio de hogar y la consiguiente necesidad de ahorrar, nos empujaba a saltarnos un verano. Porque, ¿qué es un verano sin viajar? Pues más de lo mismo: la sucesión natural de los días con altibajos, encajada en una rutina más o menos satisfactoria. Por suerte, y por desgracia para nuestra cuenta de ahorros, buscando chollos postreros que nos obligaran —bendita obligación— a perdernos de nuevo por el mundo, encontramos una combinación de vuelos insospechada. Así, hoy por fin, hemos empezado nuestro enésimo periplo asiático con un vuelo eterno de 25 horas en tres actos hasta Seúl con escala en Shenzhen. Un viaje eterno: de Madrid a Seúl con escala en Shenzhen Seúl, en realidad, será simplemente una parada intermedia. Aquí estamos pasando tres noches y dos días y medio, aunque con el cambio horario uno ya no sabe qué es noche ni en qué día vive. Lo siguiente ya vendrá, que será lo mollar del viaje, pero Seúl se presentó como el punto de aterrizaje en Asia más económico. Y era una oferta que no íbamos a rechazar. Está siendo la primera vez en Seúl para una y la segunda para el otro, que apenas si recuerda su paso por la capital surcoreana hace quince años. Sí que se acuerda que durante esos días el Real Madrid fichaba a Mesut Özil, el alemán que le había recordado a Zidane en el Mundial de Sudáfrica, y la satisfacción que esa noticia, leída en el Marca de entonces, le produjo. Estos días anda por aquí, por Seúl, el Barça, de gira de pretemporada. Mañana juega su segundo partido en tierras coreanas y su estrella, el tal Lamine Yamal, resulta que solo tenía tres años cuando Özil fichaba por el Madrid en ese 2010 tan lejano y uno lo celebraba con cerveza —por entonces todavía con gluten— en Seúl. The times they are a-changin’, que dice Bob Dylan. Doce horas de vuelo y nueve de escala en China Lo que no cambia es nuestra constante: el viaje como experiencia necesaria en la realidad vital de Cultura Nómada. Y tampoco cambia, aunque quién sabe si la edad nos acabará cambiando, que nos dé lo mismo pasarnos mil horas de trayecto para poder efectivamente viajar. En cualquier caso, no nos podemos quejar. El primer tramo del vuelo interminable entre Madrid y Seúl con escala en Shenzhen lo hemos hecho sentados en la fila del pasillo de emergencia. Ha sido hasta obsceno —para nuestros vecinos de economy— poder apoyar los pies enfrente. Hemos volado con una aerolínea que no sabíamos que existía, Hainan Airlines, y que no sabíamos que conectaba tan aleatoriamente la capital de España con esta ciudad del sureste chino, vecina de Guangzhou y de Hong Kong. Y hemos descubierto que China es un universo paralelo que vive en el más allá, o simplemente en el futuro. En las ocho horas de escala hemos desperdiciado la oportunidad de dormir un par de horas en unas cápsulas del aeropuerto y nos hemos paseado en maletas por la terminal como si jugásemos al Mario Kart. Llegada a Seúl y primeras impresiones en Myeongdong En cambio, no hemos podido comprarnos un refresco porque la máquina de vending solo nos permitía pagar con la cara, y por suerte la nuestra todavía no la identifican las máquinas chinas. No tenemos claro si China, y el futuro que nos cuenta, nos encanta o nos da miedo. Pero volveremos mil veces a China, el destino de nuestro primer viaje juntos, y esperemos vivir mucho futuro para discernir si lo que viene nos gusta, o si confirmaremos que cualquier tiempo pasado fue mejor (y menos intrusivo). El ahora inmediato de Cultura Nómada se lee en coreano. Hemos aterrizado en Seúl a las siete de la tarde y nos hemos transportado hasta Myeongdong, el barrio más ajetreado y turístico de la ciudad. Vamos a pasar apenas 72 horas en la capital surcoreana y hemos decidido estar céntricos para visitar —y comer— los imprescindibles. Myeongdong nos ha recibido luminoso, con muchísima gente, con sus calles peatonales de neones y carteles, con un chute de entusiasmo que nos ha hecho olvidar nuestro eterno periplo aéreo. Le hemos prometido a la ciudad que mañana le daremos todo el día de nuestra energía, pero por hoy, cuando la lluvia nos alcanza, ya hemos tenido bastante.
Las iglesias más bonitas en Islandia [con mapa y guía]

El majestuoso paisaje islandés, apenas alterado por el hombre, presume de volcanes, glaciares, montañas, cascadas y un sinfín de maravillas naturales. Entre todos esos elementos de la naturaleza que uno no se cansa de admirar, en los lugares más insospechados, incrustadas en paisajes dramáticos, aparecen iglesias en Islandia que parecen brotar de la nada. Durante nuestra ruta de diez días por Islandia, las iglesias se convirtieron en una obsesión que perseguimos. Sabíamos de la existencia de Hallgrímskirkja, en Reykjavik, con su silueta modernista sin igual; y de Búðakirkja, la iglesia de madera negra entre el mar y las montañas. Las dos formaban parte de antemano de nuestra ruta, pero a medida que le recorríamos kilómetros a Islandia fuimos añadiendo muchas otras iglesias para el recuerdo. En este artículo te proponemos una ruta por las iglesias más bonitas, por las más curiosas, por las más fotogénicas y por las más históricas. ✍️ ¡Descubre en este artículo la mejor ruta en autocaravana de 10 días por Islandia! Mapa de iglesias en Islandia para planificar tu ruta En Islandia, según estadísticas oficiales, hay aproximadamente entre 350 y 400 iglesias activas en todo el país. Muchas de ellas se ubican en municipios con pocos habitantes, y otras directamente en medio de la nada. En algunas regiones hay más iglesias que residentes activos. La mayoría a la Iglesia Evangélica Luterana de Islandia (Þjóðkirkjan), la principal del país. Algunas de ellas ya no se usan, pero se conservan como símbolo cultural e identitario, más allá de su propósito religioso. Durante nuestra ruta visitamos una decena de iglesias, que hemos señalado en azul en el mapa. En verde hemos indicado muchas otras en las que vale la pena detenerse. Este mapa ha sido elaborado en exclusiva para este artículo, con el objetivo de ayudarte a planificar tu propia ruta por las iglesias más singulares de Islandia. Iglesias en Islandia imprescindibles A lo largo de cualquier ruta por la isla es imposible no toparse con templos que parecen puestos a propósito para realzar la belleza del paisaje. Algunas de estas iglesias en Islandia son auténticos iconos, y otras pequeñas joyas escondidas. Después de nuestra ruta por el país, y de haber visitado muchas de ellas, estas son las paradas que por historia, fotogenia y simbolismo merecen estar en tu itinerario. Todas las que recomendamos las vimos en directo, y aquí te contamos por qué no deberías perdértelas. ✍️ Además de las iglesias, Islandia está llena de cascadas espectaculares. Aquí te dejamos un artículo con todas las cascadas imprescindibles con un mapa. Hallgrímskirkja, la iglesia más emblemática La iglesia Hallgrímskirkja, situada en Reykjavik, es el templo religioso más reconocible de la capital y de todo el país. Tienes 73 metros de altura, lo que la convierte no solo en la iglesia más alta de Islandia, sino en el edificio de mayor altura. El nombre de la iglesia está dedicado al poeta y religioso islandés Hallgrímur Pétursson, que vivió en el siglo XVII. La literatura está muy presente en Islandia, y por eso hemos escrito una ruta literaria por Islandia con seis libros recomendados. ✍️ Te proponemos un itinerario por las librerías imprescindibles de Reykavik. Hallgrímskirkja, a la que muchos consideran la más bonita de las iglesias de Islandia modernas, es obra del arquitecto Guðjón Samúelsson y tiene una fachada inconfundible de estilo expresionista, inspirada en las columnas de basalto. El espectacular exterior contrasta con su interior sobrio y minimalista. Delante verás una estatua que homenajea a Leif Eriksson, explorador vikingo. La torre de observación es accesible y ofrece una de las mejores panorámicas de la ciudad. La entrada cuesta 1.400 coronas. Þingvallakirkja, historia del país en Þingvellir En nuestro primer día de ruta (como contamos aquí), apenas tuvimos tiempo de visitar muchas cosas. Llegamos al Parque Nacional de Þingvellir con el atardecer amenazando, pero las prisas no fueron impedimento para dar por oficializado nuestro enamoramiento con las iglesias islandesas. Nuestro primer flechazo fue la iglesia Þingvallakirkja. Esta anodina y aislada iglesia luterana de arquitectura sencilla se encuentra en el corazón de Þingvellir, donde se fundó el Alþingi, el parlamento original islandés, en el año 930. Detrás de Þingvallakirkja, en dos tumbas enmarcadas por un enorme círculo, descansan los restos de dos de los grandes poetas islandeses: Jónas Hallgrímsson y Einar Benediktsson. Skálholtsdómkirkja, el corazón religioso islandés En el centro del círculo dorado, rodeada de algunos de los principales puntos de interés turístico del país, Skálholtsdómkirkja es una de las iglesias más relevantes históricamente de Islandia. Está en Skálholt, un pequeño asentamiento en medio de la nada, y es imponente elevada en un promontorio, pintada de verde y blanco. El actual templo fue consagrado en 1963, pero su importancia se remonta a mucho antes, a la Edad Media. Skálholtsdómkirkja es un enclave esencial para entender el desarrollo religioso de Islandia. Fue la sede del primer obispado del país, en el 1056, y desde entonces se ha mantenido como uno de los principales lugares de culto de la isla y lugar de formación de muchas generaciones de clérigos, pensadores y poetas. El interior, sobrio pero luminoso, esconde un pequeño museo subterráneo que explica la historia de la iglesia. Si quieres encender una vela y no llevas efectivo, no te preocupes: hay un datáfono para donaciones. Reyniskirkja, junto a la playa de arena negra de Reynisfjara La iglesia de Reyniskirkja fue una de las muchas que se entrometieron sin esperarlo en nuestra ruta por Islandia. La vimos llegando a Reynisfjara, la conocidísima playa de arena negra, una de las más peligrosas del mundo por su oleaje impredecible. Se asegura que la iglesia es el lugar más seguro en caso de erupción del cercano volcán Katla. La estampa de Reyniskirkja es inigualable: blanca, con el tejado de un rojo intenso, se ubica sobre una colina que está rodeada de praderas verdes, con el rumor del Atlántico todavía de fondo. Está muy cerca del pueblo de Vík í Mýrdal, y está justo a la entrada del desvío hacia Reynisfjara, con lo que no
Cascadas en Islandia: descubre las más bonitas y espectaculares [mapa y ruta]

Islandia es la tierra de las cascadas, seguramente uno de los países con más densidad de cataratas y saltos de agua del mundo, pues se estima que hay más de 10.000 repartidas por toda la isla. Esto se debe a su combinación única de elementos geológicos y naturales, a la existencia de glaciares, montañas, cañones, desfiladeros, a la abundancia de lluvias y a su intensa actividad volcánica. En esta guía encontrarás las cascadas más bonitas y espectaculares de Islandia, con un mapa interactivo y consejos prácticos para organizar tu ruta y no perderte ninguna. Además, Islandia es un país con una intervención humana mínima, en el que la mayoría de los ríos fluyen libremente y los glaciares, durante el deshielo, alimentan muchas de estas cascadas. El imaginario visual colectivo de Islandia está acompañado siempre de cascadas, que se han convertido en símbolos naturales de su identidad. Debes saber que no es casualidad que la mayoría de ellas acaben en ‘foss’, pues significa ‘cascada’ en islandés. En invierno, muchas de las cascadas se congelan parcialmente y otras directamente resultan inaccesibles. Como ocurre con casi todo en Islandia, las cascadas se transforman y tienen dos caras igual de sugerentes, pero diametralmente opuestas, una veraniega y otra invernal. Muchas zonas limitan el uso de drones, con lo que infórmate bien antes de volarlo. Y, sobre todo, procura llevar ropa impermeable, especialmente si las vas a visitar con viento o en tiempo de lluvias. Prepárate para descubrir cuáles son las cascadas imprescindibles de Islandia, cómo visitarlas y en qué ruta incluirlas. ✍️ ¡Descubre en este artículo la mejor ruta en autocaravana de 10 días por Islandia! Mapa de las principales cascadas de Islandia En el mapa que puedes ver en este artículo, y que hemos trabajado en exclusiva para nuestra web, hemos señalado más de una treintena de las cascadas más impresionantes de Islandia. Hay muchas más accesibles y dignas de ser visitadas, pero en el mapa hemos tratado de indicar las más imperdibles y las más visitadas por su espectacularidad, belleza y accesibilidad. De todas ellas, nosotros solo pudimos visitar siete durante nuestra ruta de diez días por Islandia en autocaravana, que hemos señalado en azul en el mapa. Algunas de las que no vimos las descartamos porque la carretera que conducía a ellas no estaba accesible, y todas las demás por falta de tiempo. Todas esas están indicadas en verde en el mapa. Por fortuna, la mayoría de las cascadas principales se encuentran muy cerca de la Ring Road, la carretera que da la vuelta a la isla, con lo que es sencillo incluirlas dentro de la ruta por el país. Un recorrido por las cascadas imprescindibles en Islandia, con una guía de las más bonitas y famosas A lo largo de cualquier ruta por la isla es imposible no cruzarse con cascadas que parecen creadas para engrandecer el paisaje islandés. Algunas son famosas más allá de sus fronteras, otras son rincones escondidos que sorprenden al viajero. En esta guía te mostramos un recorrido por las cascadas imprescindibles de Islandia, con las más bonitas, famosas y espectaculares. De cada una de ellas te damos información práctica para que sepas cómo visitarlas y en qué itinerario incluirlas. ✍️ Además de sus cascadas, Islandia es célebre por su colección de iglesias. Aquí te dejamos un artículo con un mapa para visitar las iglesias imprescindibles del país. Gullfoss, la cascada más importante del círculo dorado La cascada Gullfoss es una de las paradas imprescindibles de los viajeros que llegan a Islandia para hacer el recorrido turístico más habitual del país: el círculo dorado. Por eso está siempre llena de turistas y te recomendamos que procures visitarla pronto por la mañana, como hicimos nosotros. Eso sí, vigila porque el suelo puede estar resbaladizo, como nos ocurrió durante nuestra visita (te lo contamos en nuestro Diario de ruta). Gullfoss es espectacular. Está situada a menos de dos horas de Reykjavik y tiene una doble caída de 32 metros totales: primero 11 metros y luego 21. Significa ‘cascada dorada’ porque, al parecer, en los días soleados el salto de agua genera un arcoíris que crea una imagen mágica. La fuerza de su caudal estremece, especialmente en primavera y verano, debido al deshielo. ℹ️ Información práctica: el estacionamiento es gratuito, y te deja a solo cinco minutos a pie de la cascada. Hay una gran tienda con souvenirs, restaurante y baños. Si hay hielo el suelo es peligroso, ten precaución en las pasarelas. Brúarfoss y su azul glaciar La cascada Brúarfoss (o Brúarárfoss) está muy cerca de Gullfoss, también en el círculo dorado de Islandia, tomando un pequeño desvío desde la Ring Road por una carretera sin asfaltar. Sin embargo, eso no impide que esté atestada de turistas (como contamos en el Diario de ruta). Al parecer este acceso es bastante reciente, con lo que anteriormente visitar Brúarfoss era más difícil. Brúarfoss es una de las cascadas más inusuales y bonitas de Islandia, con su fondo de postal de montañas nevadas y su azul de color glaciar que se revuelve con intensidad en la caída, creando un remolino brillante rodeado de rocas oscuras. Su caída tiene un flujo más bajo y amplio que la mayoría de las cascadas más visitadas de Islandia, pero eso la hace distinta a las demás. ℹ️ Información práctica: el estacionamiento se debe abonar por la app Parka, y cuesta 750 coronas por cuatro horas. Desde el parking hay que caminar unos diez minutos por un camino que puede estar embarrado por la lluvia. En invierno el acceso puede estar cerrado, infórmate antes de ir. Seljalandsfoss, la cascada que se camina por detrás La cascada Seljalandsfoss es seguramente nuestra preferida de las que visitamos durante nuestra ruta por el país. Su caída es limpísima y parece imposible, como si estuviera creada por ordenador, como si se tratase de una animación. El salto de agua rompe en la parte alta del acantilado y convierte los chorros en una hermosa y brillante cortina de agua. Seljalandsfoss
Campings en Islandia: mapa y precios para viajar en autocaravana

En una ruta en autocaravana por Islandia es esencial organizar de la mejor manera dónde dormir para disfrutar de la experiencia. Para ayudarte, aquí compartimos nuestra experiencia personal y todos los campings en Islandia en los que pernoctamos durante nuestro viaje de 10 días por la isla. Con este listado podrás planificar cada parada con antelación y elegir el camping que mejor se adapte a tu itinerario. Además, te recomendamos descargar la aplicación park4night, muy útil para localizar campings y áreas de servicio en Islandia con información actualizada. Ten en cuenta que la mayoría de los campings abren únicamente en temporada estival, a partir de mayo, y que solo unos pocos permanecen abiertos todo el año. En muchos casos, las reservas se gestionan a través de la app Parka, la misma plataforma que se utiliza para pagar los parkings de los principales lugares turísticos. ✍️ Conoce en detalle nuestra ruta de 10 días en autocaravana por Islandia e inspírate para preparar tu viaje. Mapa interactivo de campings en Islandia para viajar en autocaravana En este mapa hemos señalado algunos de los campings más recomendables de Islandia. Todos los que indicamos en el mapa los probamos en primera persona durante nuestra ruta en autocaravana de 10 días por Islandia. Además del mapa interactivo, en las siguientes secciones encontrarás un listado para que puedas comparar opciones, ver precios aproximados, conocer nuestra experiencia personal y organizar tus noches por este destino único de forma sencilla. Consejos para pernoctar en Islandia con autocaravana [en 2025] Viajar en autocaravana por Islandia es una experiencia única, que te recomendamos si todavía estás pensando cómo afrontar tu aventura por la isla. Eso sí, te invitamos a conocer antes de viajar cómo funcionan los campings, de modo que puedas evitar sorpresas. Aquí te dejamos algunos consejos prácticos actualizados a fecha de 2025, a partir de nuestra propia experiencia después de nuestra ruta en autocaravana. Reservas con Parka Muchos de los campings en Islandia funcionan con la app Parka, la misma que se usa para pagar los parkings de cascadas (como te contamos en nuestro artículo especial sobre las cascadas de Islandia) o en otros lugares de interés. El proceso a seguir es sencillo. En Parka puedes ver y seleccionar el camping. Luego, introduces el número de matrícula, realizas el pago con tarjeta y recibes un QR de confirmación que deberás mostrar en la entrada. Algunas de las reservas asignan una parcela concreta, pero en la mayoría de casos la reserva es general y puedes elegir espacio en la zona habilitada. Fíjate bien porque esta circunstancia nos generó un malentendido con otros viajeros (como contamos en el diario de ruta). Aplicaciones y webs útiles para planificar tu viaje Además de la ya mencionada Parka, recomendamos que te descargues y tengas siempre a mano la app park4night. Es una plataforma muy actualizada en la que otros viajeros reseñan y ofrecen información sobre servicios y novedades de los campings. Por otra parte, Tjalda es una web oficial de campings en Islandia, en la que se ofrece información general sobre todos los lugares en los que se puede pernoctar en el país. Electricidad y adaptadores La gran mayoría de los campings cuentan con tomas de electricidad de tipo CEE azul (16 A). Muchas autocaravanas ya incluyen el cable, pero te recomendamos confirmar con la empresa de alquiler. La electricidad tiene un coste adicional en los campings (a partir de 1.000 ISK por noche) y permite cargar baterías, usar la calefacción y los pequeños electrodomésticos que lleva el vehículo. Según nuestra experiencia, se puede pasar una noche sin conectar la autocaravana a la electricidad, utilizando la batería, pero no recomendamos pasar más noches sin cargarla. Servicios que ofrecen los campings En todos los campings encontrarás baños y duchas con agua caliente, aunque en algunos casos deberás pagar para poderte duchar. Los campings más completos también cuentan con servicios como un área para vaciar las aguas grises, un punto de agua potable para rellenar el depósito de la autocaravana, lavadoras y secadoras, zonas comunes con cocina y comedor y, en algunos casos, cafetería y restaurante. Cuándo reservar En verano, entre junio y agosto, te recomendamos que procures reservar con antelación, especialmente en campings populares como el de Skaftafell y los que se sitúan en la parte sur de Islandia. En cambio, el resto del año, y salvo en fechas muy concretas, es suficiente con llegar sin reserva. Eso sí, para evitar sorpresas y contratiempos, mejor comprobar en Parka la disponibilidad y en park4night y Tjalda los horarios y los meses de apertura del camping. Precios actualizados en 2025 Tabla comparativa con precios y servicios de los campings de Islandia Antes de revisar los detalles de cada uno de los campings que utilizamos para pernoctar durante nuestro ruta en Islandia, hemos preparado esta tabla comparativa con información práctica y actualizada. Aquí encontrarás los datos básicos de cada camping, como su ubicación, el precio por persona en 2025, si ofrecen electricidad y otros servicios y lugares de interés cercanos. Este es un resumen rápido para ayudarte a planificar dónde dormir con tu autocaravana en Islandia. Camping Precio (p.p.) Electricidad Duchas/Baños Áreas comunes Visitas cercanas Apertura Sandgerði 2.000 ISK 1.000 ISK Duchas incluidas Área común parcial, lavadoras (1.000 ISK) Aeropuerto Keflavik, Blue Lagoon Todo el año Skjól 1.500 ISK 1.000 ISK Duchas 400 ISK Restaurante Gullfoss, géiseres Todo el año (aprox.) Skógar 2.200 ISK 1.200 ISK Duchas 400 ISK Área común simple Cascada Skógafoss Todo el año Kirkjubær II 2.000 ISK 1.500 ISK Duchas 300 ISK Cocina, comedor, lavadoras Cañón Fjaðrárgljúfur Abril en adelante Skaftafell 2.800 ISK 1.500 ISK Incluidas Lavadoras y secadoras Svartifoss, glaciar Vatnajökull Todo el año Viking Café 2.500 ISK 1.000 ISK Gratis, 5 baños / 3 duchas Cafetería Stokksnes, Vestrahorn Todo el año Egilsstaðir 2.750 ISK 2.000 ISK Incluidas Cocina amplia, lavadoras (1.250 ISK) Hengifoss, Stuðlagil, Seyðisfjörður Todo el año Hamrar (Akureyri) 2.450 ISK 1.450 ISK Incluidas Área común amplia y cocina Akureyri Todo el año Campings en Islandia en el círculo
Islandia en 10 días en autocaravana: ruta para la aventura total

Islandia representa como ningún otro destino la idea del viaje como experiencia épica, como aventura total. Islandia resignifica la idea de viajar y eleva el ejercicio viajero a la altura de la hazaña. Con menos de medio millón de habitantes, es un territorio que convive con la naturaleza en su estado más bello y a la vez más hostil. En este artículo compartimos nuestra ruta de 10 días en autocaravana por Islandia, un itinerario pensado para recorrer la Ring Road y descubrir el país de los paisajes inauditos, el que no acertamos a comparar con ningún otro. Si te preguntas cuántos días necesitas para dar la vuelta a la isla, nuestra experiencia demuestra que diez jornadas son el tiempo mínimo perfecto para un road trip por Islandia y una aventura completa en autocaravana. La guía se basa en nuestra propia experiencia de Semana Santa de 2025. Aquí encontrarás las paradas clave de cada etapa, consejos prácticos sobre el viaje en camper o en autocaravana por Islandia y los campings en los que pernoctamos, que nos sirvieron como base para afrontar las siguientes jornadas. 📌 Ruta de 10 días en autocaravana por Islandia de Cultura Nómada Duración 10 días (Semana Santa 2025) Distancia Unos 1.600 km por la Ring Road Vehículo Autocaravana para cinco personas Presupuesto medio Unos 1.690 € por persona Mejor época Primavera y verano, cuando la mayoría de campings están abiertos ✍️ Lee las crónicas del día a día de nuestro viaje en el ‘Diario de ruta’ de Islandia. Islandia en 10 días: por qué este itinerario es la duración perfecta Islandia se recorre a través de la Ring Road o Hringvegur, la carretera circular más larga de Europa, con más de 1.300 kilómetros de longitud. De este modo, conducir unos 130 kilómetros al día permite dar la vuelta completa a la isla en diez jornadas. Por eso, consideramos que 10 días es la duración mínima ideal para vivir la experiencia de Islandia sin prisas excesivas. La mayoría de las atracciones naturales y de las visitas turísticas de interés se encuentran en la Ring Road. Algunas directamente en la carretera, y otras a un pequeño desvío de distancia. Eso sí, más días permiten desviarse de los caminos más trillados y encontrarle a Islandia maravillas escondidas y mucho menos visitadas. En este sentido, es cierto que se puede intentar dar la vuelta a la isla en 7 días, de hecho muchos viajeros lo hacen. Pero nosotros lo desaconsejamos, porque estarás corriendo mucho y te estarás saltando lugares de interés. Hay viajeros que hacen escapadas a Islandia de 3 a 5 días centradas en el círculo de oro, pero nuestra experiencia demuestra que merece la pena llegar hasta los fiordos del este y las zonas menos turísticas, donde Islandia se muestra más remota e inhóspita. Viajar en autocaravana o camper por Islandia, la mejor forma de recorrer la isla Viajar en autocaravana o en camper por Islandia no es solo práctico, es una manera de multiplicar la sensación de libertad y el carácter memorable de la ruta, convirtiendo el trayecto en parte de la aventura. El país está pensado para este tipo de viaje, con campings distribuidos por toda la isla, aunque hay que tener algunas premisas en mente: El viaje en autocaravana por Islandia tiene una magia que va más allá de la comodidad. Puedes dormir a los pies de Skógafoss, una de las grandes cascadas del país, o despertar con vistas a un glaciar y cazar auroras boreales desde tu casa rodante. En nuestro caso, fue mucho más que un vehículo, fue nuestra base de operaciones para recorrer Islandia. Mapa e itinerario de 10 días en Islandia en autocaravana Ruta de todas las etapas: 10 días en autocaravana por Islandia Planificar un viaje de 10 días en Islandia en autocaravana es como escribir un relato por capítulos. Cada jornada es un microcuento, con carreteras infinitas y paisajes que sorprendren en cada curva. En este apartado te compartimos el día a día de nuestra siguiendo la Ring Road. Explicamos las paradas imprescindibles, los kilómetros recorridos, los campings donde hicimos noche y la experiencia en primera persona de esta aventura en autocaravana por Islandia. Día 1: llegada a Islandia, el aeropuerto de Keflavik y Reykjavik, la capital Nuestro viaje a Islandia en autocaravana comenzó con la llegada al aeropuerto de Keflavik, la puerta de entrada internacional al país. Ese primer día tuvimos dudas sobre cómo iniciar la ruta. Podríamos haber empezado directamente el road trip, pero no nos dejaban recoger la autocaravana hasta las 15.00 h. Por eso, finalmente optamos por conocer la capital y dejar la recogida de la autocaravana para el día siguiente. Con la perspectiva del tiempo, creemos que habría sido mejor hacerlo al revés, para ganar una jornada extra de viaje. Llegar desde el aeropuerto internacional de Keflavik a Reykjavik, la capital islandesa, no es tarea sencilla. Hay tres opciones posibles: Como contamos en nuestro ‘Diario de ruta’ del primer día, disfrutamos mucho de nuestra corta estancia en Reykjavik. Recorrimos su calle principal, Laugavegur, y visitamos su icónica iglesia, Hallgrimskirkja. Desde ahí se llega a la calle del arcoíris, donde te recomendamos comer en el 101 Reykjavik Street Food. Caminamos hasta el Harpa y recorrimos algunas de las principales librerías de la capital. Día 2: mañana en Reykjavik y tarde en el Parque Nacional Þingvellir Como no podíamos recoger nuestro casa rodante hasta las 15.00 h, dedicamos la mañana a seguir explorando Reykjavik. Lo cierto es que habría sido mucho más práctico iniciar la ruta mucho más pronto, pero la empresa con la que contratamos la van nos cobraba una cifra desorbitada (más de 200 €) por la entrega anticipada. Por eso, recomendamos que busques una compañía que permita recoger el vehículo por la mañana, porque el proceso de entrega no es rápido. Nosotros pasamos dos largas horas revisando detalles, leyendo las cláusulas y entendiendo el funcionamiento del vehículo. Antes de salir hacia nuestra primera parada, hicimos la compra grande en el supermercado Bónus que hay
Entre montañas e iglesias: adiós desde Kirkjufell y Búðakirkja | Día 9

La mañana se viste de un halo de melancolía que no queremos asumir. Es el último día de carretera, el último tramo de Islandia que vamos a recorrer en Ragnivan, nuestra casa rodante durante toda la semana. El objetivo es llegar a dormir al camping más cercano del aeropuerto de Keflavík, desde el que mañana partimos muy pronto de vuelta a la normalidad vital. Entre medio queremos hacer dos paradas, lo que implica una jornada larga de conducción de unas ocho horas. Para esta etapa final hemos reservado dos platos fuertes: la montaña de Kirkjufell y la iglesia negra de Búðakirkja. El día se despierta magnífico y Akureyri se despide de nosotros con amor, con sus corazones rojos en los semáforos. Conducimos en dirección oeste y poco a poco la nieve desaparece del paisaje. Islandia sigue siendo un lienzo bellísimo en el que apenas hay vestigios de civilización salpicados cada muchos kilómetros. ¿Quién vivirá ahí? ¿A qué se dedicarán las personas de ese pueblito de tres casas? Apenas nos cruzamos con coches en la carretera. Esta parte del país es mucho más remota y los turistas apenas la transitamos. Y si lo hacemos, como nosotros, la recorremos sin detenernos ni prestarle la atención que merece. La montaña de Kirkjufell Transitamos la Ring Road, la carretera circular principal que da la vuelta a la isla, hasta que Google Maps decide que es momento de una excursión. Nuestros dos destinos, Kirkjufell y Búðakirkja, se encuentran en la península de Snæfellsnes. Esta parte del país, situada en el oeste, un poco por encima de Reykjavik, es una versión concentrada de todo lo que ofrece Islandia. Aquí hay glaciares, volcanes, campos de lava, fiordos, montañas y pueblitos diminutos cargados de encanto. También cuenta con un puñado de iglesias que parecen estar pensadas solo para ser fotografiadas, emplazadas en recovecos de postal, aisladas de todo. La carretera para llegar a Kirkjufell después de dejar la Ring Road tiene varios tramos sin pavimentar. Es el penúltimo reto del país, que quiere que nos ganemos los últimos momentos épicos con un pelín de sufrimiento. A lo lejos, después de bastante rato, por fin vemos Kirkjufell. Esta montaña es posiblemente la más fotogénica de todo el país, y muda su belleza según desde donde la observas. De frente es una masa calcárea contundente, de perfil es una suerte de pirámide natural, afilada y simétrica. La rodea un paisaje que las fotografías no hacen justicia. Le buscamos a la montaña su punto panorámico definitivo, el que la enmarca detrás de un puñado de pequeñas cascadas. Kirkjufell ya ha sido conquistada por el equipo, ahora es momento de seguir un rato más por la carretera para conocer la iglesia de Búðakirkja. Búðakirkja, la iglesia negra, y las últimas auroras En una próxima vez en Islandia es posible que montemos la ruta persiguiendo todas las iglesias más pintorescas y remotas del país. De momento, la última parada de nuestra primera vez en el país, antes de llegar de vuelta a Keflavík y después de pasar por Kikjufell, es la famosísima iglesia negra de Búðakirkja. La ubicación de este monumento impensable vuelve a ser icónico. Búðakirkja tiene el mar a doscientos metros y las montañas nevadas de fondo. Su fotogenia es imbatible. Al ladito hay un hotel de lujo en el que entramos a hacer un pis por menos de tres euros, ocasión que aprovechamos para soñarnos alojados ahí y despertando con vistas a ese rincón asombroso. Le hacemos mil fotos, le tomamos decenas de tomas con el dron y grabamos la escena final de nuestro vídeo viral que no se viralizará. Parece increíble, es difícil de aceptar, pero es real: ya no nos queda nada más por ver. Una vez visitadas Kirkjufell y Búðakirkja el siguiente paso es llegar al camping cercano del aeropuerto para hacer noche. Y, desde ahí, mañana por la mañana, llevar de vuelta la autocaravana y tomar nuestro vuelo de vuelta a Barcelona vía Milán. Llegamos al camping al filo de la hora de cenar. Pero antes, nos toca recoger maletas, dejar a punto la caravana y darnos la última ducha en Islandia. Empieza a oscurecer y con las cosas ya a punto cenamos los restos de todo lo que nos hemos dejado en la nevera. Salimos de la van con la esperanza de que Islandia se quiera despedir de nosotros. Miramos al cielo y un par de haces de luz verde asoman tímidos y, rápidamente, se convierten en un puñado de magníficas auroras boreales. Es la quinta noche en que nos acompañan las auroras y no podemos sentirnos más agradecidos y afortunados. Sacamos el tequila que nos queda y nos lo tomamos a base de chupitos. Nos vamos a dormir convencidos de que Islandia se va a quedar con nosotros para siempre, y que tendremos que volver algún día para recordar nuestro bonito idilio.
De Egilsstadir a Akureyri: el norte congelado de Islandia | Día 8

Esta mañana nos hemos cruzado con nuestro amigo vallisoletano de gris. Nos hemos saludado porque somos personas y tenemos modales. Eso sí, no hace mención alguna a la electricidad, que su compañero de amarillo ya ha dejado libre para que podamos hacer uso de ella un par de horas antes de partir. Nosotros tampoco le decimos nada. Te recordaremos siempre, vallisoletano de gris del camping de Egilsstadir. En estas, sorprendentemente, el camping se queda desierto muy pronto. En un ejercicio temerario, parece que la mayoría de viajeros encaran con sus autocaravanas el camino de Egilsstadir a Akureyri cuando el sol todavía no ha podido derretir ni la nieve ni el hielo, y la carretera permanece difícilmente transitable. El mapa de la carretera que va de Egilsstadir a Akureyri Eso es lo que indica el mapa de carreteras islandesas, la Biblia en la que confiamos todas nuestras futuras decisiones, a la que rezamos para que convierta en verde todos los tramos de carretera marcados en rojo, en blanco, en amarillo y en azul oscuro. Mientras esperamos pacientes a que las quitanieves hagan su trabajo, el equipo no las tiene todas consigo. Hay disparidad de opiniones. La minoría prudente indica que el plan de continuar hacia el norte es un poco temerario. La mayoría más osada considera que llegados a este punto, mejor seguir adelante sin mirar atrás, con cautela y precaución. Así, pasadas las 10.00 h, partimos de Egilsstadir con dirección a Akureyri, nuestra tierra prometida, el horizonte del gran desafío de la ruta por Islandia. A medida que avanzamos, la carretera pasa en el mapa de verde seguro a azul claro precaución y, finalmente, a azul oscuro peligroso. El riesgo que indica la pantalla se hace patente en los tramos de carretera que empezamos a transitar. El hielo cubre algunas partes del asfalto y, al rato, sorteamos dos coches totalmente cubiertos por la nieve, abandonados por sus ocupantes. Es una advertencia que nos obliga a extremar la precaución. Más si cabe. El integrante prudente del equipo, en una actitud que le honra, se contiene el «ya os lo dije» y continúa revisando el estado de las carreteras en el mapa del móvil. Myvátn: el baño más reparador Al volante va uno de los temerarios, que había sostenido que teníamos que seguir hacia el norte desde el primer momento. La tensión empieza a acumularse en los hombros cuando el asfalto deja de serlo, cuando pasa a estar cubierto por una capa entera de hielo. La conducción es un reto: avanzamos en segunda, a menos de 40 km/h, evitando mover el volante, sin pisar el freno. Una van de alquiler, algo más pequeña que la nuestra, se sale de la carretera y nos encontramos con varios coches parados en la carretera tratando de auxiliar a los pasajeros. Una de las señoras que ha aparcado vuelve a su coche sin percatarse de que estamos avanzando por el carril contiguo, y abre la puerta del conductor, que conseguimos sortear con un pequeño golpe en el retrovisor. El nivel de tensión roza lo insoportable y la vejiga dice basta. Aparcamos la autocaravana en medio de la carretera y el conductor, servidor, procede a pasarse un minuto entero miccionando todo el estrés. De repente, nos hemos librado de todo el pis y de una fila enorme de coches que seguían nuestro ritmo precavido. El cielo se abre, sale el sol y la carretera ya no parece una odisea, sino un paseo que hay que circular con cautela pero sin miedo. Y por fin, después de lo que parecen días, llegamos a Myvátn. La tensión desaparece de inmediato cuando nos sumergimos en sus baños termales. Es el lugar perfecto para pensar en lo que hemos vivido hasta ahora, y en lo que nos falta por descubrir; para felicitarnos por nuestra valentía y por haber superado, sin mayores contratiempos, el gran reto del viaje. Godafoss y, por fin, Akureyri Después de dos horas disfrutando de las aguas termales de Myvátn, continuamos hasta Godafoss, la cascada de los dioses. Según cuenta la leyenda, los islandeses tiraron por esta cascada magnífica a sus antiguos dioses paganos cuando comenzaron a profesar el cristianismo, en el año 1000, en una decisión negociada que se tomó en el Alþingi, el parlamento original islandés que visitamos en nuestro primer día de carretera en el Parque Nacional de Þingvellir. Godafoss tiene un caudal imparable y ruidoso. La fotografiamos desde los dos lados, tratando de encontrarle el mejor encuadre. El frío en el norte es mucho más intenso, se siente en los huesos. Ese frío intenso, desprovisto por suerte del agravante del viento, nos persigue hasta Akureyri. Llegamos a la ciudad prometida pasadas las 20.00 h y suena de fondo el tema de Aitana y Sebastián Yatra que tiene por título el nombre de la ciudad, y que convertimos en el himno oficial del tramo final del viaje. El camping está lejos del centro y posponemos la llegada a nuestro penúltimo rincón de descanso para poder conocer la ciudad, la más importante de esta parte del país. El centro de Akureyri consiste en un puñado de calles con encanto, con el telón de fondo de las montañas heladas, con una decena de restaurantes que se antojan y hoy, viernes, lleno de islandeses que se pasean en americana fina y vestidos elegantes. Es la penúltima noche del viaje, pero la última en la que vamos a poder cenar fuera. Así que acordamos permitirnos un pequeño doble exceso en nuestro ajustado presupuesto. Nos comemos una hamburguesa en un garito regentado por dos pakistaníes, al que también llega un grupo de jovencitos islandeses que parecen estar ya en el punto álgido de su borrachera. Después de la hamburguesa de casi 20 € vamos a un hostal de la calle principal a tomarnos la última cerveza del viaje, rodeados de islandeses por fin, donde brindamos para que nuestro road trip de ensueño por Islandia dure todavía un poquito más.
La foto en Stokksnes y el buen karma | Día 7

Hemos pasado la noche en el Viking camping con un claro objetivo: poder ver a primera hora del día las montañas de Stokksnes, uno de los puntos más fotogénicos de Islandia. Madrugamos mucho y combatimos el frío intenso para volver a reaccionar de la única manera posible ante tamaño espectáculo natural: “Wooow, wooow” y mil veces wooow. El agua hace de espejo y refleja la magnífica belleza de las montañas. Las fotografías son para enmarcar y le pedimos a nuestros dedos que aguanten un poco más sin congelarse para tomar la penúltima foto en Stokksnes. La mañana solo tiene una manera posible de mejorar, que procedemos a llevar a cabo: tomarnos un capuchino recién hecho y comernos un trozo de pastel. No hacemos la conversión, no queremos saber cuánto ha costado ese desayuno, nos da igual. De la foto de Stokksnes a la disyuntiva en la ruta Después de haber conseguido nuestra foto en Stokksnes, ha llegado el momento clave del viaje, un momento en el que tenemos que tomar una decisión que va a marcar lo que falta de ruta. Resulta que el norte del país, donde está todo lo que nos queda por visitar, lleva unos días de temporal de nieve que ha obligado a cortar de manera intermitente muchas de las carreteras, entre ellas la 1, la Ring Road que da vuelta a la isla. En el grupo los hay más precavidos que abogan por dar la vuelta y no arriesgar. También los hay más decididos —e inconscientes— que creen que hay que seguir el itinerario que nos hemos marcado y mantenerse esperanzados en que el clima y el estado de las carreteras mejore. Ayer el tramo de la Ring Road que llega desde aquí a Akureyri, la ciudad más importante del norte y hacia donde nos dirigimos con una parada intermedia, estaba totalmente cortada. Revisamos el mapa de carreteras del servicio oficial de tráfico islandés y hacemos un doctorado exprés. La cosa funciona con un código de colores que indica el estado de las carreteras: el verde es que están en buen estado, el azul claro que hay algunas partes con hielo, el azul oscuro que es resbaladiza y tiene bastante hielo, el amarillo que hay nieve y el rojo que no se puede pasar. Ahora mismo, cuando partimos, no hay rojo pero tampoco verde más allá de Djúpivogur y Eskifjörður, que están unas dos horas al norte y que alcanzamos sin contratiempos, salvando alguna ráfaga de viento loca que agita toda la caravana. Llegada a Egilsstadir, el límite del peligro Nos marcamos como objetivo conducir media hora más y llegar a Egilsstadir para hacer noche ahí. La carretera que hay por delante está en azul claro y nos pone en alerta conforme la empezamos a transitar. Nos encontramos con algunos tramos de nieve y un poco de hielo. Nada especialmente peligroso, pero sí que obliga a extremar la precaución. El paisaje cambia radicalmente. Dejamos detrás los fiordos soleados, un paisaje magnífico en el que se mezclan el Atlántico, las montañas y muy de lejos la nieve. Esta parte de Islandia es mucho más salvaje, virgen y remota, mucho más inhóspita, con muchos menos turistas. Nos hemos adentrado en el invierno de golpe. La nieve es una constante en las orillas de la carretera, en toda la panorámica que tenemos alrededor. Es pronto por la tarde y llegamos a Egilsstadir a un camping vacío, en el que no acertamos a encontrar el lugar perfecto para instalarnos. Queremos ser cautos y no adentrarnos demasiado, porque está el paso nevado y somos conscientes de que la noche es una incerteza climática. Nos quedamos cerca de la entrada del camping donde encontramos un poste de electricidad por el que pagamos. Nos instalamos con la certeza de que no va a llegar nadie más hasta aquí. Los vallisoletanos de la electricidad Sin embargo, avanza la tarde y comienzan a llegar vans y a colocarse donde pueden. Son unos osados o unos insensatos, ya sea que lleguen desde el norte o desde el sur. La carretera que nosotros hemos transitado hace un rato debe estar ahora mucho peor y la que viene del norte es imposible que esté en condiciones óptimas. Confirmamos nuestras sospechas con el mapa de carreteras islandés, nuestro nuevo pasatiempo preferido. Hace un rato que nieva en Egilsstadir aunque de manera suave, a ratos aguanieve a ratos con copos mejor formados. En todo caso, la nieve no cuaja del todo y la cosa está lejos de convertirse en un temporal, con lo que las esperanzas de seguir mañana hacia Akureyri, la ciudad prometida, siguen intactas. La alternativa es desandar todos los kilómetros hechos en los seis últimos días de ruta, una quimera que por si acaso no descartamos del todo. En medio de nuestra discusión tocan en la ventana y en un inglés con evidente acento español nos piden que abramos la puerta. Un tipo con una chaqueta gris encabeza un grupo que completan dos chavales más, uno de ellos de amarillo. El de gris parece el líder, el cabecilla, el que corta el bacalao. Y así nos lo hace saber sin anestesia: «Estáis estacionados en nuestro lugar, lo hemos reservado nosotros». Nos miramos extrañados y les mostramos nuestra reserva, que no indica un lugar concreto pero sí que tenemos derecho a electricidad. El de gris, convencido de tener la razón, nos cuenta que ellos han reservado por internet el lugar contiguo, y que los del lugar contiguo lo han ocupado porque nosotros estamos en el que les corresponde. La lógica del de gris es que nosotros debemos salir de ahí, sin medias tintas ni cortapisas, a lo que nosotros nos negamos. El grupito de vallisoletanos —que más tarde sabremos que lo son— se marcha contrariado perdonándonos la vida y se pone a dar vueltas al camping buscando una alternativa. Acumulando buen karma viajero el día de la foto de Stokksnes Nos ponemos en el lugar de los vallisoletanos y acordamos ofrecerles una entente salomónica: compartir la