Lleno de historia y belleza, el estado de Rajastán es una de las regiones más visitadas de la India. Situado en el noroeste del país, haciendo frontera con Pakistán, su cercanía con la capital (aquí puedes ver nuestras recomendaciones sobre Delhi) y con Agra (y el Taj Mahal), hacen que se incluya en casi todas las rutas iniciáticas por la India. Sin ir más lejos, el superficial y acelerado Triángulo de Oro completa el circuito de Delhi y Agra con la capital de Rajastán, Jaipur. A partir de ahí, todos los viajes por el norte del país pasan en algún momento u otro por alguna de las ciudades de la región. ¿Quieres saber cómo organizar tu viaje a Rajastán? En este artículo te ayudamos con una guía completa basada en nuestro viaje a Rajastán de 2019, con toda la información revisada y actualizada a fecha de 2024.
Rajastán es territorio de tradiciones, de enfrentamientos históricos, de historia, de linajes dinásticos, de arquitectura exquisita, de bazares frenéticos, de fuertes colosales y de palacios de ensueño. En nuestro primer viaje por la India pasamos dos semanas enteras recorriéndolo, desde Jaipur hasta Jaisalmer, pasando por Púshkar, Udaipur y Jodhpur. De esa experiencia nace este post, en el que compartimos nuestro viaje a Rajastán, el itinerario que seguimos y tratamos de recomendaros qué hacer y visitar, dónde comer y alojarse y cómo desplazarse.
Nuestro itinerario de dos semanas de viaje a Rajastán
Partamos de la base de que se llega a Rajastán desde Delhi, que es lo más habitual. Si es el caso, la primera ciudad importante de Rajastán desde la capital del país es Jaipur, capital en este caso del estado. Hay gente, sin embargo, que prefiere empezar por lo que fue nuestro final: Jaisalmer. Esta ciudad, famosa por su fuerte y sobre todo por sus excursiones al desierto de Thar, es la más alejada en distancia de Delhi. A la hora de organizar la ruta y el viaje a Rajastán es importante tener en cuenta las conexiones de las ciudades del estado con el que será el próximo destino en la India. Nosotros teníamos la suerte de que viajábamos sin rumbo definido ni billete de vuelta, con lo que el margen de maniobra y la capacidad para improvisar era mayor.
En cualquier caso, si después de Rajastán hay que volver a Delhi no debería haber problema para encontrar la manera. Todas las grandes ciudades del estado tienen conexiones con la capital, ya sea en avión, en tren o en bus. En cambio, si se vuelve hacia otra ciudad del centro del país, como por ejemplo Agra, hay que ver desde qué puntos de partida se puede llegar directo y desde cuáles no. Jodhpur y Udaipur, por ejemplo, tienen trenes diarios que conectan con Agra. Si la intención es seguir hacia el sur, hacia Bombay, hay que tener presente que Udaipur es —entre las ciudades imperdibles de Rajastán— la más meridional. Si se quiere ir hacia el norte, hacia Amritsar, Rishikesh o Ladakh, entonces hay que prepararse para hacer algunas paradas intermedias. Esto, claro, si manejamos un presupuesto ajustado y mochilero. De lo contrario, basta con alquilar coche con conductor.
Después de todos estos preliminares, os mostramos en el mapa cuál fue nuestro itinerario del viaje a Rajastán y el número de noches que pasamos en cada ciudad:
- Jaipur (3 noches)
- Púshkar (2 noches)
- Udaipur (3 noches)
- Jodhpur (3 noches)
- Jaisalmer (2 noches)
¿Fueron suficientes noches en cada ciudad? ¿Fueron demasiadas? A continuación detallaremos qué hicimos, qué visitamos y nuestra impresión de cada una de ellas, para que te hagas una idea de qué puedes encontrar y cuánto te puede interesar cada destino a la hora de organizar tu viaje a Rajastán. Además de estas cinco paradas habíamos previsto inicialmente pasar dos noches en Bundi, después de Púshkar y antes de Udaipur. Pero decidimos acortar y priorizar. Hay viajeros que aseguran que Bundi ha sido uno de los highlights de su viaje por India. Puede que lo sea, porque es una ciudad menos trillada, más tranquila y menos turística. Sus callecitas estrechas, su palacio, su fuerte y su ambiente relajado cautivan a más de uno.
La región cuenta con más lugares que puedes incluir en tu viaje a Rajastán. Entre otros, el Parque Nacional de Ranthambore, cuatro horas al noreste de Jaipur, donde se pueden ver tigres en libertad. También la ciudad de Chittorgarh, a medio camino de Púshkar y Udaipur, que tiene el fuerte más grande de todo el país. Si te va el senderismo quizás deberías incluir en tu viaje a Rajastán el Monte Abu, la única estación de montaña de la región. La zona de Shekhawati es famosa por la belleza de sus havelis (mansiones tradicionales indias) y sus murales. La ciudad de Bikaner también es destino mochilero, y una buena alternativa a Jaisalmer para explorar el desierto. Además, Bikaner tiene un fuerte imponente y, sobre todo, es famosa por el templo de las ratas. Si se dispone de coche con conductor, habría que aprovecharlo para llegar al Chand Baori de Abhaneri.
Jaipur, la ciudad rosa: qué ver, alojamiento, dónde comer y transporte
Si vienes de Delhi y has visitado la zona de Chandni Chowk ya habrás conocido lo divertido y a la vez agobiante que puede resultar el caos indio. Un poco eso, y muchas otras cosas, es Jaipur, la capital del estado y punto de partida de cualquier viaje a Rajastán. Jaipur es devoradora a ratos: ruidosa, tiene un tráfico imposible y vendedores impertinentes. Hay que pelear cada rupia a los conductores de tuk tuk. Jaipur no da respiro y es curioso cómo disfrutas lo mucho que te fatiga. En el seno de la ciudad rosa, en el centro, los bazares son multitudinarios. Te topas con personas, vacas, camellos, coches, tuk tuks, motos, buses. Y al levantar la vista te encuentras alguno de los monumentos que la hacen famosa. Nosotros pasamos tres noches y dos días en la ciudad, suficientes para conocer los principales puntos de interés de Jaipur.

Qué ver y qué visitar en Jaipur
La ciudad rosa
Así se conoce a la parte central de Jaipur, a su corazón, al entramado de bazares que componen la ciudad vieja. Está planteada bajo la premisa urbanística de partir la ciudad en parcelas bien definidas, que se corresponden con algún oficio concreto. La ciudad rosa está amurallada por una de sus partes, permitiendo la entrada por enormes puertas como las de Ajmer, Sanganeri y Chandpol. Una vez dentro del casco antiguo de Jaipur ya no hay escapatoria.
El objetivo aquí es cotillear en los bazares, observar la vida local, regatear los artículos que quieres comprar y hacer muchas fotos. Los principales bazares son los de Johari, Bapu, Tripolia, Chandpol y Sanjay. Cada cuadrante de cada uno de los bazares está especializado en un solo producto. Tan pronto encontrarás una hilera de tiendas de saris como de bicicletas. En el seno de la misma ciudad rosa se encuentran la mayoría de puntos de interés de Jaipur.
Hawa Mahal
La postal más reconocible de Jaipur es el Palacio de los Vientos, traducción de su nombre en hindi: Hawa Mahal. Si te fijas, el edificio tiene un cierto parecido a un panal, por la composición de su fachada y por su enorme cantidad de ventanas. La construcción data de 1799, cuando el marajá Sawai Pratap Singh lo levantó para permitir que las mujeres del palacio pudieran observar lo que pasaba en la ciudad. Aquí podría haber rodado Hitchcock la precuela india de La ventana indiscreta.
No te será sencillo hacerle la foto. El edificio se encuentra en la avenida más transitada de la ciudad rosa. Desde la acera de enfrente la cámara podrá coger todo el edificio, pero la foto estará siempre salpicada de motos o tuk tuks intrusos. Los cafés de esa parte de la avenida prometen buenas vistas del Hawa Mahal desde sus azoteas. Se puede visitar el interior del Palacio de los Vientos (por 200 rupias y entre las 09.00 h y las 17.00 h), que alberga una especie de museo. Al tratarse de la construcción más alta de la ciudad, las vistas desde la última planta son fantásticas hacia ambos lados del edificio.
Palacio de la Ciudad
Este enorme complejo se sitúa justo en el centro de la ciudad rosa. Se comenta que no llama tanto la atención como el de Udaipur, por ejemplo. Y que su visita es prescindible. Nosotros decidimos no entrar. Si se decide visitarlo, hay que estar dispuesto a pasar al menos un par de horas para conocerlo en profundidad y así entender por qué la familia real de Jaipur era una de las más ricas y poderosas del país. De hecho, los herederos de los otrora reyes todavía viven aquí. Hay un espectáculo de luz y sonido cada noche. El Palacio de la Ciudad abre entre las 09.30 h y las 17.00 h (y entre 19.00 h y 22.00 h por la noche) y tiene distintos tipos de entradas en función de lo que se visite, desde las 700 hasta las 3.500 rupias.
Jantar Mantar
Muy cerca del Palacio de la Ciudad se encuentra el Jantar Mantar, un observatorio astronómico construido a mediados del siglo XVIII como instrumento de cálculo. De hecho, esa es la traducción exacta de Jantar Matar: instrumento de cálculo. El recinto contiene catorce estructuras, cada una de las cuales tiene un propósito específico: predecir eclipses, medir el tiempo o rastrear las estrellas. El horario de apertura es entre las 09.00 h y las 17.00 h y entrar cuesta 200 rupias para los turistas extranjeros.
Patrika Gate
A la lista de visitas habituales de Jaipur se ha sumado con fuerza en los últimos años la Patrika Gate. De hecho, ni siquiera aparecía en la Lonely Planet u otras guías de la ciudad durante nuestro viaje a Rajastán. Pero si tecleas ‘Jaipur’ en Instagram será uno de los lugares que seguro más te llamarán la atención. Esta enorme puerta rosa es el rincón más fotogénico de Jaipur, tanto desde los lados como, sobre todo, desde el interior. Los arcos llenos de colores, los dibujos y motivos tallados, le quedan perfecto al objetivo de la cámara y del móvil. Postureo puro.
Además, la puerta no estaba muy concurrida cuando la visitamos, con lo que podrás —¡querrás!— pasarte un buen rato hasta que encuentres la toma perfecta. La única pega es que se encuentra bastante alejada del centro, unos doce kilómetros al sur. Eso quiere decir que tendrás que estar dispuesto a pagar unas 150 rupias para ir hasta allí en tuk tuk y otras 150 para volver. Las valen, en cualquier caso. No se paga entrada y está abierto todo el día, o sea que casi todo son ventajas. Si quieres tener un par de fotos para el recuerdo, con las que presumir en tus redes sociales, tienes que ir a la Patrika Gate.
Fuerte de Amber
Rajastán está plagado de fuertes. Aunque con sus particularidades, todos son un poco lo mismo. No se trata, pues, de verlos de la misma manera. El fuerte de Amber es el monumento más visitado de Jaipur, sin estar en Jaipur. Se encuentra a once kilómetros de la ciudad en dirección norte, subiendo un par de colinas. Una visita a la fortaleza da la posibilidad de entender mejor la compleja historia de la zona. La singularidad de este fuerte con respecto a los demás es la posibilidad de llegar hasta la entrada principal en elefante, cosa que nosotros no hicimos, pues evitamos este tipo de prácticas con animales. Se puede visitar entre las 08.00 h y las 17.30 h y por la noche (19.30 h) hacen un espectáculo de luz y sonido.
El fuerte es un complejo enorme, que se disfruta por la belleza de sus estancias, por el cuidado de los detalles y por lo intrincado de su pasado. Para ello es imprescindible alquilar una audioguía en inglés por 200 rupias (250 en español), para entender qué se está viendo. La entrada al fuerte cuesta 550 rupias, pero solo 100 con el carnet de estudiante. Un tuk tuk hasta aquí, y de vuelta al centro de Jaipur, debería salir por entre 150 y 200 rupias. A la salida os pedirán 500. Hay que ser firme y buscar bien hasta conseguir un precio justo. Hay un bus desde Hawa Mahal por 10 rupias. Subir hasta la puerta principal en elefante cuesta 1.100 rupias (por pareja). La subida a pie es sencilla, y es recomendable programar la visita pronto por la mañana.
Jal Mahal
De camino hacia el fuerte de Amber desde el centro se puede advertir a la derecha, en medio de un lago, un enorme templo suspendido en el agua, en una especie de islote artificial. Es el Jal Mahal. Desde hace un tiempo no se puede entrar al edificio, pero vale la pena pedirle al tuk tuk que se pare un segundo para que le hagas una foto. Queda a mitad de camino entre el centro y el fuerte. Una carrera en tuk tuk solo hasta aquí son unas 80 rupias.
Fuerte de Nahargarh
Aproximadamente a la altura del Jal Mahal, también en la linde de la ciudad vieja, se encuentra el fuerte de Nahargarh. Menos relevante que el de Amber, pero también menos concurrido, es una opción interesante si se tiene un día suelto en Jaipur sin saber qué visitar. De lo contrario, y sabiendo que quedan muchos fuertes por ver en la región, la visita es prescindible. Si tu ruta y tu viaje a Rajastán no incluye más ciudades con fuertes (ni Chittorgarh, ni Jodhpur, ni Jaisalmer, ni Bikaner) entonces puede que valga la pena gastarse las 200 rupias que cuesta la entrada. El recinto abre todos los días de la semana de 10.00 h a 17.30 h.
Dónde alojarse en Jaipur
Tras mucho mirar y remirar alojamientos de todo tipo, hostales, hoteles y guesthouse, nos alojamos en el hotel Vaishnavi. ¿Recomendable? Más bien no. Pese a la puntuación más que aceptable en la página en que reservamos, el hotel sabe venderse muy bien en las fotos —y nos engañó— pero es hortera, cutre y lo peor, bastante sucio. Está situado cerca de la estación, lo que resulta conveniente si se llega tarde a Jaipur. Pero es una zona que no recomendamos para alojarse, pese a no estar demasiado alejada del centro (unos diez minutos en tuk tuk).
Las calles cercanas a la estación de tren están trufadas de hoteles como el Vaishnavi, que puede que no estén muy por debajo de los estándares indios de limpieza. Pero es el peor alojamiento que conocimos en nuestro viaje a Rajastán. Además de sucio y ruidoso, vimos que teníamos compañía en el baño: cucarachas. Tres noches para olvidar y que no se compensan ni con el rooftop y la comida aceptable de su restaurante ni con el precio (un poco más de 800 rupias por noche). Por lo tanto, os recomendamos evitar el hotel Vaishnavi y la zona de la estación.
Después de recorrer la ciudad, hay tres zonas que consideramos las más recomendables para alojarse: MI Road, C Scheme y Bani Park. La primera y la segunda quedan un poco más cerca de la ciudad rosa, y por eso la tercera es más tranquila. En estas tres zonas los alojamientos son mejores —también un poco más caros— en todos los aspectos. Además, las calles son más ordenadas y menos sucias, el tráfico menos intenso, el ruido no tan molesto y los restaurantes, aunque no tan económicos, mucho más recomendables.
Dónde comer en Jaipur
Como decíamos, las zonas bien para alojarse (MI Road, C Scheme y Bani Park) son también las zonas bien para comer. Nosotros no somos especialmente fanáticos de la comida india y a la hora de buscar un restaurante tratamos que sean multicocina, ese concepto con el que los indios quieren decir «un poco de todo». En ellos siempre encontrarás platos locales, pero también alternativas chinas, italianas, a veces mexicanas y otras variantes culinarias de procedencias remotas.
Entre las opciones multicocina que probamos en Jaipur os recomendamos dos. Primero, el Peacock Rooftop Restaurant, situado en la azotea de un hotel de lo más encantador. Frecuentado mayoritariamente por turistas, está en el rango medio de precios (platos principales por entre 300 y 600 rupias) y ofrece una carta muy variada. Como tenía buena pinta y todavía llevábamos poco en el país, nos animamos a probar un Butter Chicken y un Malai Kofta, dos recetas de curry tradicionales. Lo cierto es que estaba rico, pero nos confirmó que no nos apasiona la gastronomía india. También comimos —y repetimos— cheese naan, el pan indio con queso, del que sí que nos hicimos fanáticos.
En la zona de C Scheme está el restaurante Four Seasons, vegetariano y con un aire mucho más local. Comimos arroz y fideos que estaban muy buenos, pero que nos sentaron regular. Es más barato que el anterior pero no tiene nada en el menú para carnívoros. Entre las opciones para comer en el centro destaca el restaurante LMB, una institución hostelera en Jaipur. Entramos a conocerlo y estaba lleno y tenía buena pinta. Se comenta que los thalis son muy buenos. El precio es también medio (unas 500 rupias el thali). Tienen una especie de tienda al lado en la que se pueden consumir platos precocinados.
Cómo moverse y transporte en Jaipur
Para llegar a Jaipur tomamos un tren desde Old Delhi alas 16.00 h que llegó a Jaipur a las 22.00 h. En la categoría 3AC (la más barata con aire acondicionado) el billete nos costó unas 700 rupias. Hay varios trenes que conectan a diario Delhi y Jaipur, con un rango de precios muy diverso. Si puedes, trata de tomar alguno que no te haga llegar tan tarde a Jaipur. Resulta un poco intimidante que los conductores de tuk tuks y charlatanes de toda condición se acerquen a uno a esas horas y le persigan hasta que te enfadas para confirmarles que no necesitas nada, como les llevas diciendo cinco minutos.
Para salir en dirección a Púshkar hay dos opciones. La primera es tomar un tren hasta Ajmer (unas dos horas) y desde ahí un bus de media hora hasta Púshkar. Hay varios trenes al día para la primera parte del trayecto —al menos uno por hora— e innumerables buses para la segunda. El tren Jaipur-Ajmer sale por unas 150 rupias en Sleeper o 500 en 3AC y el bus de Ajmer a Púshkar por solo 14 rupias. La estación de tren y la de buses de Ajmer están a unos dos kilómetros la una de la otra. Se puede caminar o tomar un tuk tuk por unas 50 rupias.
La otra opción, la que nosotros escogimos, fue el bus directo entre Jaipur y Púshkar de la compañía Mahalaxmi Travels, que sale de Jaipur a las 07.45 h y llega a Púshkar unas cuatro horas más tarde. El trayecto fue bastante barato (250 rupias) y ciertamente cómodo; y mucho menos alocado y concurrido que el promedio de buses indios. Sin embargo, al parecer el precio de ese mismo bus ha subido bastante (más de 1.000 rupias), pero hay bastantes alternativas para cubrir el trayecto entre Jaipur y Púshkar de manera directa en bus. Podéis investigar mejor en la web de redbus.
Púshkar, la ciudad hippie: qué ver, alojamiento, dónde comer y transporte
Se oye hablar tanto de este pueblito pequeño, tan valorado y (re)visitado por mochileros de todo el mundo, que teníamos que comprobar por nosotros mismos cómo era. Púshkar es un asentamiento de aspirantes a hippies del mundo. Un conglomerado de frikis, guías espirituales, timadores y mochileros poco exigentes. Púshkar se las da de internacional, de espiritual, de profunda, de libertaria. Pero todo resulta, en realidad, bastante teatralizado, impostado y artificial. Lo que pueda tener de curioso e interesante, que lo tiene, se olvida rápido. La vida en Púshkar se arremolina en los alrededores del lago. En los ghats se juntan los hippies con los curiosos y los hinduistas que llegan aquí para bañarse en el lago, que es sagrado para ellos. Una mezcolanza variopinta y graciosa.
Pese a todo, no deberíais dejar de visitar Púshkar durante vuestro viaje a Rajastán y juzgar por vosotros mismos. La gente queda encantada de conocerla y se atrapa en ella: en sus mantras hinduistas, en sus bizarras ceremonias a orillas del lago, en sus bellos atardeceres, en sus concurridos templos y en su animado bazar. Púshkar es un poco de la India y muy de muchas partes. Paz y amor en muchas formas, maneras e idiomas. Como destino turístico, dale dos días y querrás salir corriendo hacia ciudades con más encanto. Pero reiteramos: dáselos. Púshkar no nos entusiasmó, pero podemos entender por qué le entusiasma a tanta gente.

Qué ver y qué visitar en Púshkar
El lago
Cuenta la mitología hinduista que de una flor de loto que dejó caer Brahma brotó el lago de Púshkar. De ahí su sacralización e importancia para los devotos del hinduismo, que se supone que deben peregrinar hasta aquí al menos una vez en su vida para bañarse en sus aguas. Hay más de cincuenta ghats en los que los guías espirituales realizan ceremonias que tienen eco en todo el pueblo. Sus rezos y mantras resuenan por la noche y te despiertan por la mañana. Se cuenta que hay muchos timadores que se aprovechan de la buena fe de los turistas para sacarles dinero. O sea que hay vigilar cuando se le acerquen a uno con flores para lanzarlas al lago como tributo. A eso le sigue, a veces, la petición de dinero para bendecir a familiares y amigos.
Sunset point
En uno de los extremos del lago, este es el punto de encuentro de todos los que llegan a Púshkar para presenciar su legendario atardecer. Lo cierto es que el momento tiene cierta magia: los tambores, la gente absorta, los hippies haciendo cosas de hippies, los devotos a orillas del lago y el sol cayendo en el horizonte. Seguramente es el mejor momento que pasamos en Púshkar. Es imperativo acercarse Al Sunset Point todos los días que se está en Púshkar para despedir al sol desde este punto mágico del lago.
Templo de Savitri Mata
A unos veinte minutos del centro de Púshkar, en lo alto de una colina, se encuentra el Templo de Savitri Mata. El espacio no tiene apenas interés como lugar histórico ni de culto. Lo mejor son las vistas que se tienen de Púshkar. Para llegar a lo alto se puede ascender durante unos veinte minutos o tomar un teleférico, que cuesta unas 125 rupias. Las vistas están bien, pero no son nada del otro mundo. A lo lejos Púshkar se descubre poco lucida. El templo tiene una enorme colonia de monos bastante intimidatorios, a los que es mejor no mirar directamente a los ojos.
Templo de Brahma
El Templo de Brahma es el espacio de culto más conocido y visitado de Púshkar, tanto por hinduistas como turistas. Alrededor están algunos de los charlatanes que tratan de convencer a los visitantes para donar dinero a los supuestos guías espirituales. El templo de Rangji y el de Gayatri también son bastante conocidos. En cualquier caso, la ciudad está llena de templos, la mayoría de construcción bastante reciente. Nótese que para entrar a ellos hay que descalzarse siempre.
Dónde alojarse en Púshkar
Es difícil encontrar un alojamiento que esté mal situado en Púshkar, porque casi todos se concentran en primera, segunda y tercera línea de lago. La primera línea queda reservada para las opciones de lujo, inalcanzables para el presupuesto del mochilero. Hay que irse a la segunda y tercera línea para encontrar cosas más o menos buenas, más o menos bonitas y ciertamente baratas. La zona del Bazar Sadar representa el corazón de Púshkar, perfecta y directamente adyacente al lago. En las calles colindantes se encuentran la mayoría de hostales y guesthouses. Es la zona en la que hay que quedarse para estar cerca de la acción.
Eso hicimos nosotros, que nos alejamos en el hostal HosteLavie. Esta cadena de hostales bien representada en las principales ciudades turísticas tiene un rollo muy Púshkar: calmado, con música a todas horas, con chai gratis por la tarde, con un jardín enorme en el que practicar yoga, con un bar-cafetería-restaurante muy correcto. El sitio no engaña a nadie costando 200 rupias la cama cada noche en habitación compartida de catorce personas. Está aceptablemente cuidado y limpio, que no es poco. El agua caliente es escasa, pero existente. Es un lugar correcto para pasar dos noches baratas. El patio-cafetería y el jardín son definitivamente sus puntos fuertes.
Dónde comer en Púshkar
También la zona del Bazar Sadar es la más recomendable para encontrar algo que llevarse al estómago y descansar de tanta pseudoespiritualidad. Las opciones son enormes, desde puestitos callejeros hasta restaurantes ultramodernos. Todo, eso sí, muy bien preparado para el consumo del estómago del turista. Entre las opciones callejeras destacan los puestos de falafel que se sitúan en medio del Bazar. No tienen pérdida, a la que camines por la calle principal verás que de repente te asaltan varias personas tratando de convencerte que su puesto de falafel es el mejor. Todos son igual de baratos y de llamativos.
Para sentarse en un restaurante, os recomendamos dos. El Om Shiva está un poco antes del Sunset Point y tiene una carta muy completa, de algunos platos indios y muchos platos continentales. Os recomendamos que pidáis alguno de los platos de pasta, está muy rica. Un plus: tienen carta B. En Púshkar no se puede consumir alcohol de manera oficial, pero si de manera oficiosa. Nuestra otra recomendación también tiene sabor italiano: La Pizzaria. Está en una calle trasera del Bazar Sadar y hacen unas pizzas riquísimas y muy grandes. El hummus también está muy bueno. Los dos son restaurantes de rango medio: unas 600 rupias por una comida para dos personas.
Cómo moverse y transporte en Púshkar
Las conexiones directas desde Púshkar a cualquier lado son pobres y muy escasas. Si para entrar hay alguna opción, para salir casi no las hay. En el pueblo hay cantidad de agencias y tiendas que venden billetes de bus y tren. Son buses que parten de Púshkar, sí, pero hacen parada siempre en Ajmer, su verdadero punto de partida. Por eso, es mejor ahorrarse el gravamen y hacer el viaje hasta Ajmer por cuenta propia. Hay buses cada media hora desde varias partes del pueblo. Nosotros lo tomamos desde la New Bus Stand, al lado de un templo hindú. Son autobuses regionales en los que se suben hasta las gallinas. Pero el trayecto de media hora hasta la estación central de Ajmer cuesta unas 20 rupias.
Ya en Ajmer el abanico de opciones es enorme. Ya sea en tren o en bus se puede conectar con cualquier ciudad de Rajastán o salir del estado, si uno lo prefiere. En nuestro caso viajamos a Udaipur con la Rajasthan State Road Transport Corporation (RSRTC), la compañía pública del estado y sin duda la más recomendable. El bus era nuevo, con botella de agua de bienvenida, aire acondicionado y enchufes. El trayecto de unas siete horas nos costó unas 600 rupias. Econtantraréis opciones mucho más baratas. Pero aquí, y por experiencia de otros buses, os recomendamos apostar por la RSRTC (eso sí, siempre que se trate de uno de sus autobuses Volvo A/C). Tratad de llevar el billete ya comprado a través de la súper eficiente web de redbus.
Udaipur, la ciudad blanca: qué ver, alojamiento, dónde comer y transporte
Definitivamente, Udaipur es nuestra ciudad favorita de Rajastán, y uno de nuestros destinos predilectos en la India. Injustamente infravalorada en favor de Jodhpur y sobre todo Jaipur, Udaipur es como la brisa fresca que encuentras después de un atolladero caluroso. Eso supuso para nosotros después de la decepción de Púshkar, de la que llegábamos desencantados. Udaipur es una mezcla perfecta de todo lo mejor que tiene la India: es romántica, hermosa, ligeramente estresante, acogedora, folclórica y divertida. Paséala con calma, admírala desde el Lago Pichola y deslúmbrate con su fotogénica noche en alguno de los incontables rooftops de cualquiera de las dos orillas del lago. Udaipur es ciudad de palacios y lagos. Pasamos dos días enteros y tres noches. Son suficientes, porque el centro es compacto y lo que hay que ver se encuentra en un radio corto de acción.

Qué ver y qué visitar en Udaipur
Palacio de la Ciudad
En lo alto de Udaipur, arriba de una gran colina, despunta el Palacio de la Ciudad, la construcción más emblemática de la ciudad. El complejo es enorme y tiene dos entradas desde sus dos extremos: por la parte norte la Badi Pol y por el sur, la puerta Sheetla Mata. El acceso para visitantes es el de Badi Pol. Si se quiere pasear el complejo, o simplemente cruzarlo, hay que pagar 30 rupias por persona. Esto solo da acceso a la parte exterior del Palacio. Para entrar al museo, donde se puede conocer cómo son las estancias donde vivían los nobles de Mewar, hay que pagar 400 rupias por persona (o 100 con el carnet de estudiante). Vale la pena hacerlo, y rentar una audioguía. Los tickets ahora se pueden adquirir a través de una web.
Además de colosal en medidas, el palacio es formidable en la precisión y la belleza de cada uno de sus elementos. Además, todo está prolijamente reconstruido y colocado para que el visitante disfrute y conozca cómo creció y se desarrolló el imperio de Mewar desde sus inicios hasta que acabó formando parte de la actual Rajastán. Desde el mismo Palacio de la Ciudad se pueden adquirir los billetes para los paseos en barco por el Lago Pichola que llegan hasta la isla de Jagmandir.
Lago Pichola
El lago Pichola moldea y condiciona Udaipur. La parte en dos mitades asimétricas, concentrando de un lado —en la parte del Lal Ghat— la vida turística y del otro —en Hanuman Ghat— la vida bohemia. Este segundo lado del lago, el opuesto al Palacio de la Ciudad, es el epicentro de la vida bucólica de Udaipur, donde el jaleo es relativo, el tráfico menos congestionado y los locales te saludan sin más pretensión que les devuelvas el saludo. Está lleno de galerías de arte, cafés con encanto y restaurantes y hoteles de nivel. La zona de Lal Ghat, en cambio, sí siente el latir del ajetreo: más ruido, más coches, más templos, más tuk tuks, más turistas.
Para poder apreciar la belleza de las dos partes de la ciudad desde el lago hay que tomar uno de los botes que salen desde el Palacio de la Ciudad cada media hora (400 rupias por persona). Udaipur luce hermosa desde el agua, tan cuidadosamente construida, tan elegantemente levantada. Si se prefiere hacer el mismo paseo cuando cae el sol hay que estar dispuesto a pagar casi el doble: 700 rupias.
Isla de Jagmandir
En el corazón del lago hay un par de islotes artificiales. Uno de ellos acoge un hotel de súper lujo, al que solo pueden acceder los que allí se alojan. El otro es Jagmandir, una superficie terriblemente turística en todo. El paseo en barco que sale del Palacio de la Ciudad y recorre el lago desembarca aquí. Hay poco que hacer. Se pasea en diez minutos y cuanto se puede admirar son las vistas hacia Udaipur. En el seno de Jagmandir hay unas pocas habitaciones de hotel, un par de restaurantes carísimos y un spa. También venden cerveza Mahou a precios desorbitados. El billete adquirido para llegar habilita a salir cuando uno quiera. Si no se come aquí, en media hora está vista.
Templo Jagdish
Justo al lado de una de las entradas al Palacio de la Ciudad, en el punto más concurrido de Udaipur, se sitúa el Templo Jagdish. Se eleva varios metros por encima de la calle a través de unas escaleras flanqueadas por esculturas de elefantes. Una vez dentro, los alrededores del templo tienen talladas figuras de todo tipo en las paredes. Se puede acceder gratuitamente, pero hay que descalzarse y dejar propina al hombre que “cuida” de tus zapatos.
Bagore-ki-haveli
Un haveli hecho museo, que se encuentra en Gangaur Ghat, en la parte del lago del Palacio de la Ciudad. Durante el día (la entrada cuesta 60 rupias) en el Bagoke-ki-haveli hay exposiciones de todo tipo: turbantes, réplicas de monumentos del mundo y fotografías antiguas de la ciudad. Por la noche, a partir de las 19.00 h, se programa cada día el espectáculo Dharohar. Dura aproximadamente una hora y es una muestra concentrada del folclore del estado: danzas, marionetas, representaciones y equilibrismos imposibles. El show vale mucho la pena. Cuesta solo 150 rupias por personas, aunque hay que pagar 150 más por cámara (o móvil). Hay que llegar sobre las 18.15 h, que es cuando empiezan a vender los tickets y se puede escoger sitio. Procurad sentaros del lado derecho, en una de las dos primeras filas: la vista es limpia y se pueden hacer buenas fotos.
Dónde alojarse en Udaipur
En Udaipur es imperativo hospedarse en los alrededores del Lago Pichola. De esta manera, no habrá siquiera que utilizar los tuk tuks para desplazarse, todo se puede visitar a pie. A no ser que se vaya a algún punto alejado del centro. Nosotros nos alojamos de la parte de Lal Ghat, en Nandini Guesthouse, un edificio regentado por una familia encantadora. Las habitaciones son muy básicas pero disponen de lo indispensable: sábanas limpias y agua caliente. Las vistas desde la azotea son hermosísimas. La habitación doble son aproximadamente 700 rupias por noche.
En la otra parte del lago, en Hanuman Ghat, hay también buenos alojamientos. Pero son menos mochileros friendly en cuanto a precios. Aquí hay hoteles boutique y de lujo. También se pueden encontrar pensiones decentes. Alojarse en esta parte quizás proporciona un poco más de tranquilidad y menos ruido. El Palacio de la Ciudad queda del otro lado, pero se llega en un cuarto de hora caminando.
Dónde comer en Udaipur
En Udaipur se llevan mucho los restaurantes con rooftop. Es una constante en Rajastán, pero aquí con más motivo: las vistas del lago son espectaculares, ya sea durante el día, al atardecer o por la noche. Eso sí, hay que vigilar porque se pasan un poco con los precios. Son restaurantes con comida variada, en los que se pueden pedir recetas indias y continentales. Es el caso del restaurante Charcoal, que tiene una vista espectacular desde la zona del Lal Ghat y tiene platillos hechos al tandoor (a la brasa) muy ricos. Si se consume cerveza la cuenta se va fácilmente por encima de las 1.000 rupias.
Del otro lado las opciones para comer son variadas. Abundan los sitios con happy hour, restaurantes que también presumen de azoteas con vistas espectaculares —desde aquí se puede ver el Palacio de la Ciudad hermosamente iluminado de noche—, bares que programan la película Octopussy de James Bond todas las tardes —una parte está localizada en Udaipur— y el restaurante más lujoso de la ciudad: el Ambrai. Los dueños de este abrieron, justo al lado, el restaurante Amber, especializado en comida mexicana. Por desgracia, según hemos visto observado, ya lo cerraron. Fue una experiencia curiosa comer tacos abundantes de tinga con sabor indio por 600 rupias.
Cómo moverse y transporte en Udaipur
Como nuestra experiencia previa con la RSRTC había sido positiva, compramos los billetes en un bus de similares características hasta Jodhpur por unas 560 rupias. El trayecto es de unas cinco horas y no fue tan plácido por circunstancias ajenas a la compañía (lo contamos por aquí). Desde la estación de buses de Udaipur (para llegar desde el centro de la ciudad el trayecto en tuk tuk debe salir por unas 50-100 rupias) se puede ir a casi cualquier lugar. Si el viaje a Rajastán sigue, hay conexiones con Jaisalmer, Jodhpur y Jaipur durante todo el día. En cambio, no son tantos los trenes que pueden resultar de utilidad al viajero. Por ejemplo, no hay conexiones directas hasta Jodhpur. De nuevo, lo mejor si se quiere tomar un bus es confirmar horarios y comprar los billetes en redbus.
Jodhpur, la ciudad azul: qué ver, alojamiento, dónde comer y transporte
Siguen los epítetos de colores: Jodhpur es la ciudad azul. De ese color están pintadas muchas de las casas de su casco antiguo. Esto no resulta muy obvio si se pasea por la parte del bazar, junto a la torre del reloj, pero es evidente si se llega hasta la zona de los barrios más antiguos y con más solera, como Navchokiya. El color azul queda especialmente resaltado desde la altura del fuerte de Mehrangarh, que se eleva fastuoso por encima de toda la ciudad. Se comenta que el azul se debe a una especie de marca de casta: casa azul quiere decir casa habitada por brahmanes, la casta más importante. Corre otra teoría: que el azul se debe a los químicos usados para eliminar a las muchas termitas que corroían las paredes de las casas de la ciudad.
Jodhpur es amigable, la gente es cercana, curiosa y acogedora. Saludan a cada rato al turista, le piden selfis y sobre todo le preguntan de dónde vienen. Jodhpur es atosigante en la parte del bazar —y sucia— pero también apacible desde lo alto del fuerte y sugestiva desde su zona más antigua, donde no acostumbran a cruzar extranjeros y las miradas de los locales son de complicidad y sorpresa. Pasamos tres noches y dos días, de nuevo. Como con Udaipur, es tiempo suficiente para poderla pasear bien, dedicando medio día al fuerte.

Qué ver y qué visitar en Jodhpur
Mehrangarh
Portentosamente elevado por encima de todo Jodhpur, la imagen del fuerte de Mehrangarh iluminado por la noche es una de las postales más bonitas de la India. Vetusto, enorme, sobrio, cuida desde una altura de 120 metros lo que sucede en la ciudad desde hace más de cinco siglos. Era el lugar desde el que se controlaba la región de Marwar por la familia de marajás que todavía controla el monumento. De hecho, es el actual heredero del linaje el que te habla por la fantástica audioguía que explica los entresijos de la construcción y te dirige por las estancias del fuerte de Mehrangarh.
La entrada cuesta 600 rupias por persona (400 con carnet de estudiante) y la audioguía 180 más (120 para estudiantes). De nuevo, la audioguía es obligatoria como en muchos de los otros puntos de interés de un viaje a Rajastán: llena de información, didáctica y con explicaciones de contexto muy pertinentes. Para llegar hasta Mehrangarh se puede tomar un tuk tuk en el centro (por unas 100 rupias) o caminar durante unos veinte minutos callecitas empinadas y angostas. El trayecto no se hace duro, pero si hace calor puede resultar agobiante. Hay que cargar agua.
Navchokiya
El barrio de Navchokiya es la parte menos transitada de Jodhpur, la más local, a la que no llega casi ningún turista. Se encuentra a unos quince minutos andando de la zona del Sardar Market. Es interesante pasearla, buscarle los tonos azules y encontrar sonrisas cómplices de los curiosos niños que le preguntan a uno su procedencia. El barrio es menudo y se recorre en apenas media hora, pero sirve para medirle a Jodhpur su tempo más local y pausado.
Sardar Market
Lo opuesto a Navchokiya: polvoriento, atestado, estridente. El Sardar Market es el palpitante corazón de Jodhpur. Es un bazar que se sitúa alrededor de la plaza de la Torre del Reloj y se extiende durante muchas calles. Se puede encontrar de todo a precios más o menos decentes. Es un buen lugar para comprar especias, se comenta. Cuando a uno le ven turista le reclaman su atención, como ocurre constantemente durante un viaje a Rajastán. Sorprende lo ordenado de los puestos de frutas y verduras. El Sardar Market es una mezcla colorida de costumbrismo local con paseantes extraños.
Torre del Reloj
La Torre del Reloj es el punto de encuentro, el centro de la acción y el referente para los conductores de tuk tuk. Esta torre que marca las horas del insistente desorden del Sardar Market es una especie de marcapasos a través del que situarse. Es la brújula que marca el norte de Jodhpur.
Toorji Ka Jhalra
En la zona del casco antiguo, a unos pocos pasos de la torre del reloj, el Toorji Ka Jhalra es uno de los lugares más evocadores, apacibles y sugerentes de Jodhpur. Es un baori, un espacio que antes fue utilizado como manantial al que se accedía por un entramado de gradas y escaleras. Aquí se puede ir a hacer muchas fotos, a verlo desde todos los ángulos y a cotillear los encuentros de los amigos y las parejas de Jodhpur. Es uno de los mejores baoris que se pueden conocer en un viaje a Rajastán, una región en la que son habituales estas construcciones.
Dónde alojarse en Jodhpur
Lo más conveniente es no alojarse mucho del barullo y buscar alojamiento en la parte del casco antiguo, en los alrededores del Sardar Market. Mejor del lado que da hacia el fuerte de Mehrangarh. Hay muchos alojamientos para todos los gustos y bolsillos. Desde hostales arregladitos y muy económicos hasta el RAAS, uno de los hoteles más lujosos de todo el país. Entre medio las opciones son infinitas. Eso sí, los precios son un poco más altos que los que se encuentran en Jaipur y Udaipur. Pero vale la pena pagar algunas rupias más y no acabar en un sitio del que se quiera salir corriendo.
Os recomendamos el lugar donde nosotros nos alojamos por 1.000 rupias la noche. Sí, como os decíamos es un poco más de la media de los alojamientos anteriores, pero estuvimos muy a gusto. Cuando nos alojamos (marzo de 2019) hacía apenas unos meses que habían abierto y se notaba. El alojamiento sigue abierto y colecciona, por lo que hemos visto, reseñas muy positivas. El Blue Stay es una guesthouse que llevan entre un padre y un hijo muy acogedores y agradables. Las habitaciones tienen aire acondicionado, camas cómodas, sábanas limpias, un baño amplio con agua caliente y habitaciones montadas con cariño. Tienen un par de muebles de diseño muy rollo Ikea que les da un toque de extraña sofisticación. Con qué poco nos conformamos después de haber visto algunas atrocidades anteriores. La ubicación además es ideal: a dos minutos del Sardar Market y a un cuarto de hora del fuerte.
Dónde comer en Jodhpur
Jodhpur tiene una oferta gastronómica bastante buena, especialmente en la zona que rodea el Toorji Ka Jhalra y los alrededores de la Torre del Reloj. Para empezar, hay que atreverse con un puesto callejero muy típico y divertido que hace sándwiches de tortilla por un puñado de rupias. Se llama Omelette Shop y está en la salida de la plaza central de Sardar Market en dirección al fuerte, del lado derecho. Hay que probar la tortilla con queso y masala. Es popular entre turistas y locales a partes iguales. El precio es imbatible y el sabor, sin ser nada del otro mundo, es satisfactorio. En esta zona también hay puestos de comida callejera que resultan un poco más arriesgados para estómagos delicados, pero que son todavía más económicos: platos por diez o quince rupias.
Para sentarse a ver lo espectacular que resulta el fuerte iluminado por la noche os recomendamos el Blue Bird —en la azotea del Blue Stay, el guesthouse en el que nos alojamos—, que sirve raciones sabrosas de platos de todo tipo. El pollo está bueno y las cervezas, aunque caras, saben mejor gracias a las vistas. Se cena por 400 rupias sin cervezas, o por el doble si caen un par de Kingfisher (la cerveza más conocida del país). También tiene unas hermosas vistas de Mehrangarh el restaurante del RAAS, que es muy caro para los estándares mochileros pero está riquísimo y es un emplazamiento sin igual para festejar lo que se tercie si la fecha coincide con un viaje a Rajastán. Llegamos aquí porque tocaba celebrar un cumpleaños, y la ocasión lo merecía. Pero hay que evitarlo si llevamos un presupuesto ajustado y se prefiere no desestructurarlo.
En la misma zona os recomendamos un restaurante muy bien montado, con una comida muy rica y muy bien de precio: el Jhankar Choti Haveli. No venden alcohol, por lo que no existe la tentación de pedir cerveza. Una cena abundante sale por 500-600 rupias. Para poder observar la curiosa belleza del Toorji Ka Jhalra se puede tomar un café en el Stepwell Cafe, un local de nuevo cuño con un aire sofisticado, precios algo elevados pero un ambiente muy acogedor. Jodhpur está lleno de buenas propuestas gastronómicas, fue donde encontramos los mejores restaurantes de nuestro viaje a Rajastán.
Cómo moverse y transporte en Jodhpur
Desde la estación de buses de Jodhpur hasta el centro de la ciudad, donde se encuentran la mayoría de alojamientos, un tuk tuk debe salir por unas 100 rupias con la “tasa de turista” incluida. No se deberían aceptar tarifas mucho más altas. Para salir de la ciudad en dirección a Jaisalmer existe la opción del tren, que llega a las 23.30 h. La desestimamos por resultarnos algo incómoda por horarios. Así que en lugar de llegar tarde preferimos salir pronto: en bus a las 06.00 h de la mañana. A esas horas es complicado encontrar tuk tuks y las tarifas van a ser menos regateables y más caras.
Gracias de nuevo a redbus, encontramos un bus que nos parecía que era el mejor en relación a horario-precio. Craso error. El trayecto fue una auténtica pesadilla (os lo contamos en esta entrada de nuestro Diario de ruta). Nos costó 275 rupias a cada uno pero gustosamente habríamos pagado el doble por un trayecto más tranquilo. Sin embargo, las opciones no eran muchas, porque los buses de la RSRTC entre Jodhpur y Jaisalmer eran ordinarios; es decir, locales, abarrotadas y eternos. El que nosotros tomamos también lo acabó siendo. Por eso, si hacéis el mismo trayecto en vuestro viaje a Rajastán entre Jodhpur y Jaisalmer, quizás sí que es mejor tomar el tren, aunque llegue tarde. La mayoría de alojamientos en Jaisalmer ofrecen traslado gratuito hasta el hotel.
Jaisalmer, la ciudad dorada: qué ver, alojamiento, dónde comer y transporte
Nuestro viaje a Rajastán tuvo Jaisalmer como última parada. Si tomamos como punto de partida Delhi, es la ciudad más alejada de la capital. Jaisalmer parece una ciudad del desierto, tan arenosa y polvorienta, con sus edificios bajos, con su tono amarillento, con los camellos y los hombres con turbantes. Jaisalmer es fronteriza entre Rajastán, los pueblos del desierto y, un poco más allá, Pakistán. Y eso se nota en su manera de ser: tranquila, inclusiva, abierta. Es una ciudad que no resulta bonita a la vista de primeras, pero que es muy agradable de conocer y pasear. Por lo tanto, no se debe considerar solo como una puerta a una excursión por el desierto. Porque es cierto que la mayoría de turistas llegamos aquí para eso: para conocer el desierto de Thar. Pero Jaisalmer es más.
Jaisalmer tiene un fuerte como ningún otro: que no es un museo, sino una ciudadela viva y latiente, en la que las cosas suceden de manera natural. Jaisalmer puede resultar descuidada por lo arenoso de su ambiente, por lo polvoriento de su horizonte. Ha sido históricamente territorio de paso de caravanas comerciales. Ahora vive de su pujante industria turística, pero también de la energía eólica. Te llamará la atención la enorme cantidad de personal militar que pasea por sus calles. ¿El motivo? Su cercanía con la vecina Pakistán.

Qué ver y qué visitar en Jaisalmer
El desierto de Thar
En su viaje a Rajastán, el turista acostumbra a llegar a Jaisalmer para ver el atardecer y las estrellas desde el desierto de Thar. Y los locales lo saben. Por eso hay una gran cantidad de empresas que ofrecen circuitos por el desierto. Los hay de todos los tipos: caros, baratos, de varias semanas, de una noche o de medio día. Hay que buscar bien, comparar precios y escoger con criterio. Para ello está bien comparar opiniones en Internet. Al final, seguramente todas las empresas organizan cosas muy parecidas: jeep, campamento, cena y camellos. En cualquier caso, mejor no arriesgarse y confiar en alguna empresa de probada fiabilidad.
Se cuenta que en temporada alta la competencia es feroz y muchos vendedores abordan a los turistas incluso antes de llegar a Jaisalmer. No fue nuestro caso. No nos sentimos nunca presionados, casi al contrario: fuimos nosotros los que tuvimos que buscar la excursión. Nadie en el hotel donde nos alojamos nos dijo nada —pese a que organizan tours— y por la ciudad apenas un par de vendedores se acercaron a preguntarnos. Nos los quitamos fácil de encima respondiendo que ya habíamos hecho la excursión. En cualquier caso, quedáis avisados, porque puede que no tengáis tanta suerte y los embaucadores se ceben con vosotros.
Si se incluye Jaisalmer en vuestro viaje a Rajastán, no penséis en la postal idílica del desierto lleno de dunas, con un horizonte exento de vegetación, en el que solo se vislumbra arena y más arena. El desierto de Thar no es eso. Es plano, tiene plantas y hay que adentrarse bastante para que las dunas aparezcan. En cualquier caso, os recomendamos que vengáis. La experiencia de ver atardecer entre las dunas es imborrable (lo explicamos aquí). Montarse en camello es una turistada sin igual, y una práctica poco responsable. En cualquier caso, dimos con una compañía bien montada que cuida a los camellos con cariño. Pese a ello, ahora desestimaríamos montar en camello. La empresa es Trotters Jaisalmer, una de las empresas más recomendadas en todas las plataformas.
Lo habitual es hacer una noche en el desierto. Nosotros optamos, sin embargo, por hacer la excursión del atardecer. Nos recogieron a las 13.30 h, visitamos un fuerte derruido del desierto y un pueblo fantasma, montamos en camello durante una hora y media, nos tomamos una cerveza y un riquísimo masala chai en el desierto, vimos atardecer, nos ofrecieron unos snacks, cenamos lo que nos prepararon nuestros camelleros y, finalmente, vimos anochecer y las estrellas antes de volver a Jaisalmer hacia las 21.00 h. En conjunto, la experiencia fue muy buena y nos costó 1.350 rupias por persona. Hacer noche sale por unas 500 rupias más. A esto hay que sumar propinas a los camelleros y a los guías.
Fuerte de Jaisalmer
Durante un viaje a Rajastán uno se imagina traspasar los muros de cualquier de los fuertes de la región y encontrarse turistas. No es el caso de la fortaleza de Jaisalmer. Aquí la gente trabaja, camina, va y viene, vende y compra, vive. Varios miles de personas viven aquí, de hecho. Por eso resulta mucho más curioso, mucho más auténtico. Se puede entrar a la zona del palacio del fuerte, que es un museo, por 250 rupias. Nosotros no lo hicimos, preferimos pasear las callejuelas, sonreírles a los comerciantes y dejarnos convencer para comprar algún recuerdo.
En la ciudadela es posible alojarse, comer y beber. Hay varios restaurantes y hoteles recomendados. Pero uno viene aquí a perderse entre el laberíntico conjunto de callecitas. También dentro del fuerte se pueden visitar un templo hindú y varios templos jainistas que están siempre concurridos de devotos. Con todo, el fuerte de Jaisalmer es imperdible en cualquier viaje a Rajastán.
Dónde alojarse en Jaisalmer
Hospedarse en el fuerte es una opción. Muchos lo hacen, pero resulta poco responsable por el poco bien que le hace a la conservación de la zona. Por eso, mejor salir de los muros del fuerte y buscar alojamiento en el centro de Jaisalmer. Al buscar hotel os daréis cuenta de que los precios son muy económicos. Esto se debe a que hay mucha oferta y, sobre todo, a que los alojamientos compensan lo barato de la habitación con la venta de los circuitos por el desierto. Así que quizás es mejor desestimar hoteles demasiado económicos y buscar los de rango medio, que todavía resultarán más económicos que en otras ciudades. En cualquier caso, encontraréis habitaciones dobles por 200 rupias la noche y camas en dormitorios por unas 100 rupias en hospedajes bien puntuados.
En nuestro caso, escogimos el Swan Hostel. Un hostal de aspecto boutique con habitaciones muy grandes, camas cómodas, baños muy modernos y con el agua más caliente y con mejor presión que hemos conocido durante nuestro viaje a Rajastán (y en toda la India, de hecho). La limpieza era correcta, aunque no era su punto fuerte. Tiene un bonito rooftop con vistas al fuerte y un restaurante no demasiado destacable, pero que sirve para matar el hambre. Pagamos 600 rupias por noche con desayuno incluido. Y eso que desestimamos alojamientos que tenían buena pinta y eran todavía más económicos.
Dónde comer en Jaisalmer
Si por algo no destaca especialmente Jaisalmer es por su oferta de restauración. Las opciones son escasas y no se corresponden con el promedio del resto del estado. Por eso, lo mejor es no complicarse la vida y hacerse a la idea de que no se va a encontrar la mejor comida de la India aquí. De hecho, nuestra comida más destacada fue la que nos prepararon nuestros guías en el desierto: un sabroso plato combinado de varias especialidades de la región. Por lo demás, en la ciudad podéis probar algunos restaurantes que mezclan recetas indias e italianas en sus menús. Como el Jaisal Italy, el Monica Restaurant, el 1st Gate Home Fusion o el The Trio. Los dos últimos tienen precios un poco elevados.
Cómo moverse y transporte en Jaisalmer
Las carreras urbanas de tuk tuk son muy asequibles. Desde el centro de la ciudad hasta la estación de tren, y viceversa, los trayectos salen por unas 50-80 rupias. Al llegar en bus o en tren es mejor confirmar con el alojamiento la recogida, porque muchos conductores de tuk tuk son famosos por ser tramposos con el turista. Muchos hoteles ofrecen esta recogida gratuitamente. En cualquier caso, el chico siempre agradece una propina de 20-30 rupias por el viaje. Por otra parte, los autobuses privados llegan a una parada casi fantasma que queda a unos tres kilómetros del centro. Hay tuk tuks pululando por la zona.
Para llegar hasta Jaisalmer lo mejor es el tren. Os lo decimos nosotros, que llegamos en bus desde Jodhpur en un trayecto digno de apuntar en nuestro cuaderno de anécdotas indias (aquí está explicado). Para salir también el tren es la mejor opción. Nosotros conseguimos dos camas hasta Delhi en otro viaje que hubiéramos preferido no vivir (os lo contamos en nuestro Diario de Ruta). La broma nos salió por 1.500 rupias por cabeza, por haber adquirido billetes de taktal (solo se pueden comprar el día de antes de la salida por un precio superior, y pese a ello vuelan). Si os quedáis sin trenes siempre podéis buscar algún bus. Hasta Delhi hay uno nocturno que tarda unas doce horas. También hay trenes para seguir el viaje a Rajastán hasta Bikaner, al norte, que suele ser otra para habitual en la ruta por la región.
Algunos consejos para tu viaje a Rajastán
Esperamos que esta guía para vuestro a Rajastán sea de utilidad a muchos viajeros y que disfrutéis tanto de la ruta como lo hicimos nosotros.
- Los buses de la Rajasthan State Road Transport Corporation (RSRTC), la compañía pública del estado, son los más recomendables para tu viaje a Rajastán. Eso sí, procurad que sean los Volvo con aire acondicionado, que siempre son un poco más caros pero merecen la pena por su comodidad, puntualidad y diligencia. Los buses de compañías privadas son de poco fiar por lo general. Hacen mil paradas no previstas, se llenan hasta los topes y son irrespirables. Eso sí, son bastante más económicos. Pueden servir para trayectos cortos en el viaje a Rajastán, pero no para desplazamientos de más de seis horas.
- Todas las ciudades se pronuncian con ‘ye‘: Jaipur es Yaipur, Jodhpur es Yodhpur, Jaisalmer es Yaisalmer, Ajmer es Ashmer. La propia Rajastán es Rayastán.
- La gente es abierta, curiosa y amistosa. En general, nos sentimos muy a gusto con la manera en que nos recibieron en Rajastán. La mayoría de la gente es agradable en el trato con el turista. Durante el viaje a Rajastán muchas veces te hablarán en un inglés muy errático, otras directamente tendrás que interpretar lo que te cuentan en hindi, pero casi siempre te lo contarán todo con una sonrisa. Siempre van a tratar de venderte cosas, pero apenas presionan —en exceso— con la excepción de los comerciantes de Jaipur.
- Una regla que sacamos a fuerza de la experiencia en desplazamientos en tuk tuk: el precio justo, para nosotros como turistas, es de unas 20 rupias el kilómetro. Esto supone el doble del precio para los locales. Ese es, por tanto, el margen que hay que batallar. Para esto Google Maps será tu mejor amigo. Calcula los kilómetros que te vas a desplazar y el precio que sería justo y a partir de ahí empiezas a negociar.
- Hicimos nuestro viaje a Rajastán en marzo, cuando el calor es soportable y por las noches refresca. Sin embargo, si venís más entrado el verano es indispensable que os alojéis en habitaciones con aire acondicionado. Igualmente, los desplazamientos en tren y en buses que sean en clases con aire.
- Como hemos comentado anteriormente sobre varios de los lugares que tenéis que visitar en vuestro viaje a Rajastán, no dudéis en pagar las rupias que cuestan la mayoría de audioguías de los monumentos que las ofrecen. Son guías excepcionalmente completas, que explican todo con detalle, situando, contextualizando y haciendo que la visita resulte el triple de interesante.
- Si os queréis llevar algún recuerdo de vuestro viaje a Rajastán, podéis buscar en las tiendas y galerías de arte de Udaipur, donde encontraréis souvenirs con mucha personalidad y realmente bonitos. En Jaisalmer son típicos los pañuelos y los tapices. En todas las ciudades encontraréis la camiseta para chico más molona de la India: la del hombre del desierto con turbante, gafas y bigote. Uno de nosotros se la trajo a casa como recuerdo del viaje a Rajastán.
- Si es tu primera vez en la India, consulta nuestro post con todas las recomendaciones y consejos que debes tener en cuenta.
- Si vas a aterrizar en Delhi, aquí tienes una breve guía para facilitarte la llegada al país.
3 respuestas
Muchas gracias por la información, me está ayudando enormemente para plantear mi viaje.
Tengo una duda sobre los precios de buses, alojamientos, comidas etc.., cómo tu viaje fue en 2019 , los precios son los de entonces, no?
Gracias por tu compartir
Hola, Pilar!
Encantados de saludarte y muchas gracias por leernos. Qué bien que nuestra guía te esté ayudando a organizar la ruta 🙂
El artículo lo actualizamos el verano pasado, pero algunos de los precios que reseñamos son los que pagamos nosotros en 2019 durante nuestro viaje, efectivamente. En cualquier caso, Rajastán —y la India en general— era un destino muy económico en 2019 y lo continúa siendo ahora.
Ojalá disfrutes de tu viaje y no dudes en escribirnos si tienes más dudas. Estaremos encantados de ayudarte.
Saludos!
Cris & Caro
ok, investigaré precios con los enlaces qué poneis.
Mil gracias 😊